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Índice de temas:

1. Caracter

2. Dirección

3. Oración

4. Pureza

5. Corazón

6. Mortificación

7. Presencia de Dios

8. Vida sobrenatural

9. Estudio

10. El plano de tu santidad

11. Amor de Dios

12. Caridad

13. Alegría

14. Perseverancia



"Lee despacio estos consejos. Medita pausadamente estas consideraciones. Son cosas que te digo al oído, en confidencia de amigo, de hermano, de padre. Y estas confidencias las escucha Dios. No te contaré nada nuevo. Voy a remover en tus recuerdos, para que se alce algún pensamiento que te hiera: y así mejores tu vida y te metas por caminos de oración y de Amor. Y acabes por ser alma de criterio." 
san Josemaría, Prólogo de Camino.

¿Cómo voy a avanzar en mi vida interior? ¿De qué me sirve sentarme a leer lo que otro ha escrito sobre Dios, si encima no me va a decir nada nuevo? Tal vez no necesito oír nada nuevo, basta que alguien me recuerde que Dios me está esperando, que me quiere, y que si acudo a Él e intento ser mejor cristiano la vida tendrá cada vez más sentido, porque lo iré descubriendo. Pero realmente, lo que importa es que me deje hacer por Él. Que apague todos mis ruidos internos y externos, y que lo escuche… que Él me grita en el silencio, pero está esperando a que me acerque cada vez más.


Carácter

Carácter

1. "Que tu vida no sea una vida estéril. –Sé útil. –Deja poso. –Ilumina, con la luminaria de tu fe y de tu amor. Borra, con tu vida de apóstol, la señal viscosa y sucia que dejaron los sembradores impuros del odio. –Y enciende todos los caminos de la tierra con el fuego de Cristo que llevas en el corazón”. Camino, n. 1

Fuego he venido a traer a la Tierra y qué quiero sino que arda, nos dice Jesús… Que arda en ganas de estar junto a ti, Señor, que arda con el fuego de tu Amor. Cada día, Señor, nos cruzamos con gente en nuestro camino que tú has querido que encontremos para ayudarnos mutuamente. Algunos, es porque necesitan algo que solo nosotros les podemos dar. Otros, sin embargo, están ahí para cuidarnos y querernos. Lo que es seguro Señor, es aquella frase que dice: que tú y yo nos portemos como Dios quiere dependen muchas cosas grandes. Ayúdame a saber verte en cada uno…

2. "Ojalá fuera tal tu compostura y tu conversación que todos pudieran decir al verte o al oírte hablar: éste lee la vida de Jesucristo.” 

Camino, n. 2

A mucha gente le cuesta creer que en la Iglesia pueda haber personas buenas, solo se conocen los malos ejemplos porque hacen mucho más ruido. Ser cristiano... ¿para qué, si no somos mejores que los demás? Bueno, por eso precisamente, si saben que soy cristiano y quiero seguir a Jesucristo, ¿lo notan en mi forma de actuar, en lo que digo, en cómo intento ser mejor? Hoy, Jesús, vengo a pedirte que mi mayor deseo en la vida sea que los demás te vean a través de mí. Que yo sepa ser otro Cristo para los demás, y que lleve tu Amor a todos.

4. "No digas: "Es mi genio así..., son cosas de mi carácter". Son cosas de tu falta de carácter: Sé varón —«esto vir».” Camino, n. 4

“Soy así”, “así es la vida”... parece que la naturalidad, lo que me sale, es la opción correcta y que no la puedo cambiar. Si a alguien no le gusta o le hace daño... pues que se aguante, ¿no? Aunque a veces pienso que me gustaría cambiar, ser mejor. Tener carácter, más y mejor.

