Valle Grande (Perú)

"Desde el primer día, nos propusimos ganar la confianza de la gente", dice David Baumann, un ingeniero que trabaja en Valle Grande. "Hoy -explica-, después de 33 años de trabajo ininterrumpido, comprobamos a diario que hemos ganado esa batalla. La clave ha estado en un asesortamiento técnico desinteresado, hecho con sentido profesional, buscando en todo momento resolver los problemas concretos de cada agricultor".

Un servicio informal

El Instituto Rural Valle Grande es un centro de capacitación, investigación, extensión y fomento agropecuario dirigido a la promoción técnica y humana de pequeños agricultores. La capacitación que ofrece beneficia cada año a más de 200 productores. Los cursos intensivos sobre frutales, vacunos, horticultura, viticultura, apicultura, etc. que se realizan en la sede de Valle Grande incluyen alojamiento y alimentación para los participantes que vienen de lugares lejanos.

Los productores directamente interesados, ya sea porque están trabajando en esas tareas o porque quieren iniciarse en ellas, pueden asistir a programas sobre elaboración de productos lácteos, crianza de cuyes y de cochinilla, cultivo de algodón, manzanos o frutales nativos, atención al camarón de Malasia, etc.

El Instituto Rural tiene su sede principal en la ciudad de San Vicente de Cañete y una subsede pequeña en la población de Llapay, a 150 kilómetros de Cañete. La posta agrícola de Llapay está a 2.800 metros de altitud sobre el nivel del mar. Desde ahí, los ingenieros y técnicos de Valle Grande pueden realizar su tarea de capacitación y asistencia técnica, hasta la puna, a 4.800 metros sobre el nivel del mar.

La meta de Valle Grande es encontrar soluciones a las dificultades que limitan la actividad productiva. Se han conseguido nuevas variedades o cultivos; se ha logrado que los pequeños productores se organicen, a pesar de que en la costa eran reacios a ello, por experiencias negativas pasadas. Pero se han dado cuenta de que si unen esfuerzos pueden comercializar sus productos con ventaja. El servicio de inseminación artificial, por ejemplo, ha permitido a los dos mil pequeños ganaderos del valle mejorar la calidad genética del ganado lechero.

Asistencia constante

En 1992 se inició la escuela agraria

Valle Grande firma cada año unos 400 contratos de asistencia técnica mediante visitas semanales o quincenales. Estos contratos cubren actividades de capacitación grupal en las áreas productiva, crediticia, de comercialización y de administración empresarial. A veces se firman varios contratos con cada familia, según los cultivos. En otros casos se reúnen grupos de hasta cuarenta familias para firmar un mismo contrato.

La financiación de los servicios ordinarios proviene en un 70% del pago de los propios beneficiarios, y el resto de donaciones internacionales y otras fuentes. Van aparte los gastos de inversión en locales e infraestructura física, así como los gastos extraordinarios, que deben cubrirse íntegramente con donativos nacionales e internacionales.

El Instituto Rural Valle Grande está patrocinado por PROSIP, Promotora de Obras Sociales y de Instrucción Popular, organismo no gubernamental de ámbito nacional. La actividad del Instituto se dirige en la costa a los 8.600 agricultores de los valles de Cañete y Mala. En la sierra de Yauyos, la zona norte es la que más se beneficia: desde la posta agrícola de Llapay, se atienden 11 comunidades campesinas, que suman unas 1.500 familias.

Valle Grande cuenta con 18 profesionales, 12 técnicos y 11 trabajadores a tiempo completo; y 5 profesionales, 18 técnicos y 40 colaboradores a tiempo parcial. La formación doctrinal y espiritual que ofrece Valle Grande está a cargo de la Prelatura del Opus Dei.

Texto: Federico Prieto Celi

Fotos: Juan José Corahua

El artículo completo ha sido publicado con Documentación, abril 2000.

ALGUNOS DATOS BÁSICOS

Nombre: Instituto Superior Tecnológico Valle Grande, Cañete, Perú. 

Inicio: 1992. 

Duración de los estudios: tres años.

Desde 1965 Valle Grande ofrece capacitación técnica a los trabajadores del campo. Con el paso de los años se vio conveniente ofrecer una formación más especializada dirigida a jóvenes del entorno rural. Así nació la escuela y se escogió la metodología de la alternancia por ser muy apropiada para la enseñanza en el campo. En una carta al director de la institución, don Álvaro le dice que encomienda la labor apostólica con los jóvenes del naciente instituto.

Objetivo del colegio: Los alumnos alternan periodos de estancia de dos semanas en la Escuela Agraria con periodos similares en la chacra familiar o en otra empresa agrícola. Así, el proceso de aprendizaje se asocia al mundo del trabajo e involucra a la familia. Los alumnos pertenecen al entorno rural y la convivencia entre jóvenes de zonas diversas brinda una experiencia nueva de socialización y desarrollo personal a los alumnos.

Alumnos: 120. Cada año alrededor de treinta alumnos egresan, habitualmente con empleo ya garantizado. Trabajan en fundos agrícolas en muchos departamentos del Perú. Aunque inicialmente los alumnos provenían del entorno cercano, se ha ampliado el espectro de procedencia a más lugares del país.

Página web: www.irvg.org