«La pandemia nos enseña que necesitamos a los demás»

Reseña publicada en Religión en Libertad sobre “Cristianos en la sociedad del siglo XXI”, libro entrevista al prelado del Opus Dei, publicado por Ediciones Cristiandad.

ReL «La pandemia nos enseña que necesitamos a los demás»: un libro con Fernando Ocáriz, del Opus Dei

Paula Hermida, madre de ocho hijos y colaboradora de Ediciones Cristiandad, ha entrevistado en una conversación reposada -y un epílogo ya durante el confinamiento del coronavirus- a Fernando Ocáriz, prelado del Opus Dei, que ahora la editorial publica con el título Cristianos en la sociedad del siglo XXI.

Entre los temas que tratan están los retos sociales sobre el trabajo, las relaciones familiares, la amistad, las nuevas tecnologías, la fe o el sentido del dolor.

La autora, que terminó de preparar el texto al empezar la pandemia, señala los beneficios de "salir de una comodidad que se daba por supuesta y dándonos la oportunidad de redescubrir quienes somos y por qué vale la pena gastar la vida".

En el epílogo, Ocáriz comenta aspectos de la pandemia, que "ha traído grandes lecciones que hemos de procurar asimilar, empezando por cada uno". Por ejemplo: "¿qué he hecho yo para mantener esta actitud solidaria?". Algunos habrán crecido en lo profesional -como los sanitarios en tareas llenas de heroísmo-, "otros habrán descubierto que tienen más tiempo para dar a los demás de lo que pensaban"; muchos se habrán preocupado más por sus seres queridos. Con la tecnología muchos habrán multiplicado sus contactos personales. "Todos hemos descubierto o redescubierto que necesitamos a los demás, que somos parte del mismo mundo".

¿Y ante las nuevas normalidades que vendrán, cómo actuar? Ocáriz acude a una enseñanza de San Josemaría Escrivá: "¿Quieres de verdad ser santo? Cumple el pequeño deber de cada momento, haz lo que debes y está en lo que haces".

El enfoque de Ocáriz, heredero del de San Josemaría Escrivá en su libro "Forja", es que "la felicidad en el Cielo es para los que saben ser felices en la tierra". "San Josemaría se resistía a admitir que el cielo fuera un premio lejano que algunos recibirían al acabar sus días en la tierra, y que mientras, aquí, nos tocaría poco más que sufrir y esperar", comenta la autora.

Lo que cambia y lo que se mantiene siempre

Preguntado por la continuidad en el Opus Dei, que tiene ya 90 años, el prelado admite que hay que evitar un "anclaje estéril", y que pueden cambiar los modos, y "la mentalidad", pero especifica que "el mensaje del Opus Dei sobre la santificación del trabajo profesional y la vida ordinaria será actual mientras lo sea la realidad del trabajo y la sed de Dios. En este sentido, no es malo 'quedarse anclados' en el empeño de encontrar a Dios en el hoy".

Sobre las presiones que reciben los niños, y las dificultades de las familias cristianas para educar en esta época, Ocáriz comenta: "Es verdad que los niños reciben muchas influencias, pero la presencia, el cariño y el interés de los padres es lo que más influye en los hijos. Lo decisivo es que los padres no pierdan de vista la responsabilidad que tienen. La convivencia y la conversación son los modos mejores de transmitir lo que consideráis verdaderamente valioso en la vida. Por eso hace falta dedicar tiempo, encontrar espacios de convivencia donde conocerse, compartir, dialogar, divertirse juntos...".

Sobre el papel de los laicos, habla de "la mentalidad laical" que "conlleva no tener miedo -o superarlo si se presenta- a dar un testimonio personal claro de la verdad y de la justicia, cuando en un determinado ambiente pueda resultar contracorriente o, incluso, peligroso para la buena marcha de la propia carrera profesional o pública. Desde luego, es necesario trabajar por la concordia, por la serenidad y apertura de espíritu en la confrontación de pareceres, pero no a costa de reducir el cristianismo al ámbito puramente privado".

Y sobre temas complejos que la sociedad debe afrontar "como la pobreza, los movimientos migratorios o la educación de los jóvenes", advierte que "no pueden darse soluciones únicas", "no sería inteligente ni eficiente", si bien "sí hay una serie de principios inalienables que siempre han de estar presentes, como es el respeto a la dignidad de la persona humana, la acogida a las personas necesitadas, la necesidad de espacios de libertad, etc...".