Una batería de preguntas

“La herencia de Mons. Escrivá de Balaguer”, escrito por Luis Ignacio Seco.

Con técnica periodística, Covadonga O'Shea compuso hace unos años una batería de preguntas y respuestas breves, ciñéndose en todo momento a las palabras de Mons. Escrivá de Balaguer, quien, como decía mi amigo el periodista andaluz, ha contestado ya, con luz y taquígrafos, a todo lo que se quiera saber sobre la Obra.

–¿Qué se propone el Opus Dei?

« El Opus Dei se propone promover entre personas de todas las clases de la sociedad el deseo de la perfección cristiana en medio del mundo. Es decir, el Opus Dei pretcnde ayudar a todas las personas que viven en el mundo –al hombre corriente, al hombre de la calle–, a llevar una vida plenamente cristiana, sin modificar su modo normal de vida, ni su trabajo ordinario, ni sus ilusiones y afanes».

–Si tuviera que resumir en pocas palabras la doctrina del Opus Dei, ¿qué diría?

«Que desde 1928 mi predicación ha sido que la santidad no es cosa para privilegiados, que pueden ser divinos todos los caminos de la tierra, porque el quicio de la espiritualidad específica del Opus Dei es la santificación del trabajo ordinario».

–¿Podría explicarnos qué entiende usted por santificar el trabajo?

«Al recordar a los cristianos las palabras maravillosas del Génesis –que Dios creó al hombre para que trabajara–, nos hemos fijado en el ejemplo de Cristo, que pasó la casi totalidad de su vida terrena trabajando como un artesano en una aldea. Amamos ese trabajo humano que Él abrazó como condición de vida, cultivó y santificó. Vemos en el trabajo –en la noble fatiga creadora de los hombres– no sólo uno de los más altos valores humanos, medio imprescindible para el progreso de la sociedad y el ordenamiento cada vez más justo de las relaciones entre los hombres, sino también un signo del amor de Dios a sus criaturas y del amor de los hombres entre sí y a Dios: un medio de perfección, un camino de santidad».

–¿De qué ambientes provienen los miembros del Opus Dei?

«Pertenecen de hecho al Opus Dei, en España y en todo el mundo, personas de todas las condiciones sociales: hombres y mujeres, viejos y jóvenes, obreros, industriales, empleados, campesinos, personas que ejercen profesiones liberales, etc. La vocación la da Dios, y para Dios no hay acepción de personas».

–¿Qué da el Opus Dei a sus miembros?

«La actividad principal del Opus Dei consiste en dar a sus miembros, y a las personas que lo deseen, los medios espirituales necesarios para vivir como buenos cristianos en medio del mundo. Les hace conocer la doctrina de Cristo, las enseñanzas de la Iglesia; les proporciona un espíritu que mueve a trabajar bien por amor de Dios y en servicio de todos los hombres. Se trata, en una palabra, de comportarse como cristianos: conviviendo con todos, respetando la legítima libertad de todos y haciendo que este mundo nuestro sea más justo».

–¿A qué se dedican las personas que se incorporan al Opus Dei?

«Cada uno de los miembros se gana la vida y sirve a la sociedad con la profesión que tenía antes de venir al Opus Dei, y que ejercería si no perteneciese a la Obra. Así, unos son mineros, otros enseñan en Escuelas o Universidades, otros son comerciantes, amas de casa, secretarias, campesinos. No hay ninguna actividad humana noble que no pueda ejercer un miembro del Opus Dei ».

–¿Qué intervención tiene el Opus Dei en su trabajo?

«Toda la actuación de los Directores del Opus Dei se basa en un exquisito respeto de la libertad profesional de los miembros: éste es un punto de importancia capital, del cual depende la existencia misma de la Obra, y que, por tanto, se vive con fidelidad absoluta».

–Aunque exista esta libertad, ¿el pertenecer al Opus Dei no influirá, aunque sea indirectamente, en las decisiones profesionales de los miembros de la Obra? Nos referimos especialmente a los que ocupan puestos destacados en la economía, en la vida cultural o en la política de sus respectivos países.

«En modo alguno. El Opus Dei no interviene para nada en política; es absolutamente ajeno a cualquier tendencia, grupo o régimen político, económico, cultural o ideológico. Sus fines –repito– son exclusivamente espirituales y apostólicos. De sus miembros exige sólo que vivan en cristiano.

»El respeto de la libertad de sus miembros es condición esencial de la vida misma del Opus Dei. Sin él no vendría nadie a la Obra. Es más. Si se diera alguna vez –no ha sucedido, no sucede y, con la ayuda de Dios, no sucederá jamás– una intromisión del Opus Dei en la política o en algún otro campo de las actividades humanas, el primer enemigo de la Obra seria yo ».

–¿Por qué no se dan a conocer públicamente los miembros de la Obra?

«Porque son fieles corrientes, iguales a los demás: al adscribirse al Opus Dei no cambian de estado. Les repugnaría llevar un cartel en la espalda que diga: "Que conste que estoy dedicado al servicio de Dios". Esto no sería laical ni secular. Pero quienes tratan y conocen a los miembros del Opus Dei saben que forman parte de la Obra, aunque no lo pregonen, porque tampoco lo ocultan».

Podríamos terminar aquí el capítulo, pero vale la pena completarlo con unas palabras del Cardenal Luciani –escritas poco antes de ser elegido Papa– y con tres testimonios vivos que confirman, cada uno a su modo, todo lo que venimos diciendo.