La oración

Breve biografía sobre el Fundador del Opus Dei escrita por José Miguel Cejas

El sillar de la oración: las plegarias confiadas de los niños a los que don Josemaría confesaba y daba catequesis. La oración de los sacerdotes a los que rogaba que pidiesen “por una intención”. La oración de los pobres y necesitados. Comentó años después que cuando se dirigía a una iglesia, habitualmente se encontraba una mendiga que estaba siempre en el mismo sitio, en la calle, pidiendo limosna; me acerqué a ella y le dije: —Hija mía, yo no puedo darte oro ni plata; yo, pobre sacerdote de Dios, te doy lo que tengo: la bendición de Dios Padre Omnipotente. Y te pido que encomiendes mucho una intención mía, que será para mucha gloria de Dios y bien de las almas. ¡Dale al Señor todo lo que puedas! Al poco tiempo, uno de los días que pasé a celebrar la Santa Misa, no estaba, tampoco al otro... Como en esa época íbamos a visitar los hospitales, en uno de ellos me encontré con esta mendiga en una de las salas. —Hija mía, ¿qué haces tú aquí, qué te pasa? Me miró y me sonrió. Estaba gravemente enferma. Le indiqué: mañana celebraré la Misa pidiéndole al Señor que te ponga buena. La mendiga me contestó: —Padre, ¿cómo se entiende? Usted me dijo que encomendase una cosa que era para mucha gloria de Dios y que le diera todo lo que pudiera al Señor: le he ofrecido lo que tengo, mi vida. Sólo le dije: “Haz lo que quieras, pero le pediré al Señor por ti, y si te vas, cumple muy bien este encargo”. "Yo os digo —comentaba el Fundador— que, desde que aquella pobre mendiga se fue al Cielo, es cuando la Obra comenzó a caminar deprisa”.

A partir de entonces consideró a aquella pobre mujer, desde un punto de vista espiritual, como la primera mujer del Opus Dei.