Un momento histórico que vivimos en primera persona

Eran las siete y seis minutos de la tarde en Roma cuando miles de personas esperaban en la Plaza de San Pedro para ver la 'fumata blanca'. Más de una hora después, a las ocho y trece, el cardenal protodiácono Jean-Louis Tauran anunciaba al mundo la noticia: 'Habemus Papam'

De la Iglesia y del Papa

La primera reacción fue de sorpresa ante la elección del arzobispo de Buenos Aires. Pero tras la incertidumbre, la gente comenzó a gritar “Francisco, Francisco”.  Después de rezar unos minutos en el Aula Pualina, se asomó al balcón un Papa que hace historia. Es el primero en usar como nombre Francisco y el primero de América.

“Mis hermanos cardenales han ido a buscarlo casi al fin del mundo, pero estamos aquí. Os agradezco la acogida”.

El Papa Francisco saluda desde la Logia de las Bendiciones de la Basílica de San Pedro.

En su primer discurso, el nuevo Papa recordó a su predecesor y rezó por él.

“Antes de nada querría hacer una oración por nuestro obispo emérito, Benedicto XVI. Recemos juntos por él, para que el Señor lo bendiga y la Virgen lo Custodie. Padre Nuestro...”

Antes de impartir su primera bendición como nuevo obispo de Roma, Francisco I pidió a los fieles que rezaran por él mientras inclinó la cabeza en silencio.

Después le colocaron la estola y comenzó su primera bendición 'Urbi et Orbi'.

El cardenal argentino recibió en la quinta votación del cónclave la tarde del 13 de marzo la mayoría de dos tercios de los 115 cardenales electores. Ante la multitud reunida en la Plaza de San Pedro, Francisco I a todos pidió rezar para que haya en el mundo una gran fraternidad.

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Bendición Urbi et Orbi

Hermanos y hermanas, buenas tardes.

Sabéis que el deber del cónclave era dar un Obispo a Roma. Parece que mis hermanos Cardenales han ido a buscarlo casi al fin del mundo..., pero aquí estamos. Os agradezco la acogida. La comunidad diocesana de Roma tiene a su Obispo. Gracias. Y ante todo, quisiera rezar por nuestro Obispo emérito, Benedicto XVI. Oremos todos juntos por él, para que el Señor lo bendiga y la Virgen lo proteja.

(Padre nuestro. Ave María. Gloria al Padre).

Y ahora, comenzamos este camino: Obispo y pueblo. Este camino de la Iglesia de Roma, que es la que preside en la caridad a todas las Iglesias. Un camino de fraternidad, de amor, de confianza entre nosotros. Recemos siempre por nosotros: el uno por el otro. Recemos por todo el mundo, para que haya una gran fraternidad. Deseo que este camino de Iglesia, que hoy comenzamos y en el cual me ayudará mi Cardenal Vicario, aquí presente, sea fructífero para la evangelización de esta ciudad tan hermosa. Y ahora quisiera dar la Bendición, pero antes, antes, os pido un favor: antes que el Obispo bendiga al pueblo, os pido que vosotros recéis para el que Señor me bendiga: la oración del pueblo, pidiendo la Bendición para su Obispo. Hagamos en silencio esta oración de vosotros por mí....

Ahora daré la Bendición a vosotros y a todo el mundo, a todos los hombres y mujeres de buena voluntad.

(Bendición).

Hermanos y hermanas, os dejo. Muchas gracias por vuestra acogida. Rezad por mí y hasta pronto. Nos veremos pronto. Mañana quisiera ir a rezar a la Virgen, para que proteja a toda Roma. Buenas noches y que descanséis.