«Dios quiere contar con nosotros para extender su reino»

El prelado del Opus Dei ha realizado un viaje pastoral a Granada, del 23 al 26 de noviembre. Mantuvo varios encuentros en el colegio Monaita-Mulhacén con familias y personas de la Obra provenientes de Granada, Málaga, Almería, Jaén y Melilla. y acudió al Centro de Formación Profesional EFA El Soto, en el cercano municipio de Chauchina.

23 de noviembre | 24 de noviembre | 25 de noviembre

Día 23: Un viaje a los pies de la Virgen

Mons. Fernando Ocáriz aterrizó en el aeropuerto Federico García Lorca de Granada pasadas las 17 horas del viernes. A pocos metros de la pista de aterrizaje, le esperaban algunas familias que le obsequiaron con un ramo de rosas blancas. El prelado saludó con cariño a Juan Pablo, un niño de ocho años que hará este año su primera comunión, y que le dio la bienvenida a la ciudad de la Alhambra.

El primer hito del Prelado en suelo granadino fue la Basílica de Nuestra Señora de las Angustias, patrona de Granada. El párroco del templo, Blas Gordo, le mostró el camarín de la Virgen y pudo rezar a escasos metros de una imagen que los granadinos veneran desde la llegada de los Reyes Católicos y la toma de la ciudad. Don Fernando ha seguido así los pasos de San Josemaría en sus estancias en Granada, y los de su predecesor, Mons. Javier Echevarría, en 1996 y 2002.

Durante sus primeras horas en Granada, el prelado saludó a varias personas de la Obra, como Emilio, que le hizo entrega de dos cajas de piononos, un dulce típico granadino que creó uno de sus antepasados.

Día 24: “Hay que reconquistar la libertad”

El sábado, las nubes habían desaparecido del cielo de Granada, y un sol radiante iluminaba los perfiles de la Alhambra recortados sobre la nieve blanca de Sierra Nevada. Con ese paisaje de fondo el prelado del Opus Dei se dirigió al colegio Monaita - Mulhacén para tener varios encuentros con familias y personas de la Obra provenientes de Granada, Málaga, Almería, Jaén y Melilla.

Antes del encuentro de la mañana, Mons. Fernando Ocáriz saludó a los directivos de Attendis, empresa educativa que dirige 21 centros de enseñanza en Andalucía y Extremadura. Estos colegios promueven una estrecha colaboración entre el profesorado y los padres de los alumnos, inspirados en los consejos y el impulso de San Josemaría. Sandra Pérez, la directora general, le entregó como recuerdo una placa con el renovado logotipo de la empresa y le explicó el sentido de cada uno de los elementos. A continuación saludó a las personas que trabajan en la limpieza y en la cocina, asegurando que su tarea tiene una importancia formativa directísima, “tanto o más que la de los profesores”.

Por la mañana, Mons. Fernando Ocáriz mantuvo un primer encuentro con unas 1.400 personas en el pabellón deportivo de Monaita - Mulhacén. Al comenzar recordó los viajes que hizo a Granada con Mons. Javier Echevarría, y animó a los asistentes a estar disponibles para cumplir la voluntad de Dios, abiertos a todas las personas, con visión universal, poniendo como ejemplo la vida de Guadalupe Ortiz de Landázuri, una mujer del Opus Dei que será beatificada el próximo 18 de mayo. También pidió oraciones por el Papa, en estos momentos difíciles para la Iglesia.

Entre los asistentes estaba Juan, mago de profesión y contable, que para mostrar al prelado del Opus Dei dónde estaba situada su empresa, sacó un pañuelo que repentinamente se transformó en un bastón. También Ángel, árbitro de fútbol, o Daniel, buzo de profesión y que trabaja en Arabia y Egipto, le hicieron preguntas a Monseñor Ocáriz.

Mons. Fernando Ocáriz animó a todos a cuidar unas prácticas de piedad que ayuden a poner a Jesucristo en el centro de la vida. Hay que estar esperanzados -dijo-, porque “un mínimo de visión sobrenatural nos lleva a estar contentos. También cuando las cosas cuestan”.

El prelado del Opus Dei mantuvo además un encuentro con sacerdotes diocesanos que participan en las actividades desarrolladas por la Sociedad Sacerdotal de la Santa Cruz en el área oriental de Andalucía. Durante el coloquio, ante la situación de cierta confusión en la Iglesia y la sociedad, les animó a tener convicciones firmes y actuar con sentido sobrenatural. También les pidió dar ejemplo de alegría, “que solo se obtiene estando con el Señor”, y a transmitir sentido de esperanza.

Por la tarde, otro encuentro en Monaita - Mulhacén volvió a reunir a un grupo heterogéneo de personas llegadas desde las cuatro provincias de Andalucía oriental y la ciudad de Melilla. El Prelado les recordó que la santidad es el proyecto de Dios para cada uno, y que no se trata de una perfección material, de llegar a ser gente sin defectos, sino de la plenitud del amor, que lleva a darse a los demás y al Señor.

Volvió a poner el ejemplo de Guadalupe Ortiz de Landázuri. Don Fernando recordó su disponibilidad para “estar a lo que Dios quiera”, desde marchar a México hasta vivir en Roma o dedicarse a la administración de los centros del Opus Dei.

