Mucho más que un superhéroe

¿Cuántas veces has visto en esta web algo interesante, pero no tenías tiempo para clicar? Te proponemos una selección de esos contenidos para estas semanas. Hoy, recordando al Papa Juan Pablo II, te proponemos algunos ángulos que hicieron su vida “súperespecial”.​

100 años de Juan Pablo II

El Papa amigo, el Papa viajero, el Papa mariano, pero ¿el Papa superhéroe? Quizás no fue exactamente un superhéroe, pero sin duda vivió haciendo el bien y ayudando a muchos. Veamos algunos ángulos que hicieron su vida “súperespecial”.

Desde nuestra infancia nos hemos familiarizado con los superhéroes que salvan a los habitantes del mundo de las garras de mal. Son personajes de cualidades “sobrehumanas” que de ordinario viven una doble vida: la de sus hazañas heroicas y la de sus actividades cotidianas.

Pienso ahora en esa gran figura que nos acompañó desde nuestra infancia y que ejerció un influjo positivo en la humanidad. Este 18 de mayo, se cumplen 100 años de su nacimiento en un pequeño pueblo de Polonia, Wadowice. Ya sabes a quién me refiero, muchos lo conocimos cuando estuvo en Venezuela en 1985 y 1996; o en las Jornadas Mundiales de la Juventud. Primero lo conocimos como Karol Wojtyla, luego Juan Pablo II, pero yo le daría la siguiente identidad: 4S-JPII.

Lo llamamos Su Santidad Juan Pablo II y le he añadido dos S más. Les cuento su significado.

S: Simpatía. Basta ver en Youtube las imágenes de los encuentros con la juventud, especialmente el que se llama La risa del Papa. Míralo aquí:


S: Sinceridad. Amaba a Cristo, que es la Verdad, y manifestaba con todo su ser ese amor. Con su palabra y sus obras. Por eso digo que era sincero, sin doble discurso. Una cualidad poco habitual en estos días.

S: Sufrimiento. Con solo mirar su vida se nota que descubrió el secreto para transformar el dolor en amor. De esto se podría escribir un libro. Les recomiendo volver a ver las películas, aquí van los links:

S: Santidad. Quienes pudieron compartir algún momento con él, notaban la fuerza de su unión con Dios, que les empujaba a ser mejores. Muchos miles de testimonios. Piensa en el tuyo.

J: Joven. Siempre, hasta el último día de su vida. Por tanto, amigo de los jóvenes quienes acudieron masivamente a Roma el día de su fallecimiento.

U: Unidad. Como pasión dominante. Unidad en la Iglesia. Unidad con nuestros hermanos separados. Unidad con todas las religiones no cristianas. Unidad entre todos los hombres. Un momento especial fueron los encuentros de oración por la paz en Asís, y también las visitas a sinagogas o mezquitas, por solo recordar algunos encuentros.

A: Amor. Entendido como donación. “El hombre, única creatura a la que Dios ha amado por sí misma, no puede encontrar su propia plenitud si no es en la entrega sincera de sí mismo a los demás” es uno de sus textos más citados. Amor hasta el extremo, que le llevó a perdonar a quien atentó contra su vida el 13 de mayo de 1981.

N: Novedad, afán de hacer llegar la buena nueva del Evangelio a los hombres de hoy, sin quedar atrapados en formas caducas y custodiando la pureza y la integridad del mensaje.

P: Piedad. Verle rezar era una escuela de fe.

A: Apertura. Compartió con personas de todas las edades, de todas las razas, de todas las creencias en sus innumerables viajes por todo el mundo.

B: Beatísima Virgen María. Recordamos su escudo papal, TOTUS TUUS que refleja su amor confiado a Santa María como aspecto central de su relación con Dios. En la plaza San Pedro, cerca de la ventana del Papa, puede verse un mosaico de la Virgen con esta inscripción.

L: Lucidez. Mente preclara. Desde su juventud y a lo largo de su vida cultivó su inteligencia para comprender mejor las realidades humanas. Profesor universitario de Filosofía y Ética. Especial mención a su interés por la persona y por el amor humano.

O: Optimismo, confianza. No se apoyaba en sus fuerzas sino en Dios. Por eso no se cansaba, por eso se marcaba metas ambiciosas, por eso no dejó de interesarse por los problemas del mundo; tampoco se dejó aplastar por ellos. Inauguró su pontificado con una frase que retumbó en todos los corazones que las escucharon: ¡No tengáis miedo! Hizo posible, con la defensa de los derechos humanos en Polonia y el movimiento Solidaridad, la caída del comunismo en el Este de Europa.

Ya termino. Sus funerales fueron apoteósicos. No encuentro mejor palabra. Sirvan estas líneas para animarnos a mirar su vida como inspiración de la nuestra. Súpersanto, ¡ruega por nosotros!

Virginia Domínguez.