El prelado del Opus Dei al UNIV 2026
La tarde del lunes 30 de marzo, cientos de chicas universitarias recibieron a mons. Fernando Ocáriz, acompañadas por el himno oficial de los Juegos Olímpicos de Milán 2026 interpretado en violín. El UNIV, que este año tiene como tema «Construir puentes: el arte del diálogo», reunió a estudiantes de los cinco continentes en Roma para un encuentro de reflexión y conversación sobre los retos que presenta la sociedad contemporánea. El prelado inició el encuentro con las participantes encendiendo una vela frente a una imagen de la Virgen Reina de la Paz, para rezar especialmente por los países en conflicto.
Mons. Fernando las animó a vivir estos días con mucho agradecimiento, centradas interiormente en los misterios de la Semana Santa: la eucaristía, la pasión y la resurrección de Cristo. Las alentó también a tener una visión siempre muy positiva y muy de optimismo, a pesar de las dificultades que hay en la vida personal y en la vida del mundo: «siempre hay algo fundamentalísimo, que es el amor de Dios por nosotros». Y recordó las palabras de san Juan: «nosotros hemos conocido y creído el amor que Dios nos tiene» (1Jn 4:16).

El prelado profundizó especialmente en que los cristianos «tenemos que creer en el amor de Dios por nosotros para llevar una vida cristiana alegre. No contamos solo con nuestras fuerzas; contamos con el amor de Dios por nosotros, por cada uno, por cada una». Además, reflexionó sobre cómo hemos de «tener también un alma universal. Todo el mundo es nuestro. Por eso, cuando conocemos noticias alegres en el mundo, son nuestras también para alegrarnos. Y cuando vemos tantas desgracias, guerras… es algo muy nuestro. Todo es nuestro. No es para agobiarnos. Al ser todo nuestro, toda la fuerza, toda la bondad, toda la oración del mundo también nos repercute. No estamos solos nunca».
Recordando que el centenario de la Obra está ya muy próximo, el prelado comentó que una idea de fondo es que «el centenario no es conmemorar el pasado, sino que es también la conciencia de una realidad presente». Por eso, añadió, el centenario es también un punto de partida en el que todas las personas son protagonistas.
En el encuentro que tuvo el Miércoles Santo con universitarios, mons. Ocáriz animó a intensificar la oración por el papa, especialmente en el contexto actual. Invitó a hacer de ello un propósito concreto para la Semana Santa: rezar cada día un poco más por el santo padre. También profundizó en el valor de la libertad: «Que nos sintamos todos muy libres, para la gran libertad de amar». Señaló que la verdadera libertad no consiste solo en elegir, sino en querer el bien y amar lo que es verdaderamente amable. «En el cielo —explicó— se mantiene la libertad en su modo más pleno que es en el amor».
La amistad real en la diferencia
Amira, de Nigeria, contó al Padre que es musulmana y que vino al UNIV invitada por una amiga católica. Preguntó cómo el diálogo puede ayudarnos a pasar de suposiciones a una comprensión real y cómo podemos crear relaciones auténticas y amistades con personas de distintas creencias. El prelado le habló de la importancia de la amistad verdadera: no es un simple conocimiento, sino «una forma de amor, de querer el bien de la otra persona; y eso es posible siempre con cualquiera, piense lo que piense», si esa persona está abierta a querer y a dejarse querer. «Por eso —concluyó mons. Ocáriz—, cuando hay verdadera amistad, lo que se lleva dentro se tiende a transmitir espontáneamente. Ahí está la esencia de la amistad: transmitir lo que uno lleva dentro, no para imponer nada, sino porque hay amor auténtico».
Otras intervenciones pusieron de relieve la centralidad de la amistad en la vida cristiana. Un joven de Moscú, de familia ortodoxa, compartió su proceso de acercamiento a la fe. Ante las dificultades o incomprensiones del entorno, el Padre destacó que la fe se transmite sobre todo a través de la comunicación personal y la amistad auténtica: lo que llega a los demás es lo que uno lleva en el alma y en el corazón. A ello se une siempre la oración por cada persona, confiando en que es Dios quien transforma las almas.
En esta misma línea, respondió a otro estudiante a la inquietud de cómo acompañar a amigos con estilos de vida alejados de la fe. Subrayó la importancia del sentido común y de una amistad sincera, que sabe querer sin compartir aquello que no es bueno. Invitó a vivir la paciencia —«por la paciencia poseeréis vuestras almas» (Lc 21,19)— como clave para acompañar procesos personales.
Finalmente, destacó que el espíritu de servicio es un camino para acercar a las personas a Jesús: vivir de tal manera que los demás perciban ese servicio y se pregunten por su origen, descubriendo así a Cristo, que «está en medio de nosotros como quien sirve».

