Confesiones en el aire

En 2008 presentamos una simpática noticia acerca de los viajes que el P. Rodrigo Martínez, sacerdote del Opus Dei, realiza quincenalmente a Hermosillo, Sonora, México.

Pasajero: Rodrigo Martínez. Vuelo: Guadalajara-Hermosillo. Viaje: Trabajo.

En la edición del 26 de enero de 2008 del periódico MURAL, de Guadalajara, Jalisco (México), la reportera Dubraska Romero, en una columna dedicada a historias pintorescas de viajeros, escribió este simpático artículo:

A la hora de volar, este pasajero no se preocupa por buscar la ropa más cómoda o la de temporada. Siempre viaja de elegante y sobrio negro. Su sotana lo acompaña desde hace más de 10 años.

La espera no le inquieta. Aguarda con la misma paciencia que le predica a sus feligreses en una fila de al menos 30 viajeros por delante para tomar el vuelo que lo llevará a la ciudad de Hermosillo, en el Estado de Sonora, para buscar sus pertenencias.

Rodrigo Martínez disfruta observando la gente que cruza a su paso. Sabe que su sotana despierta el interés en muchos, que no pueden dejar de posar su mirada en su vestimenta.

El P. Rodrigo Martínez en la fila para abordar su avión (Foto: Ricardo Pegueros).

Uno que otro viajero, tímidamente baja su cabeza cuando está frente a él, esperando un saludo que siempre llega.

Los más osados se acercan a solicitar un consejo, decir alguna confidencia, e incluso, la premura por realizar la confesión de algún pecado ha convertido la sala del aeropuerto en un improvisado confesionario.

No le disgusta que la gente se acerque. Disfruta de su presencia, y trata de entender esa sensación de desconocimiento que existe entre uno y otro pasajero que coinciden en un mismo espacio, sin nada que los vincule, más allá de un aeropuerto.

Lo ve como una señal de confianza hacia la figura del sacerdote y lo agradece. 

Su trayectoria en el sacerdocio lo ha llevado de un lado a otro, y aunque no es un viajero frecuente, al menos realiza dos vuelos durante un mes.

Aunque es defeño de nacimiento, Guadalajara y Hermosillo han sido sus casas durante los últimos cuatros años, y nuevamente la Ciudad de México se convierte en su lugar de residencia.

Su nueva labor incluye desempeñar funciones en la Secretaría Administrativa del Opus Dei en Guadalajara y en la Universidad Panamericana.

La risa aflora en él cuando un pasajero expone que seguramente como es sacerdote, cuando está en medio de cualquier vuelo siente que está más cerca de Dios.

“No necesito volar para estar cerca de mi jefe. Él está en todas partes”.