León XIV en la Sagrada Familia: una tarde para alzar la mirada
Alza la mirada -el himno oficial de la visita del papá León XIV a España- se concretó en una llamada a los sentidos, al corazón y al alma de los que asistieron a la Misa solemne presidida por el Papa León XIV el 10 de junio en la basílica de la Sagrada Familia.

Iglesia de la Sagrada Familia en Barcelona, España
La Sagrada Familia interpela a todos- los asistentes y transeúntes- alzar la mirada porque es la Iglesia católica más alta del mundo. Al entrar en él se ve la genialidad del arquitecto catalán que ideó una estructura de columnas arborescentes (árboles estructurales) que se ramifican a distintas alturas para soportar el peso de la estructura. Así, los muros quedan liberados de funciones de carga y se favorece la entrada de luz por los laterales y las bóvedas. El efecto resultante recuerda al de un bosque que lleva a alzar la mirada.
El presbiterio se encuentra elevado varios metros de la nave central y sobre el altar mayor está el baldaquino, con la imagen suspendida en el aire de Cristo crucificado, ante el cual se debe alzar la mirada para contemplarlo. Una réplica de ese crucifijo se llevó en procesión y se colocó en el escenario durante la vigilia con los jóvenes.

Presbiterio de la Iglesia de La Sagrada Familia en Barcelona, España.
En la ceremonia liturgia la música y los cantos también fueron un componente importante para levantar el alma. La celebración combinó canto gregoriano, música litúrgica popular y repertorio coral de tradición catalana. El coro estaba integrado por 500 adultos y 100 niños y niñas. Todos ellos colocados en los altos espacios previstos para ellos.
Tras la S. Misa tuvo lugar la bendición de la Torre de Jesucristo. A la que anteriormente se había referido el Papa en su homilía: “Al admirar la torre de Jesucristo, alzamos la mirada hacia Él, hacia Aquel que sólo nos revela la verdad de Dios y la verdad de nosotros mismos. Mirando a Cristo podemos ver el mundo con ojos renovados: la torre de la cruz se convierte entonces en estandarte de caridad, porque Dios nos ama así, transformando un instrumento de muerte en signo de esperanza. En la cruz de Jesús nuestra Fe alcanza su culmen, como profesa la inscripción que se encuentra en la base de la aguja: "Tu solus Sanctus, Tu solus Dominus, tu solus Altisimus". Esta cruz brilla de día, reflejando la luz del sol, y brilla de noche, iluminando la ciudad como un faro abierto al Mediterráneo” (el mensaje del Papa fue pronunciado en Catalán).

Torre de Jesucristo e imagen de Antoni Gaudí
Para culminar la tarde, hubo un hermoso espectáculo tecnológico de luz y color, que iluminó el cielo de Barcelona. Al terminar el espectáculo el Papa entró en el templo de nuevo y se le vía radiante, la gente se volcó en muestras de entusiasmo y cariño con él. Con este acto se terminaron sus actividades públicas en Cataluña.
Dos tierras unidas por un mismo rostro materno: de la Moreneta a la Morenita.
Aunque son muchos los kilómetros que separan la sierra de Montserrat (España) del cerro del Tepeyac (México), el Papa León XIV en Montserrat, este 10 de junio de 2026, hace evidente que para la devoción mariana no existen fronteras.

Virgen de Montserrat y Virgen de Guadalupe
Existe un hilo invisible, pero de una fuerza incalculable, que une a España con México a través de sus dos advocaciones marianas más universales: la Virgen de Montserrat, conocida cariñosamente como la Moreneta, y la Virgen de Guadalupe, que es nuestra Morenita. El color moreno de ambos rostros de la Madre de Dios las hace características.
La "Moreneta" de Montserrat es una talla románica de madera que el paso del tiempo y el humo de los cirios oscurecieron. Siglos más tarde, al otro lado del océano, en 1531, la Virgen de Guadalupe se manifestó en la tilma de san Juan Diego con rasgos mestizos, ganándose el nombre de la Morenita. En ambos casos, el diminutivo afectivo refleja que los fieles no ven en ellas figuras distantes, sino a una madre accesible, cercana y protectora.

