La Pascua: Cristo vence al pecado, al mal y a la muerte

«'La paz con vosotros', en hebreo 'shalom', contiene y sintetiza, de alguna manera, todo el mensaje pascual». Palabras del Papa Juan Pablo II sobre la Pascua pronunciadas el 21 y el 23 de abril.

De la Iglesia y del Papa

El pasado 21 de abril, el Papa Juan Pablo II se asomó a la ventana de su estudio que da a la Plaza de San Pedro y dedicó unas breves palabras a los fieles allí reunidos. Después rezó el Regina Coeli, la oración que sustituye al Angelus durante el período pascual.

"El lunes de Pascua -dijo el Papa- se llama 'Lunes del Angel', en recuerdo de cuanto sucedió al alba del primer día después del sábado. Fue un ángel, efectivamente, quien animó a las mujeres que habían ido al sepulcro y estaban confusas y preocupadas al ver la tumba vacía. 'No os asustéis', les dijo. 'Ha resucitado, no está aquí'. Y agregó: 'Id ahora' a dar la noticia a los apóstoles".

"También para nosotros -prosiguió- las palabras del ángel, que volvemos siempre a escuchar con emoción, tienen una gran valor. Si Cristo, efectivamente, ha resucitado todo cambia y la vida y la historia adquieren un sentido nuevo".

"Con sencillez y claridad -concluyó- Pedro afirma (ante la multitud en Jerusalén) que el Crucificado está vivo, ha resucitado y 'todos somos testigos'. Desde entonces la Iglesia no ha cesado de proclamar esta 'buena nueva'. Es urgente que todos los hombres conozcan y encuentren a Cristo, crucificado y resucitado, y que se dejen conquistar por El. El abre el corazón de cuantos lo acogen a la alegría verdadera que hace que la existencia humana sea nueva, bella y rica de esperanza".

«La paz con vosotros»

El pasado 23 de abril Juan Pablo II dedicó la catequesis de la audiencia general de los miércoles, en la Plaza de San Pedro, a la Octava de Pascua, los días que siguen al Domingo de Resurrección, cuando la Iglesia proclama con gran alegría y cantos de alabanza y de acción de gracias que Cristo, mediante su muerte y resurrección, "ha liberado al ser humano de la esclavitud del mal y del pecado".

El Papa recordó que "después de la resurrección, Jesús se apareció a los discípulos muchas veces" y que especialmente "San Juan Evangelista, resalta las primeras palabras que el Maestro resucitado dirigió a sus discípulos. 'La paz con vosotros'(...) esta expresión, 'la paz con vosotros', en hebreo 'shalom', contiene y sintetiza, de alguna manera, todo el mensaje pascual".

"La paz nace de una renovación profunda del corazón humano -explicó el Santo Padre-. No es solamente el resultado del esfuerzo humano, ni tampoco se puede alcanzar gracias a los acuerdos entre las personas y las instituciones. Es, más bien, un don que hay que acoger con generosidad, que hay que custodiar con cuidado, y hacer fructificar con madurez y responsabilidad". Por muy difíciles que sean las situaciones y por fuertes que sean las tensiones y conflictos, nada puede resistir a la renovación del Cristo resucitado. El es nuestra paz".

Juan Pablo II dijo que la Octava de Pascua acaba el próximo domingo, el domingo de la Misericordia Divina. "Muriendo en la Cruz -subrayó- Cristo nos ha reconciliado con Dios y ha sentado las bases para la convivencia fratern ade todos en el mundo (...). La sangre del Redentor ha lavado nuestros pecados. Hemos experimentado así la potencia renovadora de su perdón. La

misericordia divina abre el corazón para el perdón de nuestros hermanos y con el perdón ofrecido y recibido se construye la paz en las familias y en cualquier otro ambiente de vida".

  • Vatican Information Service (Ciudad del Vaticano)