El valor del trabajo
Clara, de Madrid, al conocer mejor el trabajo de la administración, se ha planteado cómo trabajar con un sentido más profundo que vaya más allá del dinero o del estatus. El prelado respondió que la clave está en el deseo de servir y de hacer la vida agradable a los demás. «Falta muchas veces el concepto de que el mismo trabajo no es solo para el que lo hace, sino que el trabajo es —fundamentalmente— un servicio. Hay que fomentar y transmitir no solo la necesidad, sino también la belleza y la grandeza que tiene el trabajo como servicio». Mons. Ocáriz animó a las participantes a «descubrir, valorar este carácter de servicio que tiene el trabajo», pues «ayuda a trabajar mejor, con más alegría y también es la base para que ese trabajo sea elevado al orden sobrenatural en la vida cristiana».
Ignacia viene de Chile y preguntó cómo podemos utilizar la inteligencia artificial sin dejar de esforzarnos ni perder las virtudes humanas que hacen de nuestro trabajo una verdadera ofrenda a Dios. El Padre la animó a usarla en la medida en que sea oportuna y útil, pero luego «asimilar las cosas para integrarlas: no limitarse a adquirir pasivamente conocimientos, sino también esos conocimientos –que vienen muy facilitados por la inteligencia artificial– utilizarlos para elaborar un pensamiento propio».
«Construir puentes: el arte del diálogo»

Este año, alrededor de 2.500 estudiantes de más de 26 países se darán cita en Roma para participar en el UNIV 2026, un encuentro internacional de universitarios que desean vivir la Semana Santa junto al papa. Además de los actos litúrgicos, los participantes podrán asistir a varios encuentros con el prelado del Opus Dei, mons. Fernando Ocáriz, y a dos espacios académicos —UNIV Forum y UNIV Lab— que tendrán lugar el martes y el miércoles en la Pontificia Universidad de la Santa Cruz, para profundizar y debatir sobre «Construir puentes: el arte del diálogo».
El reto de dialogar de verdad
La reflexión de esta edición parte de una paradoja que muchos reconocerán: Pedro Lima (Brasil), uno de los organizadores, lo formula así: «Vivimos en la era de la hiperconexión y, paradójicamente, de la soledad: nunca habíamos tenido tantas voces a nuestro alrededor y tan poca capacidad de escucharnos de verdad. Por eso, el reto más urgente de nuestra generación es quizás aprender a dialogar: a escuchar con apertura al cambio, a buscar la verdad juntos, a reconocer en el otro no un adversario sino un compañero de camino».
Pili Fernández (Guatemala), también del equipo organizador, añade otra dimensión: «El UNIV es un momento para detenerse y reflexionar sobre cómo queremos seguir construyendo el mundo y las relaciones con los demás. Se va a hablar mucho de diálogo y de verdad. La verdad como motor de una curiosidad sana que nos permite ajustar nuestra mirada a la realidad y abrirnos con asombro al diálogo con los demás».
Ponentes, master classes y cultura en Roma
El programa incluye conferencias, muestras artísticas y master classes con ponentes de perfiles muy distintos: Hope Kean, neurocientífica cognitiva del MIT (USA); Santiago Martínez, director de Inter-Cultur; Jack Valero, cofundador de Catholic Voices; Caitlin West, creadora del podcast Crash Course Catholicism; y Juana Acosta, profesora en la Universidad de La Sabana (Colombia) y experta en litigio estratégico para la defensa de los derechos humanos, entre otros.
Youth: el encuentro continúa más allá de Roma
Estar en Roma es encontrarse con el corazón de la Iglesia y con el patrimonio cultural, espiritual y artístico de la ciudad. Pero el encuentro no termina al volver a casa. Youth es el espacio digital de opusdei.org «de jóvenes y para jóvenes» que acompaña ese regreso: recursos en texto, audio y vídeo para rezar, profundizar en la fe y crecer en formación humana. Un aliado para que, allí donde estén, los jóvenes puedan ser constructores de diálogo y paz, como invita el papa León XIV.
Con la mirada puesta en la paz
Los encuentros UNIV nacieron en 1968 bajo la inspiración de san Josemaría, fundador del Opus Dei, como una experiencia de la universalidad de la Iglesia y la unión con el papa. En estos 58 años, más de 100.000 estudiantes universitarios han participado. Como muestra de agradecimiento, es habitual que los participantes visiten sus restos en la iglesia prelaticia de Santa María de la Paz.
Esta edición tiene también una dimensión solidaria marcada por el llamado a la paz del santo padre y la situación de tantos países inmersos en conflictos, persecuciones o desastres naturales. En ese espíritu, los participantes del UNIV 2026 promoverán iniciativas de apoyo al proyecto Be Do Care, que impulsa propuestas de impacto social, profesional y sostenible en el mundo entero.
Más información en univforum.org y univinspire.org.
