Un viaje en barco, hace 75 años

El 21 de junio de 1946 san Josemaría estuvo en Barcelona camino a Roma. El objetivo del viaje era impulsar el camino jurídico del Opus Dei y su expansión por todo el mundo. Pero debido a la guerra sólo se podía llegar a Roma en barco y el fundador padecía una fuerte diabetes, que hacía desaconsejable ese trayecto.

Relatos biográficos

San Josemaría, fundador del Opus Dei, llegó a Barcelona en coche procedente de Madrid el 20 junio de 1946. Durante su estancia en la Ciudad Condal, se alojó en el centro La Clínica, en la calle Muntaner 448-450.

La tarea evangelizadora del Opus Dei en Cataluña había comenzado en 1939. El primer centro se llamó El Palau. Era un pequeño piso en la calle de Balmes; pocos años después se abrió el segundo centro en la calle de Muntaner, llamado La Clínica.

Aquella temporada, san Josemaría sufría un agravamiento de la enfermedad que padecía, la diabetes. "Nunca he estado en peor disposición física y moral", escribió a Álvaro del Portillo el 13 de junio de 1946. Sin embargo, decidió ir a Roma, a pesar de que el médico se lo desaconsejó, hasta el extremo de declinar toda responsabilidad sobre su vida.

Al día siguiente, el 21 de junio de 1946, el fundador del Opus Dei predicó una meditación en el pequeño oratorio de La Clínica, y celebró la santa Misa. Utilizó unas palabras de la meditación, referidas a las de San Pedro del evangelio de San Mateo 19, 27: "Ya ves que nosotros lo hemos dejado todo y te hemos seguido. ¿Qué será de nosotros?".

Una travesía muy accidentada

De Barcelona debía partir hacia Génova y de allí hacia Roma. Lo hizo en el barco J.J. Sister. El barco llevaba el nombre de Juan José Sister, cofundador de una naviera valenciana que terminaría integrada en la Transmediterránea. Zarpó a las 17:56. San Josemaría viajaba acompañado por José Orlandis (1918-2010), miembro del Opus Dei desde 1939, sacerdote y profesor de Historia del Derecho en las Universidades de Zaragoza y Navarra.

La travesía fue muy accidentada, en medio de un temporal imponente. Duró casi treinta horas: cristalería rota, gritos de los pasajeros, mareo constante, y por el movimiento del barco era imposible poner la insulina. Desembarcaron en Génova a las 11:30 de la noche del sábado 22 de junio de 1946, con muchas horas de retraso sobre el horario previsto. Allí les esperaban Salvador Canals y Álvaro del Portillo, quien había reclamado su presencia porque la gestión de la aprobación pontificia del Opus Dei no avanzaba.

Gracias a la presencia de san Josemaría en Roma, las gestiones fueron muy provechosas. Y el fundador del Opus Dei volvió a Madrid en avión el 31 de agosto de 1946. Entonces ya se habían iniciado los primeros vuelos comerciales.

Gracias a La Merced

En octubre de 1946 san Josemaría, gran devoto de la Virgen de la Merced, hizo un nuevo viaje a Barcelona para darle las gracias. Reafirmaba así el convencimiento de sentirse bajo la amorosa protección de la Virgen María, que había manifestado tantas veces. En la basílica de la Merced actualmente se encuentra un bajo relieve detrás el camarín, en el que aparece san Josemaría orando ante la Virgen de la Merced e incluye también una imagen del templo expiatorio de la Sagrada Familia.

Como recuerdo de estos hechos históricos, y en acción de gracias, también se puso en el oratorio del centro La Clínica un retablo con la imagen de la Virgen de la Merced, en la que está grabada la frase que fue tema de la meditación del día de su partida a Roma, y con dos fechas: 21.VI.46 y 21.X.46, salida a Roma y regreso a Barcelona. Actualmente, el oratorio de La Clínica con el retablo se conservan en el Colegio Mayor Monterols.