Zabalketa

Gonzalo Ruiz-Garma y Víctor Videgain son dos antiguos alumnos del colegio Gaztelueta, obra corporativa del Opus Dei, que colaboran con la ONG Zabalketa. Gonzalo apadrina a una niña del Huambrillo, y a principios de diciembre fue al albergue a conocerla. Víctor estuvo en Perú trabajando en uno de los proyectos.

Visita a Huambrillo

Aprovechando un viaje de negocios, Gonzalo visitó, junto a dos compañeros, el albergue del Huambrillo. Después de la visita, admite “que el albergue es la mejor iniciativa de la zona. Ese albergue es la única oportunidad de esos chicos. No tienen, ni tendrán, otra”. Además, Gonzalo estaba intrigado por saber qué se hacía con el dinero que cada mes cargaban a su cuenta.

Todas las preguntas encontraron respuesta en cuanto su ahijada supo a quién tenía delante. “Sus ojos se iluminaron, la sonrisa no cabía en su cara y no pudo contener un abrazo” rememora. Los impactos siguieron golpeando a los tres visitantes. La limpieza y la higiene del albergue contrastaba ferozmente con lo que se veía en los alrededores. Pero no era eso lo que más llamó su atención. Las sonrisas, los detalles de cariño de los niños, desarmaban a cualquiera. “Todos –explica Gonzalo- son conscientes de las oportunidades que les ofrece su hogar de acogida y están dispuestos a aprovecharlas”.

Seguro que no olvidan esta experiencia, en la que “te das de cara con una realidad mucho más cruda de lo que puede uno imaginarse”. La visita tuvo sus frutos. Los dos amigos de Gonzalo apadrinaron a un niño cada uno, y enseñaron las fotos a los familiares y amigos.

Agradecidos a Zabalketa

El verano pasado, Víctor Videgain estuvo durante dos meses en la comunidad de Mórrope, al norte de Perú, para revisar y planificar la continuidad de un proyecto de Zabalketa financiado por el Gobierno Vasco. Mediante el asesoramiento técnico, la concesión de microcréditos y la formación de cuatro centros de desarrollo para la mujer, se busca el apoyo a las familias. 

Víctor dice que le sirvió para ver “el sincero agradecimiento que las familias beneficiarias tienen hacia Zabalketa y hacia las personas que ven que les ayudan”. Después de la estancia, tiene muy claro “que no dudemos en contribuir con este tipo de proyectos de la forma en que podamos, porque todos los esfuerzos, por pequeños que sean, van a marcar una gran diferencia en el bienestar de la gente”.