“5. Acostúmbrate a decir que no.” Camino, n. 5

Cuesta elegir y mucho más, elegir lo bueno: hay tantas cosas que no me quiero perder... Incluso las que luego no eran para tanto. Ojalá pueda decir que sí a las cosas buenas, las que realmente merecen la pena, y que ese sí me ayude a quitar todo lo demás. Muchas veces, incluso, pensamos que no cambia nada si nos dejamos vencer un poco. Pero Jesús está ahí, esperándonos, en esas cosas pequeñas. Son esas cosas a las que tenemos que renunciar porque nos alejan de Él en las que quiero vencerme cada día.

6. "Vuelve las espaldas al infame cuando susurra en tus oídos: ¿para qué complicarte la vida?” Camino, n. 6

Para seguir a Jesús, hay que tener una cuota de valentía, hay que animarse a cambiar el sofá por un par de zapatos que te ayuden a caminar por caminos nunca soñados y menos pensados, con estas palabras nos animaba el Papa Francisco, en la JMJ de Cracovia, a levantarnos del “sofá de nuestra comodidad”. Con lo bien que se está en el sofá, sobre todo durante las vacaciones. Por otro lado, la gente siempre se queja de las nuevas generaciones (seguro que las anteriores se quejaban de ellos también, así que...). Te diría que somos precisamente los jóvenes los que queremos y podemos cambiar el mundo.... si nos levantamos del sofá.

7. "No tengas espíritu pueblerino. —Agranda tu corazón, hasta que sea universal, "católico".” Camino, n. 7

Ahora podemos viajar por el mundo desde una pantalla, hablar desde distintos países en tiempo real, etc. Tantas posibilidades de abrir la mente y a la vez parece que tantos se quedan en lo suyo, los problemas no se resuelven, los conflictos aumentan... Señor, ayúdame a crecer, a volar alto contigo, y no quedarme en mi egoísmo. No vueles como un ave de corral, cuando puedes subir como las águilas, también nos aconseja san Josemaría.

30. "Eres calculador. —No me digas que eres joven. La juventud da todo lo que puede: se da ella misma sin tasa.” Camino, n. 30

Eso suena a película, aunque a veces sí me gustaría ser así: capaz de darme del todo, al 100%. Por mis amigos, mi familia, las cosas que importan de verdad. Dios mío, ayúdame a no calcular, a ser más generoso.

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Dirección

Dirección
57. "Frecuenta el trato del Espíritu Santo —el Gran Desconocido— que es quien te ha de santificar. No olvides que eres templo de Dios. —El Paráclito está en el centro de tu alma: óyele y atiende dócilmente sus inspiraciones”. Camino, n. 57

¿Cómo oír al Espíritu Santo? Ni siquiera puedo oír mis propios pensamientos, o a los demás. El Señor me habla siempre en el silencio, en lo bajito. Para eso, tengo que acallar todo lo demás y aprender a escucharle. Con sinceridad, con calma. Abrir el corazón y estar dispuesta a oír lo que sea que me quiera decir porque, aunque a veces pueda parecer costoso, siempre estará buscando mi felicidad.

60. "Si no levantarías sin un arquitecto una buena casa para vivir en la tierra, ¿cómo quieres levantar sin Director el alcázar de tu santificación para vivir eternamente en el cielo?” Camino, n. 60

No pienso mucho en la muerte, está muy lejos... espero. Y cuando lo hago, la veo como el fin del juego, cuando se acabe todo, game over. ¿Vivir eternamente? Sí, me encantaría. Contigo, Señor, puedo empezar ahora a construir la vida que quiero tener, y que durará más allá de la muerte.

77. "Eso de sujetarse a un plan de vida, a un horario —me dijiste—, ¡es tan monótono! Y te contesté: hay monotonía porque falta Amor.” Camino, n. 77

A mí me lo van a contar, que cuando uno está enamorado la vida es más emocionante, incluso las cosas de todos los días, que antes eran iguales, aburridas, de repente se ven distintas, porque hay una persona que lo transforma todo. Si pienso en Dios, en lo mucho que me quiere y cuida de mí ¿pasará eso? ¿Podré vivir la misa, el estudio, el estar con mis amigos, ayudar en casa, etc. con ilusión, sin rutina?

