Una buena cosecha

Hace 50 años, la mujer del campo andaluz apenas tenía acceso a la cultura. Hoy, se puede decir que no hay empresa o institución de la comarca de Brenes (Sevilla) en que no haya una antigua alumna formada en Elcható.

Brenes es un pueblo de la Vega del Guadalquivir cercano a la capital andaluza. Su principal fuente de riqueza es la agricultura y el sector servicios. El río que nace en la Sierra de Cazorla y muere en Sanlúcar de Barrameda, vertebrando toda Andalucía, fertiliza en su tramo final estas tierras rojizas. Aquí se cultivan sus proverbiales naranjas y otros cítricos y hortalizas.

A lo largo de los años, el curso de este centro profesional también ha fructificado en numerosas promociones de alumnas de la zona que hoy son mujeres de una pieza, “buenas personas, ciudadanas y profesionales”. Así lo explica Cecilia de la Cerda, directora de Elcható, a raíz de la celebración del 50 aniversario.

“Elcható, desde 1978, tiene como misión la formación de la mujer: a través de una educación integral personalizada y en estrecha colaboración con las familias, damos a nuestras alumnas una formación académica de calidad y una sólida formación humana y cristiana. De tal forma que, cuando nuestras alumnas salen de Elcható, están perfectamente capacitadas para el desarrollo de un trabajo profesional que puedan poner al servicio de los demás”, expone De la Cerda.

No hay empresa o institución de la comarca en que no haya una antigua alumna formada en este centro, primera Escuela Familiar Agraria femenina de España y pionera del régimen de alternancia, hoy llamado F.P. Dual. Pero hace 50 años, la mujer del campo andaluz apenas tenía acceso a la cultura y, en el caso particular de Brenes, literalmente no tenía dónde estudiar.

De ello da buena cuenta Luisa Ridao, primera alumna y luego parte del profesorado y directiva, que este año ha recibido un homenaje especial. Y también Ana María Valencia, compañera de clase, que en el transcurso del evento de celebración recordaba con cariño a aquellas primeras profesoras que iban casa por casa, con el impulso de San Josemaría, a ofrecer posibilidades de estudio y formación a las hijas de los agricultores, en un centro a medio construir donde todavía no había ventanas ni escaleras.

Hoy Elcható es una sólida realidad que se sostiene sobre los pilares de alumnas, profesorado y empresarios y contribuye a la promoción y participación de la mujer en la vida social, política y profesional. En sus inicios, los estudios eran básicos y estaban orientados al trabajo en las propias empresas familiares agrícolas, siguiendo el régimen de alternancia en el centro y en el lugar de trabajo del modelo francés que hoy llamamos Formación Profesional Dual.

Apostando por la mujer

Actualmente, la E.F.A amplía las posibilidades de la mujer a otras áreas con más posibilidades de prosperar en el área rural, con ciclos medios y superiores de Gestión Administrativa, Cuidados de Enfermería, Asistencia a la Dirección y Educación Infantil.

Algunas de sus alumnas continúan estudios superiores y se trasladan a ciudades más grandes, pero la mayoría, tras realizar sus prácticas en empresas como la asesoría jurídica de Hipólito Rodríguez López, ponen en marcha sus propias iniciativas empresariales en la zona o suman con su trabajo a las empresas e instituciones locales, muchas de ellas de explotación o transformación agraria.

Las estudiantes de Elcható son conocidas por su competencia profesional y su calidad humana con valores cristianos como libertad, responsabilidad, respeto, generosidad, alegría, etc., que son un plus, como reconoce Amel Benbouzid, alumna argelina de Asistencia a la Dirección.

“Aparte de conseguir un título, en Elcható me he sentido muy arropada por el profesorado, y nunca me he sentido discriminada por el hecho de ser un colegio cristiano. Los valores que aquí se imparten son iguales a los míos”, cuenta Amel.

Misa de acción de gracias

Para conmemorar su efemérides, Elcható celebró una solemne misa de acción de gracias oficiada por el arzobispo de Sevilla, don Juan José Asenjo, en la iglesia parroquial de Brenes,donde se dieron cita alumnas, antiguas alumnas, profesores, antiguos directivos, familias, empresarios y representantes locales, como el alcalde de Brenes, Jorge Barrera, y la concejala de Educación, Cristina Calle.

En la homilía, monseñor Asenjo habló sobre la necesidad de dar gracias a Dios por los beneficios, y en particular por la labor humana, social, académica y cristiana de Escuela Familiar Agraria femenina de España. También se refirió a San Josemaría, fundador del Opus Dei, institución que inspira los principios de este centro, e impulsor de las E.F.A, a quien citó como un enamorado del campo que quiso que muchas mujeres y hombres se formaran no para abandonar el ámbito rural sino para enriquecerlo.

Tras la ceremonia, el Hotel Huerta El Juncal acogió el evento de celebración del aniversario, presentado por la directora, Cecilia de la Cerda, amenizado por Jacobo Súnico, y que contó con la participación de algunas de las protagonistas de la historia de Elcható, como Beatriz Montero y Coral Martínez, antiguas alumnas que hoy son empresarias; Ana María Valencia, una de las primeras estudiantes de Elcható, que puso la nota emotiva y simpática, con su gracejo andaluz; y Loli Pecci, antigua presidenta de la federación andaluza de las EFAs, que desglosó algunas de las dificultades que tuvo que superar el centro.

A continuación, un cóctel y una rifa sirvieron para recaudar fondos para la labor social que sigue desarrollando Elcható, medio siglo después de su apertura, y que contó con la aportación de varias empresas colaboradoras de la zona.