Transcripción al castellano de la entrevista a la portavoz del Opus Dei en EEUU

Ofrecemos la transcripción del vídeo ofrecido en esta página web por Terri Carron, portavoz del Opus Dei en EE.UU.

1. ¿Qué piensa usted sobre El Código Da Vinci?

El Código Da Vinci es una obra de ficción. Ni siquiera es ficción histórica: es ficción ahistórica. Y contiene muchos errores. La historia real del cristianismo y el Opus Dei real son muy distintos de como aparecen en el libro.

2. ¿Cuáles son las pegas principales de El Código Da Vinci?

La principal pega de El Código Da Vinci es su distorsión de la vida de Cristo y su presentación del cristianismo como una especie de engaño.

El cristianismo aparece como una historia de dos mil años de fraude, en vez de lo que en realidad es: una verdad de dos mil años.

Por ejemplo, Dan Brown da a entender que sólo Constantino, en el IV siglo d.C., inventó la idea de la divinidad de Cristo. En realidad, no hay evidencia alguna de ello. De hecho, ningún historiador afirmaría una cosa semejante.

Por lo que respecta al Opus Dei, los errores son patentes. No hay monjes en el Opus Dei: somos una organización de laicos. No practicamos ninguna mortificación sangrienta, del tipo de las que, con gran distorsión de la verdad, se describen en el libro. Lo que realmente hace el Opus Dei es animar a personas corrientes a amar y servir a Dios en su vida de todos los días. Es una parte de la Iglesia Católica; no hace sino ayudar a la gente a llevar el amor de Dios a sus amigos y a otras personas.

3. ¿Cómo han reaccionado los miembros del Opus Dei ante El Código Da Vinci?

Ciertamente, preferirían que el Opus Dei no hubiera sido mencionado en El Código Da Vinci; y, especialmente, que no hubiera aparecido de ese modo tan desagradable y negativo. Y lo mismo se puede decir de la Iglesia: nadie está contento con con el modo en que la Iglesia es representada en la novela.

Viendo el lado positivo de las cosas, sin embargo, todo eso nos ha dado la oportunidad de explicar qué es el Opus Dei y de hablar más sobre la historia de la Iglesia. No hay mal que por bien no venga.

Muchos se preguntaban si íbamos a declarar la guerra a Sony. No, nuestra reacción no ha sido ésa. No tenemos ninguna intención de emprender boicots, protestas o acciones semejantes. Nuestra declaración va a ser de paz, no de guerra.

4. Entonces, ¿El Código Da Vinci ha tenido efectos positivos para el Opus Dei?

De hecho, la publicidad ha sido en parte positiva para nosotros. Pensamos que Dios, por sus vías misteriosas, sacará algún bien de esta situación objetivamente negativa con la que nos hemos encontrado.

Por ejemplo, nuestro website ha tenido más de tres millones de visitantes distintos este año: un millón sólo en los Estados Unidos. Y algunas de estas personas han quedado involucradas en el Opus Dei: todo gracias a esa "publicidad".

5. ¿Qué relaciones han tenido ustedes con Sony, la productora de la película? ¿Qué les han pedido?

En efecto, el Opus Dei se puso en contacto con Sony por medio de una carta en la que quisimos manifestar nuestra contrariedad por el modo en que la fe católica y el Opus Dei son tratadas en El Código Da Vinci. Deseábamos mostrarles el Opus Dei real, el hecho de que el Opus Dei está compuesto por personas reales, con sus familias, a las que esa descripción iba a dañar.

También pedíamos específicamente un encuentro con ellos para poder expresarles nuestras preocupaciones y explicarles qué podían hacer para que la película fuera menos ofensiva para los cristianos. Además, solicitábamos que el nombre del Opus Dei no apareciera y que, al menos, incluyeran al comienzo de la película un texto claro sobre su carácter no histórico.

6. ¿Cómo respondió Sony?

Sony respondió con una carta amable pero vaga: no se comprometió a nada.

No accedieron a tener una reunión con nosotros. Y tampoco nos dieron ninguna información sobre cómo iba a aparecer el Opus Dei en la película. Sólo por los periódicos hemos sabido que planeaban llevar al cine los mismos errores que hay en el libro. Sony sostiene que éste no es ofensivo para los católicos, pues se trata sólo de una obra de ficción.

Nosotros, sin embargo, pensamos que la ficción puede ofender y que sería un gesto muy positivo por su parte mostrar, en un caso como éste, el mismo respeto, la misma sensibilidad, que mostrarían en relación con cualquier otro grupo étnico o religioso.