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Oración

Oración
82. "Primero, oración; después, expiación; en tercer lugar, muy en "tercer lugar", acción." Camino, n. 82

Reconozco, Señor, que tiendo a poner más confianza en mis actos que en mi oración. ¡Hay tanto por hacer! Y quiero que veas que quiero hacer bien las cosas, que intento cambiar y ser mejor. Pero si fuera más consciente de que Tú lo puedes todo, que puedes cambiarme a mí y ayudar a todos los que me rodean, tal vez pondría más confianza en la oración, en nuestra conversación, y más énfasis en tus fuerzas que en las mías.

“88. Buscas la compañía de amigos que con su conversación y su afecto, con su trato, te hacen más llevadero el destierro de este mundo..., aunque los amigos a veces traicionan. —No me parece mal.” Camino, n. 88

Pero... ¿cómo no frecuentas cada día con mayor intensidad la compañía, la conversación con el Gran Amigo, que nunca traiciona? Jesús, tú eres el único amigo que está de forma incondicional, que me quiere tal y como soy…

Tengo experiencia de amigos que fallan, yo mismo he fallado más veces de las que me gustaría. Señor, que aprenda de ti, que me convenza de que vale la pena tratarte, ser tu amigo. Jesús, tú siempre estabas ahí para tus amigos. Ayúdame a comprender que amar pasa por perdonar siempre, por entender a los demás, abrazar sus miserias y comprender sus errores, poner la otra mejilla, dejar expuesta la herida. Ser alfombra para que los demás pisen blando. Dar libertad, incluso, para que nos humillen, nos traicionen o nos critiquen. Tener paciencia. Perdonar y, más que nada, entender que somos nosotros los que más necesitamos de perdón. Ser humilde, pasar por alto, salir de nuestros esquemas. No juzgar. Nunca.

91. "Me has escrito: "orar es hablar con Dios. Pero, ¿de qué?" —¿De qué? De El, de ti: alegrías, tristezas, éxitos y fracasos, ambiciones nobles, preocupaciones diarias..., ¡flaquezas!: y hacimientos de gracias y peticiones: y Amor y desagravio.” Camino, n. 91

En dos palabras: conocerle y conocerte: "¡tratarse!". Suena raro lo de ponerse a hablar con Dios como si lo viera, es más fácil acudir a Él en momentos clave, cuando necesito algo. Pero una conversación no es pedir, en una conversación hay dos partes que hablan y se escuchan. Cuando hablo con Dios, ¿soy el que habla o el que escucha? Cuento con que me conoce pero ¿le conozco yo a Él?

94. "Se ha hecho tan pequeño —ya ves: ¡un Niño!— para que te le acerques con confianza.” Camino, n. 94

Qué distinta esa imagen de la que se me puede venir a la cabeza, en la que Dios es un ser poderoso y lejano que puede castigarme en cualquier momento. Es en realidad un Dios que se ha hecho niño por mí, para que me cueste menos acercarme.

97. "No sabes qué decir al Señor en la oración. No te acuerdas de nada, y, sin embargo, querrías consultarle muchas cosas. –Mira: toma algunas notas durante el día de las cuestiones que desees considerar en la presencia de Dios. Y ve con esa nota luego a orar.” Camino, n. 97

Jesús, quiero que mi oración sea cada día más personal. Que hable contigo como un amigo, que te cuente lo que me cuesta, lo que me hace feliz, lo que me llena o ese tema que me tiene todo el día rondando la cabeza. Y es que, Jesús, aunque tú ya sepas todo de mí, te encanta oírme contarlo, que me acerque a ti y te cuente mis cosas, como un niño pequeño a su padre.

