
En Singular: el Opus Dei en historias personales
No hay dos personas iguales. Tampoco existen dos vidas idénticas. El Opus Dei es cada persona que encarna este carisma, repite con frecuencia el Prelado. “En Singular” es un mosaico variado de rostros de los cinco continentes que cuentan su vida a partir de su encuentro con la Obra.

«Es como si hubiera escrito Forja pensando en mí»
Natale Sandoli llegó a Tenerife desde Venezuela hace casi cuarenta años. Fotógrafo, esposo, padre de tres hijos. No era practicante —lo dice sin rodeos— hasta que un amigo le prestó Forja. Lo que encontró en esas páginas le cambió la vida: «¿Cómo san Josemaría puede saber esto de mí, si estamos hablando de un libro escrito hace casi 100 años?».

Un millón de cenas: la historia de una vocación que no se jubila
José María Pardo Crespo tenía poco más de veinte años cuando empezó a dar clase a niños de un barrio humilde de Madrid. Medio siglo después, sigue sirviendo a los demás como voluntario en el comedor social que ayudó a fundar en Jaén, con más de un millón de cenas repartidas.

«Igual de ilusionada en mi boda que en el día de la primera comunión»
Yamel, médico dominicana afincada en Oviedo, cuenta cómo vivió los años sin poder casarse por la Iglesia, qué supuso para ella conocer el Opus Dei y qué le dijo su hijo el día que le preguntó por su boda.

Fernando, cartero: «Todos necesitamos que alguien nos escuche»
A sus 54 años, este vecino de Derio (País Vasco) cuida de su padre —en las primeras etapas de Alzheimer— y trabaja en Correos tras haber ejercido como chófer de la alta sociedad. Entre kilómetros de pedales, páginas de libros y el reparto diario, Fernando ha descubierto que el envío más urgente y valioso del ser humano no cabe en ningún sobre: el tiempo para atender a los demás.

Un campo de fútbol en el corazón del barrio
El Papa León XIV llega a Canarias para estar cerca de quienes arriesgan la vida cruzando el Atlántico. A pocos kilómetros del muelle de Arguineguín, Paco Florido —antiguo cartero y presidente de un club de fútbol— lleva décadas practicando esa misma acogida cada fin de semana: un balón, un patio, y la convicción de que cualquier actividad ordinaria puede ser lugar de encuentro con Dios y con los demás.

«Estaba lleno de prejuicios»: el voluntariado como una nueva escuela
Nacho Blanco llegó a la cocina económica casi por casualidad, o eso creyó al principio. Después de dos años colaborando allí, habla de providencia, de ciento por uno y de la vergüenza —en el buen sentido— de haberse dado cuenta de cuánto juzgaba a los demás.

«Yo hacía todo por cumplir, por quedar bien, me sentía obligada»
La lejanía del corazón no siempre tiene que ver con la distancia física. Rosa era una cristiana practicante y no es que tuviera la vida rota, ni que fuera una persona triste, ni que necesitara que Dios le quitara una piedra del zapato. Pero hacía todo lo referente a la religión por cumplir, por quedar bien y por si al Dios de las alturas le daba por castigarla...

El milagro estaba en sus manos
Manuel llevaba muchos años siendo un ateo convencido cuando una noticia amenazó con desequilibrar su racionalidad perfecta: La “milagrosa” curación de las manos de su padre abría las puertas para la canonización del fundador del Opus Dei. En ese momento comenzó su peor pesadilla: los mensajes de “habéis salido en el periódico”, “en las noticias”, los titulares de “el médico que le dio la santidad a Escrivá de Balaguer”… Y un billete a Roma que, por supuesto, se negó a aceptar.

«Dejé de rezar porque no se cumplía nada de lo que pedía»
La adolescencia es un momento crítico para la fe de una persona y, en el caso de María, fue el principio de un “hasta luego” que le duró hasta los 47 años. A esa edad todo le iba de maravilla. ¿Todo? Por dentro se sentía totalmente vacía, insatisfecha... Y un día, sin más motivo, le “apeteció” ir a Misa.

