Ciudad de los Niños Monterrey (CNM): 75 años formando personas y transformando una comunidad

Ciudad de los Niños de Monterrey, un proyecto que impulsa el desarrollo integral de niños y jóvenes, fortaleciendo también a sus familias sembrando esperanza en cada generación.

Familia CNM. Fuente: Archivo Ciudad de los Niños de Monterrey.

Ciudad de los Niños de Monterrey es un proyecto educativo de formación integral que atiende a niñas, niños y jóvenes provenientes de familias en situación de vulnerabilidad social y económica. A través de un modelo educativo de inspiración cristiana que involucra también a los padres de familia, la institución acompaña a sus estudiantes durante su trayectoria educativa.

Recorrido histórico

Ciudad de los Niños de Monterrey (CNM) nació en el municipio de Guadalupe, a las afueras de Monterrey (México), en 1951. Fue fundada por el padre Carlos Álvarez Ortiz. En aquellos años, Guadalupe era una de las zonas más vulnerables de la región, y CNM inició como un orfanato que ofrecía educación primaria y secundaria a niños en situación de calle.

Niños en el comedor del orfanato. Fuente: Archivo Ciudad de los Niños de Monterrey.

En 1986, Ciudad de los Niños de Monterrey replanteó su modelo de atención, y adoptó su forma actual. Dejó de ser un espacio de asistencia para niños en situación de calle, y se convirtió en un centro de desarrollo educativo y familiar, enfocado en la formación integral de niños, niñas, y jóvenes.

Como parte de esta renovación, en 1987, animada por el Beato Álvaro del Portillo, en aquel momento Prelado del Opus Dei, dicha institución asumió la responsabilidad de brindar formación moral, espiritual y doctrinal a los estudiantes y sus familias. Esto fortaleció la dimensión formativa del proyecto, y, hasta el día de hoy, el Opus Dei continúa brindando este servicio.

Niñas durante una ceremonia en el patio del colegio a mediados de los años 80. Fuente: Archivo Ciudad de los Niños de Monterrey.

En 2002, CNM amplió su oferta educativa incorporando la preparatoria técnica de hombres, y tres años más tarde, en 2005, se inauguró la preparatoria técnica de mujeres. El Consejo de Directores optó por la preparatoria técnica por ser una alternativa educativa que permite que los estudiantes adquieran habilidades profesionales. De este modo, una vez egresados, tanto los alumnos como las alumnas pueden incorporarse al mundo laboral, lo que les permite financiar sus estudios universitarios y/o apoyar económicamente a sus familias.

Ceremonia de develación de placa durante la inauguración de la preparatoria de hombres en 2002. Fuente: Archivo Ciudad de los niños de Monterrey.

En 2008, CNM adoptó una primaria y un kínder en la zona de Topo Chico ubicada a 22 kilómetros de Guadalupe, al norte de la Zona Metropolitana de Monterrey. Topo Chico es considerada la quinta región más vulnerable del estado de Nuevo León. En 2022, se inició la construcción de un nuevo campus en esta zona. Actualmente, el nuevo complejo ofrece los grados de kínder, primaria, secundaria, y preparatoria técnica.

Servir como misión

La misión de CNM es servir a la niñez y juventud de escasos recursos, y sus familias, mediante una sólida formación académica, técnica, humana, y espiritual. La intención es que los estudiantes se conviertan en motores de desarrollo en la sociedad con un sentido de vida cristiano. Por este motivo, CNM se distingue como un proyecto integral y de gran impacto.

Uno de los pilares de su modelo educativo es la preceptoría. Un sistema de orientación personalizada que reúne a cada estudiante periódicamente con un preceptor. Durante estas conversaciones, los estudiantes reciben seguimiento personal, y se impulsa su desarrollo. Adicionalmente, los estudiantes cuentan con actividades extracurriculares (robótica, ajedrez, deportes, entre otras), y reciben atención médica.

Alumna y preceptora en sesión. Fuente: Archivo Ciudad de los Niños de Monterrey.

Todos los programas adicionales al modelo académico están incluidos en la oferta educativa, y no tienen costo adicional. Cada familia cubre una única cuota mensual de colegiatura que se adapta según sus posibilidades económicas. Gracias a la generosidad de más de cinco mil donantes, el costo de la colegiatura nunca supera el 10% de los ingresos familiares.

Vista aérea del nuevo campus de Topo Chico. Fuente: Archivo Ciudad de los niños de Monterrey.

La familia como fundamento

El proyecto integral de Ciudad de los Niños de Monterrey contempla tanto a los alumnos, como a sus familias. La institución se fundamenta en la convicción de que los padres son los primeros responsables de la educación de sus hijos, por lo que su participación activa es un elemento esencial del modelo.

Al inscribir a sus hijos e integrarse al proyecto, los padres de familia se comprometen a trabajar en su propia formación. A través de diversos espacios formativos, los padres reciben herramientas para acompañar, de manera óptima, el desarrollo académico, humano, y espiritual de sus hijos.

Escuela para padres de familia. Fuente: Archivo Ciudad de los niños de Monterrey.

Un proyecto que cambia vidas

En la Ciudad de los niños de Monterrey, los alumnos reciben un 38% más de contenido académico que el que recibirían en una escuela pública. Nueve de cada diez estudiantes se gradúan de una carrera universitaria, mientras que en México sólo dos de cada diez jóvenes obtienen un título universitario.

Alumnas durante su clase en el laboratorio de computación. Fuente: Archivo Ciudad de los niños de Monterrey.

Algunos testimonios:

«Yo creo que esta escuela genera mucho impacto dentro de la sociedad, trabaja algo que la sociedad cada vez pierde más, la unión familiar». – Francisco Hernández, coordinador académico.

«Si no hubiera existido Ciudad de los Niños, si nos hubiéramos quedado con la educación a la cual teníamos acceso, seguramente nuestras aspiraciones no hubieran sido tan grandes. En definitiva, nos cambió la vida. (...) A lo mejor no podemos cambiar el mundo, pero sí podemos cambiar el mundo de las personas que impactamos con estos proyectos, y cambiar el mundo de un joven impacta muchísimo». - Patsy Nieto, exalumna.

«Buscan el bienestar de mis hijos, y de mi esposa como matrimonio. Es una escuela católica que ayuda a la familia». – Rodrigo Mata, padre de familia.

Alumnos jugando fútbol en el nuevo campus Topo Chico. Fuente: Archivo Ciudad de los niños de Monterrey.

Setenta y cinco años después de su fundación, Ciudad de los Niños de Monterrey sigue creciendo y adaptándose a las necesidades de nuevas generaciones. Hoy es una comunidad educativa que acompaña a cientos de niños, jóvenes y familias en su desarrollo humano, académico y espiritual.

Cada estudiante que pasa por sus aulas lleva consigo algo más que una formación escolar: la convicción de que su vida tiene valor, que puede aspirar a más y que también está llamado a servir a los demás.

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