101. "Persevera en la oración. —Persevera, aunque tu labor parezca estéril. —La oración es siempre fecunda.” Camino, n. 101

Tal vez me lo creo cuando las cosas salen bien, cuando rezo por algo y parece una fórmula mágica que “se cumple”. Cuando en cambio no consigo lo que quería, dejo de rezar, con algo de decepción. Es difícil perseverar en esos momentos. ¿Fecunda, la oración, cuando “no funciona”? Puede que todavía no entienda que el fruto más importante es que me acerque a Dios, que me haga mejor hijo suyo, independientemente de “lo de fuera”. Que no importan mis méritos, ni cuantos “propósitos” saque en cada rato de oración, sino que te busque con sinceridad y con cariño, que haga las cosas por amor y no por cumplir con una serie de normas que a veces creo que impone la vida cristiana.

107. "¿Santo, sin oración?... –No creo en esa santidad.” Camino, n. 107

La oración es esa gasolina que nos llena el depósito, nos llena el alma. Como una esponja que se moja y luego puede echar agua donde sea. La oración es clave en mi vida, porque es el rato de mi día en el que estoy contigo. Muchas veces da pereza, pero ayúdame a que no me falte nunca, a que se convierta en una necesidad para mi corazón. Que acuda a ella con la importancia que tiene, sabiendo que, si quiero vivir identificada contigo y llevarte a los demás. Necesito de ella como quien necesita beber agua cada día.

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Pureza

Pureza
132. "No tengas la cobardía de ser «valiente»: ¡huye!" Camino, n. 132

Diría que es difícil huir cuando sé que el ambiente no ayuda a vivir la pureza, el respeto al propio cuerpo y a los demás; pero me engañaría si dijera que no lo veo venir, cuando muchas veces soy consciente de que me complico o me meto donde no debo, y donde no quiero meterme.

133. "Los santos no han sido seres deformes; casos para que los estudie un médico modernista. Fueron, son normales: de carne, como la tuya. —Y vencieron.” Camino, n. 133

No sólo normales, sino gente atractiva, fuerte, con una vida apasionante... Que me digan a mí que “todos lo hacen” o “soy raro”. Lo raro es no luchar por lo que uno quiere y sabe que merece la pena. Quiero ser cada día más valiente en dar la cara por ti, Señor. En luchar por lo que quiero y por identificarme cada día más contigo.

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Corazón

Corazón

153. "¡Anda!, con generosidad y como un niño, dile: ¿qué me irás a dar cuando me exiges "eso"?" Camino, n. 153

Eso digo yo, Señor. Me pides algo que me cuesta (aunque en el fondo intuyo que si tú me lo pides estaré mejor sin eso) y parece que tengo todas las de perder. Si no te lo doy, me quedaré con la decepción de no haber sido generoso, pero por otro lado no quiero renunciar a ello. Quiero tener la “generosidad” de pedirte muchas cosas que quieras darme, a cambio.

160. "Dime, dime: eso... ¿es una amistad o es una cadena?” Camino, n. 160

Se me ocurren muchas razones para mantener esas “amistades”: lo pasamos bien, intento acercar a la gente a Dios, si están lejos. Pero también se me ocurren, aunque imperceptiblemente, porque no quiero escucharlas, razones para elegir mejor a mis amigos: amigos que me hagan mejor, que “tiren para arriba”, con los que pueda ser yo mismo... Porque “dime con quién andas y te diré quién eres”. Señor, ¿yo hago bien en mis amigos? ¿Soy esa amistad que les da alas y les ayuda a acercarse a ti?

