Estudio y trabajo… y todavía no me he muerto

Estudiar en Madrid era una oportunidad demasiado irresistible para Sandra, porque allí estaban sus dos pasiones: el teatro y la carrera de Marketing. Pero las ciudades grandes son caras y los gastos de una estudiante numerosos: la matrícula, el transporte, el alojamiento… Por eso, esta chica de Logroño decidió optar por un Centro de Estudio y Trabajo (CET), aunque al final, dice que “lo que más valoro de aquí es el ambiente familiar”.

El proyecto CET está presente en muchas ciudades de España y del mundo, y consiste en ofrecer a estudiantes que residan en una ciudad distinta a la suya, la posibilidad de trabajar en la administración de un Colegio Mayor –ayudando en la cocina y en los servicios generales- con un horario compatible con su carrera.

De esta manera, las chicas que participan del proyecto pagan su alojamiento y reciben una formación complementaria a sus estudios; ya que supone un aprendizaje diario para gestionar el tiempo -estudio, trabajo, salidas-, convivir y “ que trabajas en equipo, sí o sí ”, como nos cuenta Sandra.

En su caso, lleva ya 3 años residiendo en el CET y por eso, cuando le preguntaron si quería pasar un verano en Kazajstán, donde el Opus Dei lleva poquito tiempo y el proyecto CET está prácticamente empezando, no se lo pensó dos veces. Y allá que se fue.