Tal como son, con sus defectos

“La herencia de Mons. Escrivá de Balaguer”, escrito por Luis Ignacio Seco.

–¿Qué le proporciona a usted el Opus Dei? –Quien responde ahora es el catedrático de Derecho Romano, Alvaro D'Ors Pérez–Peix.

–La Obra proporciona a sus miembros la dirección espiritual que da sentido a la propia existencia como hijos de Dios. Cada uno contribuye al Opus Dei sobre todo con el hecho de su misma vocación: supone un enriquecimiento de matices humanos en un único fin de santificación. Las mismas imperfecciones de cada uno sirven para cumplir esa plenitud que continúa la obra del Redentor. Por eso siempre dice el Fundador que quiere a sus hijos tal como son, con sus defectos: no porque falte la voluntad ascética de superarlos, sino porque la realidad humana se pone, en último término, como medio de dar a Dios más gloria. En esto está el secreto del Opus Dei: en la seguridad de que en cualquier punto y momento de nuestra existencia, sin cambios aparentes pero con una permanente conversión interior, puede empezar y debe proseguir la lucha divina por la santificación de todos.

–¿Cómo ve la aportación del Opus Dei a la Iglesia?

–Es difícil de medir, pero fácil de ver. Diría que la voluntad concreta de Dios al poner su Obra en el mundo no es indiferente a la situación de nuestra Santa Madre Iglesia. Pero sus designios son inescrutables. En todo caso, «por sus frutos los conoceréis», y me atrevería a decir que los frutos del Opus Dei al servicio de la Iglesia son frutos de bendición; como decía un prelado hace años, «es efectivamente de Dios».