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Mortificación

Mortificación
173. "Esa palabra acertada, el chiste que no salió de tu boca; la sonrisa amable para quien te molesta; aquel silencio ante la acusación injusta; tu bondadosa conversación con los cargantes y los inoportunos; el pasar por alto cada día, a las personas que conviven contigo, un detalle y otro fastidiosos e impertinentes... Esto, con perseverancia, sí que es sólida mortificación interior.” Camino, n. 173

“Mortificación” me suena a castigo, a algo doloroso. ¿Quién diría que podía referirse simplemente al echo de cuidar a los demás? Tú nos cuidaste a todos en la cruz, amaste inmensamente al mundo. Yo quiero quitarte peso en tu pasión, Jesús, que tu cruz pese menos. Con mis buenas acciones, con mi amor por ti, cuidando a los demás...

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Presencia de Dios

Presencia de Dios

268. "Acostúmbrate a elevar tu corazón a Dios, en acción de gracias, muchas veces al día. —Porque te da esto y lo otro. —Porque te han despreciado. —Porque no tienes lo que necesitas o porque lo tienes.” Camino, n. 268

Porque hizo tan hermosa a su Madre, que es también Madre tuya. —Porque creó el sol y la luna y aquel animal y aquella otra planta. —Porque hizo a aquel hombre elocuente y a ti te hizo premioso… Dale gracias por todo, porque todo es bueno.

Ya lo decía san Francisco: “Alabado seas, mi Señor...” por tantas cosas. Tal vez para aprender a dar gracias “por todo”, puedo empezar por agradecer todas las cosas buenas que me das, Dios mío. Y poco a poco ir viéndote en todo: también en lo que parece malo, que en realidad no lo es, si me acerca más a ti.

274. "Padre —me decía aquel muchachote (¿qué habrá sido de él?), buen estudiante de la Central—, pensaba en lo que usted me dijo... ¡que soy hijo de Dios!, y me sorprendí por la calle, 'engallado' el cuerpo y soberbio por dentro... ¡hijo de Dios! Le aconsejé, con segura conciencia, fomentar la "soberbia". Camino, n. 274

Dame, Señor, esa “soberbia” que nace de saber que eres mi Padre, y que me lleva a cuidar mejor a todos los hombres, mis hermanos.

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Vida sobrenatural

Vida sobrenatural
284. "Aspiración: Que sea yo bueno, y todos los demás mejores que yo.” Camino, n. 284

Uf, qué difícil: ¿querer que todos sean mejores que yo? Hasta para ser bueno soy competitivo... Pero Señor, si tú lo quieres: que yo haga tu voluntad en todo, que sea quien tú quieres que sea, y me alegre de ver todo lo bueno que hay en los demás.

288. "Métete en las llagas de Cristo Crucificado. –Allí aprenderás a guardar tus sentidos, tendrás vida interior, y ofrecerás al Padre de continuo los dolores del Señor y los de María, para pagar por tus deudas y por todas las deudas de los hombres.” Camino, n. 288

Jesús, sé que tienes mi nombre presente en la cruz, sé que estás pensando en mí en este preciso instante. En el momento más duro de tu vida, estás lleno de amor por mí y sufres por cada una de mis heridas… Y renuevas con las tuyas todas mis miserias.

Por eso, quiero unirme a tu dolor y ser también consuelo para tu madre, mi madre, María. Quiero curar cada una de tus llagas con mis buenos actos; quiero hacer que tu sacrificio valga la pena, que tú has muerto por mí porque esperas algo grande de cada uno, así que ayúdame a ser testigo tuyo en medio del mundo.

La cruz significa esperanza, saber que tú lo puedes todo, que tu amor por nosotros es tan grande que hace nuevas todas las cosas, que hace que cualquier dolor valga la pena. Enséñame a ver la cruz con afán de santidad, a aprender que como Tú, puedo levantarme y caminar después de una caída.

292. "Precisamente tu vida interior debe ser eso: comenzar... y recomenzar.” Camino, n. 292

Ayúdame a ser humilde, y a solo mirarte a ti, Jesús. Que seas mi casilla de salida siempre que caiga, y que no tenga miedo de volver a ella una y otra vez. De volver a empezar.

