Miles de personas se reúnen para despedir a Teresa Cardona en Barcelona

Una muchedumbre serena se dio cita este jueves en la Basílica de Santa María del Mar, en pleno corazón del barrio de La Ribera de Barcelona, para despedir el cuerpo de Teresa Cardona, la profesora catalana fallecida en un accidente en Costa de Marfil cuando participaba junto a un grupo de estudiantes en un proyecto de voluntariado.

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Entre las más de 2.000 personas que abarrotaban el templo gótico se encontraban sus hermanos y familiares, sus colegas de trabajo en el colegio Canigó y las estudiantes que la acompañaron durante el viaje en el que perdió la vida. Varias de estas voluntarias fueron las encargadas de colocar sobre el féretro unos centros repletos de flores blancas.

Fueron muchas, decenas de personas, las que trajeron ramos y los colocaron en el altar, las escaleras o las capillas laterales. Uno de los ramos llegaba incluso desde el otro lado del océano, enviado desde Venezuela por un grupo de personas del Opus Dei de ese país.

El sacerdote Manuel Cardona, hermano de Teresa, celebró la Eucaristía. Foto: Montse Punsoda

La luz filtrada a través de las vidrieras y rosetones llenaba el templo de una atmósfera apacible, en la que cientos de personas seguían la ceremonia cantando, rezando o llorando según los casos. Sonriendo también, cuando el sacerdote Manuel Cardona, hermano de Teresa y encargado de celebrar la Eucaristía, leyó en voz alta una carta enviada por ella para felicitarle el cumpleaños cuando tenía 17 años. O cuando el vicario del Opus Dei en Barcelona, Ignacio Font, recordó en la homilía algunos trazos de su modo de ser tras una pequeña encuesta efectuada a sus amigas, compañeras y alumnas.

“He pedido que me definieran en una palabra lo más significativo de su carácter. Y me han contestado que era apasionada, expansiva, moderna, vehemente, vitalista, jovial, animada, caótica, impetuosa, alegre, trabajadora e impulsiva. Y la mayoría añadía además que era intensa. Vivió con gran intensidad, procurando acercar a la gente a Dios, sembrar paz y alegría”, consideró el vicario. También, según Ignacio Font, “armando lío”, como el Papa Francisco pedía a los jóvenes.

El Papa Francisco envía su bendición

El vicario leyó a los asistentes unas palabras enviadas por el cardenal Pietro Parolin, secretario de Estado de su santidad, en las que el Santo Padre hacía llegar su pesar por la repentina muerte de Teresa y se comprometía a elevar sufragios por su eterno descanso. En su mensaje, el Papa manifestaba también que estaba pidiendo, por intercesión de san Josemaría, la pronta recuperación de las jóvenes que resultaron heridas y les enviaba su bendición.

El prelado del Opus Dei, Fernando Ocáriz, también envió un mensaje para transmitir su cariño y cercanía. “En ocasiones como éstas los caminos de Dios nos sobrecogen y nos sorprenden. No acabamos de comprender el porqué de la pérdida de una mujer joven y alegre con tantos proyectos por delante. Al mismo tiempo, estas circunstancias dolorosas nos llevan a mirar y a confiar una vez más en Dios, nuestro Padre del Cielo, que nos quiere inmensamente y nos acompaña siempre. Dios vino a buscar a Teresa un día, inesperado para nosotros, pero previsto por Él, en que la encontró poniendo en juego su ilusión, su alegría, su amistad y su afán por ayudar a los demás en un lugar lejano”, escribía Mons. Fernando Ocáriz en su misiva en la que además elogiaba el ejemplo de serenidad y entereza de las voluntarias y agradecía las numerosas muestras de cariño que el Opus Dei ha recibido estos días por parte de personas particulares e instituciones civiles y religiosas.

El bien siempre asoma la cabeza

La serenidad de las voluntarias, pendientes las unas de las otras tras el siniestro, es precisamente una de las notas más destacadas de lo ocurrido, según Nuria Borrás, otra de las responsables del grupo del Colegio Mayor Bonaigua, que recordó cómo mantuvieron la calma pese a la tragedia y los nervios, y la profunda huella que ha dejado en ellas lo sucedido.

Foto: Montse Punsoda

“Por encima del dolor del momento todas se han dado cuenta de la explosión de generosidad que han vivido a su alrededor estos días. La generosidad se tradujo en la asistencia en carretera, el traslado de las heridas, la acogida en casas y residencias, el cuidado y el consuelo ofrecido por muchas personas del país africano a las voluntarias”. Una manifestación de cariño que, según Borrás, ha dejado en ellas “una huella de cómo, por encima de las dificultades, siempre el bien asoma la cabeza y deja unos regalos impresionantes”.


Palabras enviadas por el cardenal Pietro Parolin, secretario de Estado de su santidad

Vaticano, 26 de junio de 2019

Rvdo. Abdoulaye SIssoko. Vicario Regional del Opus Dei (Abidjan)

Recibida la triste noticia del trágico accidente de carretera que ha
truncado la vida de la señora Teresa Cardona cuando, junto con estudiantes del Colegio Canigó de Barcelona, se dirigía para realizar obras de solidaridad y de promoción de la mujer en Yamoussoukro, deseo hacer llegar, por medio de usted, el sentido pésame del Santo Padre a la familia
de la fallecida y a los miembros de esa comunidad educativa, al mismo tiempo que eleva un ferviente sufragio por su eterno descanso.

Asimismo, el Papa Francisco pide por intercesión de San Josemaría Escrivá la pronta recuperación de todas las personas que están heridas, y
como signo de fe y esperanza en Cristo Resucitado, les otorga a todos la confortadora bendición apostólica.

Cardenal Pietro Parolin

Secretario de Estado de su santidad