Papa León XIV ante la Virgen de Montserrat
El eco de Montserrat llegó a América con los primeros evangelizadores. De hecho, el propio Cristóbal Colón bautizó una isla del Caribe con el nombre de la advocación, y los primeros misioneros llevaron consigo réplicas y grabados de la Virgen de Montserrat. También el Papa León, en su discurso, recordó que en Trujillo, Perú, le tocó atender una parroquia dedicada a la Virgen de Montserrat. Además, en 1982, el Papa había venido a esta misma abadía.

Celebración en la Basílica del Monasterio de Montserrat
Más allá de las coincidencias, lo que verdaderamente hermana a la "Moreneta" y a la "Morenita" es su misión protectora y su mensaje de profundo consuelo. Precisamente hoy, durante su discurso en la abadía de Montserrat, el Papa León XIV ha querido cerrar su intervención recordando unos tradicionales y emotivos versos dedicados a la patrona: "De los catalanes siempre seréis la Princesa, de los españoles y del mundo todo el amor; decidnos: 'Sois mi tesoro, yo soy vuestra madre, no temáis'".

Dentro de la Basílica del Monasterio de Monserrat
Este tierno ruego que el Pontífice ha elevado a los pies de la "Moreneta" resuena con una sintonía asombrosa al otro lado del Atlántico. Son palabras que evocan el diálogo de confianza y amparo que la Virgen de Guadalupe dirigió al indio san Juan Diego en el Tepeyac: "¿No estoy yo aquí, que soy tu madre? ¿No estás por ventura en mi regazo? ¿No soy yo la fuente de tu alegría? No te apene ni te inquiete cosa" (Nican Mopohua).
Vigilia con el Papa León en la Plaza de Lima
Entre el medio millón de personas que asistimos al primer encuentro público del Papa León con los fieles congregados en la Plaza de Lima y sus alrededores, hay historias personales que vale la pena destacar.

El encuentro de León de Roma con Miguel de León
Entre el medio millón de personas que asistieron a la vigilia de los jóvenes con el Papa, estoy segura de que el más joven era Miguel, un bebé de tres semanas al que sus padres trajeron desde León, España. Desde las 16:00 h, el pequeño Miguel y sus padres permanecieron en el sector C12, resguardados bajo una sombra para sobrellevar temperaturas que rondaban los 30 °C. Quienes compartimos sector con Miguel lo vimos dormir, comer y regalarnos algunas sonrisas. Lo que no podíamos esperar era que, tras cuatro horas y media, Miguel sería bendecido por el Papa, que comparte nombre con la ciudad que lo vio nacer.
Andrés, el voluntario más comprometido
Ya decía el Papa en su primer discurso en tierras españolas que esta nación es un ejemplo de multiculturalidad y acogida; esto se pudo comprobar durante la vigilia. Más allá de las banderas de otros países, me quedo con la historia personal de un voluntario chino: Andrés, que era su nombre en castellano. Durante las más de ocho horas en las que Andrés “atendió” su sector, lo vimos practicar distintas obras de misericordia: dar de beber al sediento, soportar con paciencia y dar consejo al peregrino. Además, realizó labores de comunicación entre personas de distintos sectores, controló la temperatura de los mayores ofreciéndoles su gorra para protegerlos del sol y, cuando se produjo un conato de incendio en el generador detrás de nosotros, él se prestó de inmediato a llamar a la policía y atender la contingencia. Un auténtico testimonio de que el amor al prójimo se concreta en pequeños detalles de servicio. Quizá el Papa León conozca a Andrés en el encuentro que tendrá con los voluntarios el martes; estoy segura de que para él, el premio a su servicio no se quedará aquí, sino en la vida eterna.

En la Plaza de Lima
La adoración de una religiosa con "juventud acumulada"
El momento central de la vigilia fue la adoración eucarística. Fue impresionante el silencio con el que la multitud acompañó a Jesús. Durante la exposición del Santísimo, la gran mayoría de las personas del sector C12 se pusieron de rodillas. Había allí familias, colegios, parroquias y clubes juveniles.

Papa León XIV en la Plaza de Lima
Quizá el testimonio que más me impresionó, no por sus palabras, sino por sus gestos, fue el de una religiosa andaluza de la tercera edad, que se postró para adorar a Jesús. Entre mochilas y esterillas, esta mujer era un claro testimonio de adoración a Dios.

Religiosa andaluza