Ayúdame a verte en cada subida, pero también en cada bajada. A verte cuando ni siquiera tenga ganas de hacerlo, porque me convenza a mí mismo que es más fácil pasar de ti. Quiero saber de verdad que estás a mi lado, ser consciente de todo lo que me quieres. Ojalá pueda darme cuenta por fin que yo no puedo nada y que contigo lo puedo todo; que estando a tu lado el que sale ganando soy yo, porque a ti en realidad, no te cambia nada que me acerque o no. Pero aún así, es increíble lo que me “necesitas”, lo que me esperas, lo que me quieres.

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Estudio

Estudio
335. "Una hora de estudio, para un apóstol moderno, es una hora de oración.” Camino, n. 335

¡Si me convenciera de la fuerza que puede tener un rato de oración! Hay tantas cosas que necesitan que rece por ellas… Un rato estudiando, ofrecido a ti, puede ser la oración más fuerte de todas.

356. "No me explico que te llames cristiano y tengas esa vida de vago inútil.—¿Olvidas la vida de trabajo de Cristo?” Camino, n. 356

Se me olvida con más frecuencia de la que me gustaría que ser cristiano no se reduce a ir a la Iglesia, a cumplir unas obligaciones, a parecer bueno o caritativo... Es vivir la vida de Cristo, ser como Él, que trabajó tanto por los demás, que dio su vida por cada uno.

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El plano de tu santidad

El plano de tu santidad
404. "¡Has fracasado! –Nosotros no fracasamos nunca. –Pusiste del todo tu confianza en Dios. –No perdonaste, luego, ningún medio humano. Convéncete de esta verdad: el éxito tuyo –ahora y en esto– era fracasar. –Da gracias al Señor y ¡a comenzar de nuevo!” Camino, n. 404

¡Cuántas veces me hiere el orgullo saber que no he hecho bien algo, saber que no he llegado a todo lo que quería! Pero, la realidad es que Jesús me quiere porque soy yo y punto… da igual lo que haga o deje de hacer. Fallo sí, pero porque entran mis debilidades humanas.

Señor, que sepa encontrarte en esas debilidades. Que entienda que la única medida del amor es Amar sin medida y mientras te dé mi corazón, lo demás no importa. Que no me deje ganar por la soberbia cuando no sé hacer algo, sino que sea humilde y me sepa abandonar en ti.

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Amor de Dios

Amor de Dios
420. "¡Qué poco es una vida, para ofrecerla a Dios!...” Camino, n. 420

Enséñame también a no tener miedo, a coger mi cruz y querer cambiarme por ti cada minuto de mi día. Enséñame a abrazar mi cruz porque, en realidad, significa entrega y sacrificio.

Porque tú lo das todo; toda tu vida, todas tus fuerzas, todo tu amor y toda tu ilusión, en el sueño que tienes pensado para mí. ¿Qué menos puedo hacer que ayudarte a cumplirlo, dejarme hacer, porque es lo único que pides? Mira que es fácil, pero son tantas las veces que ni siquiera soy capaz de hacer eso…

423. "Dios mío, te amo, pero... ¡enséñame a amar!” Camino, n. 423

A veces pienso que ya sé, que ya soy buen amigo, buen hijo, hermano... Hasta que vuelvo a meter la pata, me vence mi egoísmo, mi orgullo... Quiero quererte, Señor, a ti y a los demás. Y no puedo si tú no me enseñas. Querer, en definitiva, es la forma que tenemos los humano de vivir en imagen y semejanza contigo, Señor. Y aunque de momento sea limitado porque estoy lleno de miserias, es el mayor regalo que jamás nos has hecho. Porque el Amor es tu forma de hacerte presente en el mundo.

425. "¿Saber que me quieres tanto, Dios mío, y... no me he vuelto loco?” Camino, n. 425

Quiero que este pensamiento, esta certeza (me quieres tanto, tanto) sea el refugio al que pueda acudir en momentos malos o de duda, y un tesoro que me llene de alegría y se desborde cada día.

