Viajes pastorales de Don Álvaro del Portillo

Un aspecto entre tantos en el que siguió fielmente el ejemplo del Fundador fue el de los viajes pastorales, que fueron numerosos, hasta el año en que murió. Ofrecemos un mapa con algunos de ellos, divididos en cuatro etapas de su labor como Prelado del Opus Dei.

Un aspecto entre tantos en el que siguió fielmente el ejemplo del Fundador fue el de los viajes pastorales, que fueron numerosos, hasta el año en que murió: se dirigía principalmente a los países donde había presencia del Opus Dei, porque el fin fundamental de aquellos viajes era estimular a los fieles del Opus Dei en su compromiso espiritual y en el servicio a la Iglesia. Con el fin de sostenerles en el apostolado, participaba en todas partes en reuniones de catequesis con sus amigos, confirmándoles en la fe y en la obediencia al Papa.

D. Álvaro anunciaba el Evangelio de modo estimulante y exigente al mismo tiempo, sencillo y profundo, alegre y optimista. «El Prelado del Opus Dei –dijo el Cardenal Marcelo González, entonces Arzobispo de Toledo y Primado de España– estaba iluminado por una sonrisa permanente: hablaba sonriendo» .

Los viajes pastorales de D. Alvaro del Portillo contribuyeron a dar a su figura un relieve universal. Mons. Pablo Barrachina, Obispo emérito de Orihuela-Alicante (España), es buen testigo: «De mi amado Mons. Álvaro del Portillo guardo en mi corazón recuerdos imborrables (...). Su paternal figura (...) se me grabó en el alma como a fuego, desde el principio, y en mi corazón la tengo fija. (…) ¿Qué me convenció de él? Su presencia física y espiritual, que reflejaba todo su ser como transparencia de Cristo. Su paz interior, fruto del Espíritu Santo, que le inundaba. Era realmente un hombre de Dios».