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“Como a los primeros cristianos, ¡Dios nos quiere en el mundo!”

Julia Burfitt pensaba que los creyentes no estaban interesados en las cosas del mundo. Tras conocer el Opus Dei, entendió que “Dios quiere que respiremos el mismo aire que todos, sin formar camarillas católicas”. Descubrió que se puede estar a la moda e intervenir en la sociedad y a la vez entablar amistad con Dios. Ofrecemos su testimonio.

“San Josemaría me hizo ver que mi trabajo es servicio”

Poco convencido, Patrick Utomi acudió a unos ejercicios espirituales predicados por un sacerdote del Opus Dei en Lagos (Nigeria). “Lo que allí oí transfiguró totalmente mi existencia”. Este profesor de ciencias empresariales y consultor narra cómo se tomó su vida cristiana en serio. Extracto del folleto ‘La alegría de los hijos de Dios’.

“San Josemaría da medios prácticos para encontrar a Dios”

Waldemar Dobrzyñski tuvo un divertido encuentro con el Opus Dei. No sabía que Dios le estaba empezando a mostrar una espiritualidad concreta en la que afanarse por la santidad. “En Josemaría Escrivá he encontrado los medios prácticos para llevar a cabo ese encuentro con Dios en la vida diaria”, dice. Incluimos su testimonio, tomado del folleto ‘La alegría de los hijos de Dios’.

“Tomé la resolución de sonreír más yo también”

Roger Bissonnette, mecánico y conductor de autobús, vive en la ciudad canadiense de Quebec. Las enseñanzas de san Josemaría le han animado a sonreír más y a suavizar su carácter. Este testimonio es uno de los que ofrece el nuevo folleto editado por la Oficina de información de la Obra titulado ‘La alegría de los hijos de Dios’. Semanalmente, se incluyen en esta web.

Del Opus Dei

“Poned amor en las pequeñas actividades de la jornada”

Enseñar a un hijo a cerrar bien una puerta es acercarle a Dios. Así lo cree Vickie Amulega, de Nairobi (Kenia), a quien el espíritu del Opus Dei le ha ayudado a comprender que en los pequeños detalles domésticos es donde debe encontrar a Dios. Es uno de los testimonios del nuevo folleto editado por la Oficina de información de la Obra titulado ‘La alegría de los hijos de Dios’.

Del Opus Dei

“San Josemaría me contagió su entusiasmo por la Iglesia”

Licenciada en Física y matemática, Petra Herold, de Forchheim (Alemania), se volvió a entusiasmar con la Iglesia Católica gracias a san Josemaría Escrivá. Casada y con cuatro hijos, narra la alegría de su regreso a la Iglesia. Recogemos su testimonio publicado en el folleto ‘La alegría de los hijos de Dios’.

“No contemplaba la posibilidad de ser santo”

Rolf Herold es profesor en el colegio de enseñanza secundaria de Forhheim (Alemania). Gracias a su mujer, oyó hablar de san Josemaría Escrivá. El modo en que este sacerdote hablaba de Dios le atrajo mucho y le acercó a la Iglesia Católica. Recogemos su testimonio, publicado en el folleto ‘La alegría de los hijos de Dios’, que se une a los ya publicados en la web.

“Trabajando en casa, ayudo a formar santos”

Virginia McGough es ama de casa en Cheshire (Gran Bretaña). Está casada y tiene cinco hijos de 13, 11, 9, 7 y 5 años. Recogemos su testimonio en el que explica que rezar por los cristianos de Kazajstán mientras lava la ropa, atender con amabilidad al vendedor inoportuno, o escuchar a un hijo cuando está agotada son maneras de entregarse a Dios que ha aprendido de san Josemaría.

“Procuro que los fieles visiten al Señor en el Sagrario”

Armando Lasanta es párroco de Alberite (La Rioja, España). Sacerdote desde 1990, aprendió de san Josemaría a “santificar su vida ordinaria” de sacerdote: decir la Misa con calma, visitar a los enfermos, escuchar pacientemente a los fieles, tratar con intimidad al Señor, buscar nuevas vocaciones... Pertenece a la Sociedad Sacerdotal de la Santa Cruz, una asociación de sacerdotes unida al Opus Dei.

“Hablo con Dios por las calles de Madrid”

Cristina Rubio tiene 5 hijos. Además, trabaja en el campo de la promoción inmobiliaria en Madrid (España). Ella tiene la necesidad de conversar todos los días con Dios pero, como no le sobra el tiempo, a veces tiene que rezar en el coche mientras va al trabajo. Gracias a este encuentro diario, su vida laboral y familiar cobra otro color. Testimonio del folleto ‘La alegría de los hijos de Dios’.