Topografía de las visitas a enfermos hechas en el curso 1927-1928

San Josemaría entre los enfermos de Madrid (1927-1931)

Más arriba, al poner de relieve el esfuerzo puesto por el capellán en la realización de las 42 visitas domiciliarias de los primeros meses, hicimos un rápido recuento de los distritos y barrios de Madrid a los que se acercó entonces. Pero para hacernos una idea, aunque sea aproximada, de la carga que llevó consigo hacer estas 146 nuevas visitas, correspondientes a los meses del curso escolar que investigamos ahora, se hace necesaria una referencia topográfica más amplia, debido a que los domicilios de estos enfermos se encontraban repartidos a lo largo y a lo ancho del área municipal de Madrid e incluso algunos estaban situados en los municipios independientes de Tetuán y de Vallecas, al norte y sur de la ciudad respectivamente.

Con este fin, y teniendo en cuenta el plano y la división administrativa entonces vigente, proyectamos una serie de datos de interés sobre las tres grandes zonas en que hemos dividido el Madrid de 192831. Estos datos se refieren fundamentalmente a las visitas hechas en los barrios y distritos de cada una de estas zonas, pero también al numero de escuelas regentadas en ellas por las damas apostólicas32 puesto que, por la estrecha relación que tenían con el origen de los avisos que se pasaban al capellán, dan razón de esta aparente dispersión de su labor.

Diseminados por la zona norte de Madrid se localizan 45 de estos domicilios y un total de 26 centros escolares dirigidos por las religiosas. Los desplazamientos pudieron hacerse sin necesidad de utilizar transportes públicos, ya que todos ellos se encontraban en un radio que no sobrepasaba los tres kilómetros desde la vivienda del capellán o el Patronato de Enfermos, su lugar de trabajo.

En el Distrito–10, Universidad , 16 domicilios. Concretamente, 11 en el barrio de Bellas Vistas, donde había tres escuelas; y 5 en otros barrios, con cuatro escuelas más. En el D–3, Chamberí , 13 domicilios: 6 en el barrio de Cuatro Caminos, donde había cinco escuelas y 7 en el resto de los barrios, que contaban otras siete escuelas. En el D–2, Hospital , 5 domicilios; solamente había tres escuelas. En el D–4, Buenavista , 11 domicilios: 2 en el barrio de la Guindalera; 3 en el de Prosperidad; 2 en el de Fernando el Santo; 3 en el del Marqués de Salamanca y 1 en el de Goya. Había dos escuelas en la Prosperidad y otras dos en el barrio de Salamanca.

En la zona central de Madrid, el total de domicilios visitados fue 17. Únicamente había seis escuelas en el distrito de Palacio, dos de ellas situadas cerca de S. Antonio de la Florida, dos más en Isabel la Católica y otras dos en Evaristo San Miguel. Las distancias, partiendo de Santa Engracia, eran parecidas a las de la zona norte y, salvo en algunos casos, podían recorrerse a pie o utilizando el tranvía.

La distribución por distritos, es la siguiente: D–1, Centro : 5 domicilios, de los cuales 4 se encontraban en el barrio de la Estrella. D–5, Congreso , 4 domicilios. En el D–9, Palacio , se localizan 8 de los domicilios visitados, 5 de ellos en el barrio llamado entonces Casa de Campo. La zona de los Barrios Bajos fue la más visitada durante este curso escolar. Los enfermos domiciliados en esta zona fueron 75. Sin duda, se debió a la intensa tarea que hacían las damas apostólicas y sus auxiliares en aquellos barrios de bajo nivel social y económico, desde la base de operaciones que proporcionaban las catorce escuelas que regentaban en ellos. De modo semejante a lo que sucedía en los barrios más meridionales de la zona norte (Cuatro Caminos y Bellas Vistas), se trataba de suburbios en expansión donde se instalaban muchos inmigrantes al llegar a Madrid.

La distancia que separaba el Patronato de Enfermos de los domicilios situados en los puntos más extremos de esta zona era considerable, más de cinco kilómetros en algunos casos. Cuando don Josemaría usara los medios públicos de transporte para acercarse a los Barrios Bajos, utilizaría los que tenía a su disposición33.

Los domicilios de los 75 enfermos visitados en esta zona se distribuyen de la siguiente forma: D–6, Hospital : 13 visitas, de las cuales 6 pertenecen al barrio de Stª. María de la Cabeza; 2 al de S. Lorenzo y otros 2 al de Ministriles. El resto hasta 3 más, en otros tres barrios. D–7, Inclusa : 29 visitas, repartidas por seis de sus barrios: 9 en el de Peñuelas; 7 en el de Marqués de Comillas; 4 en Cabestreros; 4 en Duque de Alba; 3 en el Gasómetro y 2 en el Huerto del Bayo. D–8, Latina : 33 visitas, de las cuales 12 se hacen en el barrio Imperial; 6 en el de Aguas; 9 en el de San Isidro; 3 en el de la Cava; 2 en Alfonso VI y 1 en el de Humilladero.

Por último, hay que mencionar los dos municipios independientes de Madrid, considerados suburbios suyos: el de Tetuán, al norte donde se visitó a un enfermo, y al sur el de Vallecas, donde se realizaron 8 visitas. En cada una de estas áreas había solamente una escuela de las damas apostólicas. Para llegar a Tetuán, se utilizaba entonces un pequeño tren blanco de vía estrecha, llamado popularmente “la maquinilla”, que arrancaba de Cuatro Caminos y, en dirección a Colmenar, pasaba por la Ventilla, donde había abundantes chabolas, que recibía popularmente el nombre de bidonville . Los domicilios situados en Vallecas se habían de alcanzar caminando a pie a partir de la estación de metro de Puente de Vallecas.

Aunque el Madrid de entonces, a pesar del abnegado servicio de los barrenderos y de sus colegas los mangueros, seguía teniendo fama de estar permanentemente sucio y polvoriento, las zonas verdaderamente embarradas cuando llovía eran pocas: las de los suburbios de Ventas y Tetuán y las del ensanche de la ciudad por el norte y el sudoeste. En efecto, los datos que ofrece el Plano de Madrid de 1928, confirman que al norte de la ciudad había varias calles que terminaban en el campo, tanto en el barrio de Bellas Vistas y de Cuatro Caminos como en el de Prosperidad. Al sudoeste de la ciudad, tampoco estaban urbanizadas aún las zonas de los distritos de la Inclusa y de la Latina, que se iban ampliando al otro lado del Manzanares. Por tanto, puede pensarse que don Josemaría, durante el invierno y en los días que arreciaba la lluvia, tuvo que caminar chapoteando entre el barro cuando se dirigía a ver enfermos situados en algunas de estas calles de los suburbios y barrios del norte y sudoeste.

En la memoria de las damas auxiliares que trabajaban en estas zonas, quedó especialmente grabado el recuerdo de don Josemaría caminando abnegadamente por aquellas calles y barrios peor urbanizados. Josefina Santos Corral dice: “Don Josemaría lo mismo llevaba la Comunión a los enfermos que vivían en Tetuán de las Victorias, que en los alrededores del Paseo de Extremadura, que en Magín Calvo, o en Vallecas, Lavapiés, San Millán, o por el barrio del Lucero o la Ribera del Manzanares”34. Pero cuando las caminatas de estas mujeres y las del capellán se realizaran por las zonas urbanizadas, allí las calles estaban empedradas y tenían aceras, en mejor o peor estado físico e higiénico, pero sin mayores inconvenientes.