Un migrante que llegó a España con 16 años pide a Gobierno y UE que construyan colegios en África

Harouna Garba nació en Togo hace 31 años y se crió con su abuela en Ghana. En el año 2002, con solo 16 años, subió a una patera en Marruecos, previo pago de 1.300 euros a una mafia, y logró llegar a la isla de Fuerteventura en un viaje en el que solo sobrevivieron 17 de las 34 personas que lo iniciaron.

Opus Dei - Un migrante que llegó a España con 16 años pide a Gobierno y UE que construyan colegios en África

La Vanguardia Un migrante que llegó a España con 16 años pide a Gobierno y UE que construyan colegios en África

Harouna Garba nació en Togo hace 31 años y se crió con su abuela en Ghana. En el año 2002, con solo 16 años, subió a una patera en Marruecos, previo pago de 1.300 euros a una mafia, y logró llegar a la isla de Fuerteventura en un viaje en el que solo sobrevivieron 17 de las 34 personas que lo iniciaron.

"Si no hay colegios, si no hay educación en África, vamos a seguir viniendo todos los días aunque construyan un muro de cinco metros de altura", asegura Harouna Garba en declaraciones a Europa Press.

Este joven togolés explica que salió de su país cuando tenía 12 años con algo de dinero ahorrado, ante la falta de oportunidades y ante las informaciones que le llegaban de Europa, de familiares que habían conseguido llegar a Alemania. Durante dos años, atravesó Mauritania y Argelia, donde trabajó para ahorrar dinero y finalmente llegó a Marruecos.

Una vez allí, cuenta que pagó 1.300 euros a una mafia para entrar en España pero ese dinero cayó en saco roto ya que, tal y como ocurre en muchos casos, los migrantes se quedan en tierra a pesar de haber pagado cantidades altísimas de dinero para montar en la patera.

Tras dos años y medio en Marruecos intentando sumar de nuevo esa cantidad, ganándose la vida como peluquero, finalmente llegó el día. Harouna Garba no sabía nadar y era consciente, a pesar de su juventud, de que muchos migrantes morían en el intento, pero aun así, acudió con "alegría" al punto de encuentro casi a media noche para subir al bote. Acudían contentos, añade, porque era su oportunidad para alcanzar España.

Sin embargo, tras toda una noche y un día navegando, cuando ya avistaban la isla de Fuerteventura, habiendo esperado a que cayera la noche para no ser vistos y con la marea alta, las dos pateras que viajaban juntas chocaron contra una roca. La mayoría no sabían nadar y de los 34 ocupantes de ambos botes, apenas sobrevivieron la mitad. Al amanecer, los supervivientes, entre ellos, el joven Harouna, consiguieron alcanzar tierra.

Después de 40 días en la isla, este joven togolés, que asegura no haber recibido ningún trato especial por ser menor de edad --dice que le realizaron las pruebas óseas correspondientes pero dijeron que era mayor de edad--, fue enviado a Valencia, donde encontró su oportunidad en el Centro de Formación Profesional Xabec, iniciativa del Opus Dei. Ahora, Harouna, que se define como musulmán practicante, trabaja en Xabec como mantenedor informático, se ha casado y es padre de tres hijos.

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