Libros electrónicos

Textos espirituales

Uno de los nuestros: la Encarnación

Uno de los nuestros: la Encarnación

La diferencia entre creer o no en Jesucristo no consiste solo en entender sus palabras, sino en reconocer su divinidad y su humanidad, encontrarse realmente con él y reconocerle como camino, verdad y vida nuestra.

La razón más sobrenatural

La razón más sobrenatural

Resumir la ley en el 'amor a Dios sobre todas las cosas y al prójimo como a uno mismo' no es un precepto cualquiera. El amor no se puede reclamar, y Dios solo nos invita a participar de él después de haber mostrado al hombre su infinito cariño y cuidado.

Llegar a la persona en su integridad: el papel de los afectos (II)

Llegar a la persona en su integridad: el papel de los afectos (II)

Los actos voluntarios contribuyen a crear una connaturalidad afectiva con el bien hacia el que se mueve la voluntad. Para ello, resulta fundamental querer el bien verdadero y contar con el tiempo. De este modo se vive plenamente la realidad, que nos permite descubrir el inmenso panorama del mundo interior.

Un tren a la desesperada

Relatos y favores
Un tren a la desesperada

Tenía que tomar un tren a las 13.05 y venía en el metro sabiendo que iba a ser imposible. Se lo pedí con mucha fuerza a Isidoro pero al llegar al...

el opus dei, en primera persona

Del Prelado

Mensaje del Prelado (6 agosto 2018)

Mensaje del Prelado (6 agosto 2018)

El prelado del Opus Dei, Mons. Fernando Ocáriz, ha enviado este mensaje el 6 de agosto de 2018, festividad de la Transfiguración del Señor.

El Opus Dei en México

El Opus Dei en México

Historia

A partir de 1949, el novedoso mensaje del Opus Dei prende en todo tipo de ambientes en México, país que tiene la primogenitura en América.

Mensaje del día

"Un querer sin querer es el tuyo"

Un querer sin querer es el tuyo, mientras no quites decididamente la ocasión. -No te quieras engañar diciéndome que eres débil. Eres... cobarde, que no es lo mismo. (Camino, 714)

El mundo, el demonio y la carne son unos aventureros que, aprovechándose de la debilidad del salvaje que llevas dentro, quieren que, a cambio del pobre espejuelo de un placer -que nada vale-, les entregues el oro fino y las perlas y los brillantes y rubíes empapados en la sangre viva y redentora de tu Dios, que son el precio y el tesoro de tu eternidad. (Camino, 708)

Otra caída... y ¡qué caída!... ¿Desesperarte?... No: humillarte y acudir, por María, tu Madre, al Amor Misericordioso de...