427. Señor: que tenga peso y medida en todo... menos en el Amor.” Camino, n. 427

Que esa sea mi guía a la hora de actuar, el motor que me mueva: el Amor de verdad. Nos da mucho miedo querer. Nos da miedo no ser correspondidos. Nos da miedo que las relaciones se acaben. O cambien. O se alejen. Nos da miedo darlo todo y no recibir más que “patadas” que nos dañan el alma. Nos da miedo tener heridas, y sobre todo, pisotearlas, reabrirlas y no dejarlas curar. Nos da miedo que esas heridas duelan. Nos da miedo que nos hagan daño. Porque sí, querer a veces duele.  El amor es entrega, sacrificio, poner la felicidad del otro por encima de la nuestra. Pero querer no nos hace invulnerables. Al revés. Somos lo que damos y no lo que nos guardamos para nosotros. Querer da un sentido a nuestra vida. Implica salir de nuestra zona de confort para llegar más lejos. El hombre está hecho por Amor y para Amar.

Amar nos hace libres, aunque parezca una locura. Liberarnos de todo lo que nos ata a este mundo.

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Caridad

Caridad
452. "Esfuérzate, si es preciso, en perdonar siempre a quienes te ofendan, desde el primer instante, ya que, por grande que sea el perjuicio o la ofensa que te hagan, más te ha perdonado Dios a ti.” Camino, n. 452

Perdona nuestras ofensas como también nosotros... mejor, saber que tú me perdonas siempre, y que ese sea mi motivo para perdonar de corazón a los demás, teniendo en cuenta que siempre voy a estar en deuda de amor contigo.

460. "Frater qui adiuvatur a fratre quasi civitas firma" —El hermano ayudado por su hermano es tan fuerte como una ciudad amurallada. —Piensa un rato y decídete a vivir la fraternidad que siempre te recomiendo.” Camino, n. 460

Una de las cosas que más pena da en un grupo de amigos son las discusiones, las envidias, los comentarios a espaldas de otros... Qué orgullo cuando sé que puedo contar con los demás, que nuestra amistad es más sólida que todos esos defectos. Que yo sea, con tu ayuda, Señor, roca en la  que los demás puedan apoyarse.

463. "Más que en "dar", la caridad está en "comprender". —Por eso busca una excusa para tu prójimo —las hay siempre—, si tienes el deber de juzgar.” Camino, n. 463

Ya sé que en realidad no tengo el deber de juzgar, y que cuando lo hago es sin tener en cuenta lo que la otra persona tiene en el corazón. Hazme comprensivo, Jesús, como lo eras tú.

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Alegría

Alegría
657. "La verdadera virtud no es triste y antipática, sino amablemente alegre.” Camino, n. 657

Si los jóvenes no somos alegres, ¿quién va a serlo? No porque tengamos menos problemas, o sean menos importantes, sino porque tal vez en nosotros es más fácil ver la virtud de la esperanza. Tengo a Dios de mi parte, quiero ser santo... No será de malos modos que lo logre, sino sonriendo.

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Perseverancia

Perseverancia

999. "¿Que cuál es el secreto de la perseverancia? El Amor. –Enamórate, y no “le” dejarás.” Camino, n. 999

El Beato Álvaro siempre añadía: no le dejes y te enamorarás. Por mi parte, quiero hacerte un regalo, que necesitaré mucha ayuda tuya para llevarlo a cabo: quiero prometerte que cada día voy a estar a tu lado, que no voy a dejar que me sueltes, que voy a confiar en ti -porque no tiene sentido hacer lo contrario- que voy a intentar hacer en todo momento lo que tú quieres de mí, aunque sea difícil. Y te prometo que, cuando me cueste, alzaré la vista y te veré en la cruz; y pensaré que es muy poquito lo que puedo darte yo, en comparación con todo lo que me has dado tú.

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