Publicaciones de Don Josemaría

Francisco Ponz. MI ENCUENTRO CON EL FUNDADOR DEL OPUS DEI. Madrid, 1939-1944

El Padre había publicado en 1934 dos libros de espiritualidad: Consideraciones espirituales y Santo Rosario. Durante su estancia en Burgos preparó Camino, que ampliaba las Consideraciones y se publicó en Valencia, en septiembre de 1939. Continuó apuntando en fichas consideraciones de carácter espiritual, similares a las de Camino. Mientras estuve yo viviendo en Diego de León, nos habló algunas veces en las tertulias de ese material que iba acumulando: serviría para dos nuevos libros, Surco y Forja. Uno de esos días nos invitó a los pocos que entonces estábamos a pasar a su habitación, y nos leyó algunas de esas fichas, que nos gustaron mucho. A comienzos de 1944, justo después de Reyes, nos contó que el material para Forja estaba ya ordenado y casi a punto, y que quizá podría enviarlo a la imprenta antes de san José. A pesar de esos deseos, las responsabilidades que cargaban sobre sus espaldas le impidieron disponer del tiempo y sosiego precisos para realizar la revisión definitiva de esos dos libros, que se publicaron como obras póstumas muchos años después.

En febrero de 1944 nos anunció que se había agotado la primera edición de Camino y que la segunda saldría a la calle muy pronto. Como esta encontró muy buena acogida, la editorial le pidió que autorizara enseguida la tercera. En abril nos habló de otra posible publicación, que podría titularse Devociones Litúrgicas, un libro breve que recogería salmos del Breviario, para ayudar a amar y a hacer la oración sobre textos litúrgicos; apuntaba la posibilidad de que pudiera estar listo para el año siguiente. Por parecidos motivos de trabajo, no desarrolló esa obra.

Don Josemaría había obtenido el doctorado en Derecho en la Universidad de Madrid a finales del año 1939, con una tesis doctoral sobre la peculiar figura jurídico-canónica de la Abadesa de las Huelgas Reales de Burgos, que pensó publicar. En abril de 1944 nos leyó un día el prólogo que había preparado. Pocos días después nos enseñó un sello dibujado por Luis Borobio para la portada. El 15 de julio pudimos ver los primeros ejemplares impresos, con el título de La Abadesa de las Huelgas.

También en julio nos dijo el Padre que preparaba una segunda edición de Santo Rosario. La primera, con 22 páginas, se había hecho con un papel de calidad muy deficiente, mientras que la nueva, sin ser en absoluto lujosa, sería más digna, con ligera ampliación del texto y mejor gusto editorial, e incluiría simpáticas ilustraciones de Luis Borobio sobre cada misterio.

En el mismo verano, el Padre indicó que se fuera preparando una colección de las publicaciones científicas y culturales de personas de la Obra, para ofrecérsela al Santo Padre Pío XII. Sería un modo de expresar al Papa nuestra veneración y cariño filial, y de que conociera la diversidad de dedicaciones profesionales y científicas que ya entonces tenían los miembros del Opus Dei, y su libertad de criterio en los asuntos temporales.