«Mi vida se iba por el desagüe y me agarré a aquel papel como a un clavo ardiendo»
A los 50 años, después de 28 trabajando como directivo de una gran empresa, José tuvo una fuerte crisis. ¿Profesional? ¿Personal? ¿Existencial? Tenía una buena familia, un buen trabajo, estaba reconocido y ganaba dinero. Pero él, que había estudiado la carrera de Bellas Artes con la ilusión de ser pintor, se sintió de repente con media vida ya pasada y sin apenas haber comenzado a vivirla. Entonces, tomó una decisión radical que cambiaría su existencia.

«Tengo todos los pecados. Menos matar. Ponme uno de cada»
Cuando su padre le decía: “Tú estás buscando algo, te digo que acabarás yendo a Misa todos los días”, África se reía. “Sí, hombre, ¡no voy nunca y ahora voy a ir todos los días!”. A veces intentaba acercarse a la Iglesia, pero le parecía imposible: no entendía las palabras del sacerdote, todo le parecía repetitivo… y además tampoco lo necesitaba. Estaba totalmente en off.

«Me refugié en las drogas sin saber que iba a refugiarme en el infierno»
La vida de Ángel es la más dura de todos los hijos de Ítaca. Nació en el madrileño barrio del Puente de Vallecas, en el que ha vivido siempre. Un lugar humilde donde las drogas camparon a sus anchas en los años 80, llevándose por delante las ilusiones de cientos de familias. Entre otras, la suya. Ni la fe que le transmitieron sus padres, ni el trabajo, ni su matrimonio fueron suficientes para superar la tentación. Al final, la muerte de su madre acabó por empujarle directamente hacia el abismo.
- Trabajos ordinarios y cómo santificarlos (VI): asistente escolar
- Trabajos ordinarios y cómo santificarlos (V): Satélites
- Trabajo ordinario y cómo santificarlo (IV): Biblioteca de arte
- Trabajo ordinario y cómo santificarlo (III): Cortinas
- Trabajo ordinario y cómo santificarlo (II): Sombreros
- Trabajo ordinario y cómo santificarlo (I): Vendedor de quesos

Reportajes multimedia en la página web del Opus Dei
‘Luchadores: en la pista y en la vida‘ es un reportaje sobre el espíritu deportivo en la vida cristiana, ‘Puentes’ unos podcast con historias de constructores de puentes entre todas las personas. ‘Invited’: tienes un sitio reservado, reflexiona sobre la vocación; En “Jobs” descubres la motivación en tu profesión con San Josemaría; En “Regreso a Ítaca” seis personas cuentan cómo volvieron a la Iglesia católica después de muchos años; “Reset” relata historias muy personales sobre la Confesión.

La pizarra vacía
Tres días antes del lanzamiento de Reset fallecía en Madrid Carlos García-Hoz. Tenía 45 años, mujer y una hija aún pequeña. Era director de una agencia de publicidad. Un tipo creativo, carismático, entrañable, deportista, muy querido por amigos y compañeros. Alguien ahí Arriba consideró que ya se había reiniciado suficientes veces y que su sistema operativo estaba preparado para dar el salto a una nueva dimensión.

Paradero desconocido
Las turbulencias propias de la edad dejaron a Saieda –una chica de raíces egipcias– en paradero desconocido. Tenía 18 años, deseos de encontrarse a sí misma y de quitarse el exceso de equipaje para poder volar más alto y rápido, pero no sabía cómo.

Una historia de 'Betadines' y de casas patas arriba
¿Cómo se ve la Confesión desde el otro lado?, ¿qué piensan los curas de los penitentes?, ¿los sacerdotes también pecan?, ¿se confiesan de sus faltas? Las preguntas que siempre quisiste hacer tienen respuesta en Reset.

Poner a punto el motor
Pepe se coloca el casco, arranca la moto y se dirige, como todos los días, a su trabajo de informático en una entidad bancaria. Circula por la vía de servicio y de pronto una cruz llama su atención...

«Reset: historias de perdón»
¿Cómo cambia la vida la confesión? ¿Se puede recomenzar?

Una amiga en la enfermedad
En el décimo aniversario del fallecimiento de Lilly, supernumeraria del Opus Dei, una de sus amigas cuenta cómo influyó esa amistad en su vida.