“Hay que reconquistar la libertad”, animó Ocáriz a los presentes, explicando que esto es posible haciendo todo “porque nos da la gana, poniendo amor a Dios. Al sentirnos libres y actuar por amor es cuando realmente estamos contentos”.

Entre las asistentes estaba María del Mar, Inspectora de Trabajo, a la que don Fernando animó a intensificar la amistad con sus colegas de trabajo y a buscar el bien de cada persona.

Otra joven de 27 años, le contó al Padre que pertenece a la generación millenial y que vive inmersa en las redes sociales e internet, y preguntó al prelado cómo encontrar a Dios en medio de ese ruido que tanto le atrae. Monseñor Ocariz recordó que San Josemaría descubrió la hondura de la presencia de Dios en medio de la ciudad, en un tranvía, y le invitó a cuidar momentos de encuentro con Dios a lo largo de la jornada, como radiadores para caldear su presencia de Dios, y muy especialmente la misa.

Domingo 25: Dios quiere contar con nosotros para extender su reino

El último día de la visita pastoral de monseñor Fernando Ocáriz a Granada coincidió con la celebración de la festividad de Cristo Rey. Con ocasión de esta fecha, el prelado recordó ante varios grupos de jóvenes que Cristo reina respetando la libertad de cada persona. También invitó a los jóvenes a plantearse que la formación cristiana que reciben gracias al Opus Dei va encaminada a ayudarles a identificarse con Cristo.

“Dios quiere contar con nosotros para extender su reino. Debemos sentir esta responsabilidad que no es un peso. Es un don de Dios, la vocación cristiana a la santidad y el apostolado”, dijo. Monseñor Ocáriz también pidió a los jóvenes que apoyen al Papa por medio de la oración.

Entre las personas que se acercaron a saludar al prelado estaba Noor, una joven musulmana a la que la enfermedad de su madre llevó hasta la Clínica Universidad de Navarra. Noor le contó al prelado que se siente muy querida y acogida por las personas de la Obra, y que ahora reside en un centro de estudio y trabajo (CET). Don Fernando la invitó a rezar a Dios e incluso a acudir a Jesucristo.

Una de las preguntas a don Fernando la hizo Álex, medalla de bronce de Andalucía de judo. Álex regaló su medalla al Padre –como llaman al prelado los fieles de la Obra–, y le dijo que le hubiera gustado que fuera de oro o plata. El prelado le invitó a que, como buen deportista, se levante siempre de las caídas. Otro chico, Fernando, le contó que había terminado la carrera de Físicas en la Universidad de Barcelona, igual que don Fernando hace 60 años.

Mari Ángeles acaba de empezar a trabajar como enfermera, y monseñor Ocáriz la animó a hacer ese trabajo por Dios y con Él. “San Josemaría nos ha abierto a todos un gran horizonte: el trabajo es el quicio sobre el cual gira toda nuestra vida espiritual”, añadió, recordando cómo el fundador del Opus Dei empezaba algunas tareas con estas palabras: “Señor, vamos a hacerlo entre los dos”.

Javier es director, desde hace poco, del Colegio Mayor Albayzín y le dijo a don Fernando que le haría especial ilusión imponerle la beca del colegio mayor, ya que, además, sería la primera beca que impone. Luego tomó la palabra Bryan, el decano, que contó que en el Albayzín se sintió desde el principio como en su casa.

Julia le explicó a don Fernando que en un momento concreto de su vida se alejó de Dios, pero más tarde descubrió que estaba vacía y decidió retomar la formación cristiana. “A ti te ha alcanzado Dios cuando te alejabas, como a San Pablo”, le contestó él. “No podemos pensar que no vamos a tener dificultades. Pero cuando más difícil sea el ambiente más cuenta el Señor con nosotros”.

El prelado visitó también las instalaciones del colegio Monaita, a escasos metros de Mulhacén, donde fue recibido por el comité directivo y varias familias. Como recuerdo, le regalaron una raqueta de tenis –a monseñor Ocáriz le gusta bastante este deporte– y varios polos con el logotipo de las escuelas deportivas de los dos colegios.

A media mañana, acudió al Centro de Formación Profesional EFA El Soto, ubicada en la población de Chauchina, en plena vega de Granada. Se trata de un centro de formación profesional que imparte ciclos formativos de grado medio y superior, con una experiencia de más de 40 años.

Esta escuela nació como asociación de familias, con objeto de contribuir a la mejora del medio rural. Mons. Ocáriz agradeció el trabajo que realizan, haciendo realidad un sueño de San Josemaría: poner a Cristo en la cumbre de todas las actividades humanas, y recordó que la agricultura es una actividad básica para la sociedad, y que ahí hay que meter la alegría del Evangelio.

A preguntas de Luis, uno de los fundadores de las EFA, y de Juan Tomás, secretario de una escuela similar en Almería, el prelado del Opus Dei animó a todos a apoyarse en la oración y en la profesionalidad, con empeño en mejorar, estudiar, pensar e investigar, y con espíritu de superación.

Mons. Fernando Ocáriz firmó en el libro de visitas y echó unas paladas en el tiesto de un plantón de olivo, que quedará como recuerdo vivo de su visita a este centro de promoción rural.