Capilla a san Josemaría en San Luis Potosí

Uno de los organizadores de proyectos de voluntariado en Axtla, San Luis Potosí, México, relata por qué se encomendó la Capilla de El Aquichal a San Josemaría Escrivá de Balaguer.

En primera persona

Aquichal es una comunidad indígena perteneciente al municipio de Axtla de Terrazas, en San Luis Potosí, México. En ella viven alrededor de 50 familias, entre las cuales está la de Jacinto Hernández.

Jacinto es un campesino que, como muchos otros en Axtla, comparte sus labores en el campo con la carpintería, la albañilería y otras tareas familiares. Él pertenece, además, al Apostolado de la Cruz, grupo de catequistas de la parroquia de Santa Catarina de Alejandría, en Axtla (cabecera municipal).

En el primer viaje que realizamos con un grupo de universitarios de Monterrey a Axtla, en Semana Santa de 2002, llegamos a la parroquia y nos encontramos con Jacinto, el brazo derecho del padre Alfredo, párroco en ese entonces. Estuvimos dialogando con ambos sobre el proyecto de voluntariado que podríamos desarrollar en la zona. El Padre nos sugirió comenzar con dos comunidades piloto. Jacinto nos comentó: “cuando ustedes llegaron y preguntaron al padre Alfredo a qué comunidades podían asistir,  Él dijo que lo iba pensar. En unos minutos, trajo la noticia: serían Santa Fé y El Aquichal, mi comunidad. Yo pienso que el Padre escogió esas dos poblaciones por la amistad que guardaba con Domingo (de Santa Fe) y conmigo.”

En El Aquichal se nos encomendó el término de la construcción de una capilla que estaba ya levantada. Tardamos en acabarla desde ese año, 2002, hasta el 2005. Fue entonces que, con un nuevo párroco, el padre Nicolás, surgió la siguiente cuestión: la capilla estaba, junto con otras tres o cuatro que correspondían a la parroquia, encomendada a una misma advocación, por lo que sería mejor cambiarle el nombre.

Tiempo de pintar.

Jacinto, que había quedado como encargado de la capilla, recibió la tarea de buscar nombre. “Entonces –cuenta Jacinto– me fui un poco desconsolado a mi casa, no tenía ni idea a quien confiar la capilla. Entré en ella para rezar un poco, a ver si se me ocurría algo. Comencé a contemplarla, estaba ya casi terminada: bien pintadita, las bancas nuevas…; y entonces los recordé a ustedes aquí, ayudándonos, y se me ocurrió: ¿por qué no encargársela a san Josemaría? Al día siguiente fui corriendo al Párroco para contarle esa idea. Al principio dudó un poco: “es un santo nuevo, nadie lo conoce”, me dijo. Pero yo le respondí: “pues sí, pero en la comunidad ya le tenemos devoción y queremos que sea Él a quien le encomendemos nuestra capilla”. Ante esto, el Padre quedó convencido.” Luego, el Padre nos comunicó: “hemos encomendado a San Josemaría la capilla de la comunidad”. Nos dio mucha alegría.