«Donde nadie se queda solo»
Soy dentista, y por prescripción médica empecé a practicar ciclismo. Practicando ese deporte, encontré un espacio donde conozco a mucha gente: nos cuidamos, entrenamos y vamos cumpliendo metas. Es como en la vida: a veces una está cansada, todo se le hace cuesta arriba... y necesita de los demás.

«¿Rendirse? Jamás. Dios saca siempre algo bueno»
Antonio trabajaba vendiendo ropa, pero el negocio quebró. Probó con la venta de autos de colección y tampoco le fue bien. Se lanzó con la agricultura, pero una plaga les hizo perder una cosecha. En 2017 el Huracán María arrasó con todo. A los diez días no tenía absolutamente nada: ni agua, ni luz, ni alimento para sus hijos. Aprendió de san Josemaría a confiar en Dios y seguir hacia adelante.

«Soy feliz porque yo me lo pagué»
Carlos y Marita le han dado a sus hijos todo lo que necesitan, aunque no necesariamente todo lo que piden. Con pedagogía paterna y materna han hecho que estos sean los protagonistas de su propia felicidad enseñándoles a cubrir sus gastos, a ser ahorradores, a no dejarse llevar por las marcas en boga, etc. Ir contracorriente ha rendido frutos: sus hijos valoran las cosas que usan y más aún la familia que tienen.

Marian: Salir de la propia burbuja
Marian vivía en una “burbuja”. Tenía todo lo que necesitaba: familia, colegio, amigos. Al tener que hacer servicio comunitario como requisito en su colegio, empezó a darse cuenta de las necesidades que pasan muchas personas. La idea de san Josemaría de que “de 100 almas nos interesan las 100”, la anima a seguir trabajando para servir a los demás.

Aprender a perdonar de la mano de Dios
Patricia recibió el impacto de una bala que iba dirigida a otra persona. Unas horas más tarde, agotados todos los medios de la medicina y después de recibir los últimos sacramentos, falleció. En este relato de fe, dolor y perdón este matrimonio enseña que el mal nunca tiene la última palabra: “El Señor me había dado la fuerza para perdonarlo”.

JMJ 2011: una segunda conversión
Rina siempre se había movido entre programas informáticos, internet, la web 2.0… campos de trabajo muy atractivos para los ingenieros, pero no los únicos en los que desarrollar la ingeniería. Ella encontró otro para servir mejor a la sociedad: hace la tesis en ingeniería biomédica y con sus compañeros de departamento del Centro de Investigación Médica Aplicada (CIMA) busca la manera de hacer frente a una enfermedad tan extendida hoy como es el cáncer: “Hay muchas maneras de tratarlo y la primera es detec...

Cuatro coincidencias en el camino de Shanghai a Santoña
Hola, me llamo Yiran y quería contaros mi historia, que está llena de coincidencias o, como yo digo, “dioscidencias”. Nací en China, en una ciudad cercana a Shanghai. A los 14 años vine a vivir a España, a un pueblo de Cantabria llamado Santoña y realmente me siento de allí.

Un pez evangélico en aguas católicas
Joel Zambrano, guatemalteco e ingeniero, conoció la fe cristiana gracias a su novia; siete años después recibió el bautismo y la confirmación. Ahora, vive su fe siguiendo la espiritualidad del Opus Dei. En estas líneas, relata su conversión.

«Éramos una familia que sentía que se estaba destrozando»
“La Virgen salvó nuestra familia y nuestro matrimonio”. Quien así habla es Josué, padre de familia, cuya conversión comenzó en septiembre de 2017 en la Jornada Mariana de la Familia que se celebró en el santuario de Torreciudad (Huesca). En los siguientes meses recibió el Bautismo, la Confirmación, la Primera Comunión y celebró sacramentalmente su matrimonio.

La fe te ayuda a dar lo mejor de ti
Mariane, madre de 4 hijos, ingeniero químico, Chile. Cuenta como el detonante de su búsqueda de Dios fue la necesidad de llenar su vacío interior en medio de las dificultades.

Un 'Camino' para un policía
Fernando es policía local en un pueblo andaluz. Reavivó su fe gracias al ejemplo de Mariloli, su mujer. Más tarde, la lectura de 'Camino' reimpulsó su vida cristiana y, agradecido, promovió la entronización de una reliquia de san Josemaría en la iglesia principal de su pueblo.





















































