De regreso a Montserrat

Artículo de Ramón Piña Homs en el diario El Mundo, con motivo de una visita al Monasterio de Montserrat en la que recuerda a san Josemaría, fundador del Opus Dei.

Opus Dei - De regreso a MontserratFotografía: Antonio Moreno

El Mundo De regreso a Montserrat

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AGOSTO Y en Montserrat, gracias a la gentileza de Ricard Pedrals, catalán donde los haya, hombre de Dios, con quien comparto la dicha de dos nietos barceloneses a los pies de la Moreneta, celebrando los cuarenta años de su padre, Jorge, el benjamín de nuestros cinco hijos. A la Moreneta subía yo de niño, también de adolescente, incluso para presentarle a mis novias, hasta que llegó la última. Debió ser un descanso para la Virgen, y desde luego para mí.

Hoy estoy de nuevo a sus pies, y le pido por España, que la tenemos mal. ¿Qué mejor sitio que Montserrat para tamaña petición? Aquí llegaría en 1260 Ramón Llull, de quien ahora celebramos el setecientos aniversario de su muerte. Al menos esto nos dice en su Vida coetánea, aunque sin mucho precisar. Recientemente le han dedicado un monumento un tanto peculiar, lleno de simbolismo luliano, mirando hacia un Mediterráneo con horizontes de infinito.

Tres siglos después de Llull, en 1522, se postraría también ante la Virgen otro español universal, comenzando su andadura hacia la santidad, nada menos que Ignacio de Loyola. Aquí saludaría Ignacio al abad, el piadoso benedictino Juan Chamones, de quien recibiría la primera edición española del Ejercitatorio de Cisneros y, tras postrarse a los pies de la Virgen, podría contemplar la lámpara que por entonces le habría dejado en obsequio el emperador Carlos, de quien el singular hijo de Loyola había sido esforzado capitán.

Pasarían cuatro siglos, y otro español sin fronteras, singular hombre de Iglesia, se ofrecería igualmente a la Moreneta. Me refiero a Josemaría Escrivá. Se conservan en el monasterio sesenta cartas cruzadas entre Escrivá y su entonces abad, Aureli Escarré. Sería éste su valedor durante sus difíciles años de la década de los cuarenta. Una obra reciente de Josep Masaveu, titulada Escrivá de Balaguer en Cataluña, nos recuerda su devoción montserratina, y cómo, dado por insalvable tras un ataque de diabetes, en la noche del 27 de abril de 1954, festividad de la Virgen montserratina, le regresó la salud para ya no abandonarle hasta su muerte, veinte años después.

Montserrat recuerda a Lluc, aunque su Moreneta es algo más hierática que la nuestra. También su monasterio resulta más peleón, abierto a la rosa de los vientos, pero ambos son hispanos, y sobre todo universales como el Dios al que sirven. Conviene no olvidarlo en horas tan particularizantes como éstas.