Jarales: acompañar a quienes más lo necesitan en las periferias de Guadalajara

El Centro de Desarrollo Integral Jarales ofrece actividades académicas, culturales, y recreativas a familias vulnerables en Jalisco.

El Centro de Desarrollo Integral Jarales es una labor social que adopta el nombre del antiguo Centro Tecnológico y Deportivo Jarales. Este último fue inaugurado en 1985 por un grupo de personas que, animadas por el beato Álvaro del Portillo, crearon un colegio enfocado en los jóvenes más necesitados. Jarales es un nombre que durante los últimos 40 años ha significado formación, acompañamiento y escucha para las familias vulnerables de la Zona Metropolitana de Guadalajara, México.

Taller de Mecánica en el antiguo Centro Tecnológico y Deportivo Jarales.

El actual Centro de Desarrollo Integral Jarales surgió como una labor social personal organizada por algunos fieles del Opus Dei en 2015. Jarales se ubica al sur de Guadalajara, México, en el municipio de Tlajomulco de Zúñiga. Representa un apoyo significativo para las familias que se encuentran en situaciones vulnerables. Se estima que alrededor del 70% de la población del municipio vive en algún grado de pobreza.

Grupo en clase de guitarra.

Además de acompañamiento espiritual, Jarales ofrece una variedad de actividades deportivas, culturales, y académicas a un costo simbólico. Los programas que se desarrollan permiten que las, y los jóvenes aprovechen su tiempo libre, y eleven su formación humana, intelectual, y espiritual. Algunas de estas actividades son organizadas en los salones de la parroquia diocesana San Josemaría Escrivá. El centro promueve la formación católica, y facilita el acercamiento de sus beneficiarios con sacerdotes del Opus Dei.

Niños jugando fútbol en el Centro de Desarrollo Integral Jarales.

La misión de Jarales no es simplemente ayudar, sino trascender. Jarales aspira a transformar el tejido social. Sus actividades promueven que los niños y jóvenes se expresen en entornos sanos, y el día de mañana se sumen a la sociedad. Jarales acompaña a las familias, y previene que los más jóvenes se involucren en actividades delictivas, situaciones de riesgo, o detengan sus estudios. Al mismo tiempo, ofrece también actividades para padres de familia, y, en casos de extrema necesidad, brinda apoyo con despensas, y alimentos. Toda esta labor es posible gracias a un grupo de donantes, y más de 50 voluntarios. Algunos de estos últimos son antiguos beneficiarios que ahora son adultos, y han decidido retribuir un poco de lo que les brindó en el pasado. Hoy en día, alrededor de 300 personas se benefician directamente de su servicio.

Familias beneficiarias del Centro de Desarrollo Integral Jarales.

Jarales es más que un centro de desarrollo integral, es un lugar que transforma vidas. Así lo cuentan algunas de las personas que han pasado por ahí. Iván Aranda, joven de 22 años, asistió al Centro desde sus inicios, y posteriormente, se convirtió en instructor. Iván cuenta que Jarales lo «ayudó en muchos aspectos». Gracias a que asistía al grupo pudo tener claridad sobre su futuro académico, y decidió estudiar una carrera universitaria.

Andrés de la Torre es otra de esas historias que conmueven. Asistió a formarse en Jarales durante su adolescencia, y, actualmente, es seminarista mayor, y estudia filosofía. Andrés cuenta «Este grupo me ayudó a crecer mucho en todos los sentidos. (…) Mi manera de pagarles es con mi oración, económicamente no puedo, pero los encomiendo mucho».

Si quieres saber más, entra a: https://jarales.edu.mx/