La Universidad de Navarra, sede de Madrid, acogió ayer la Primera Jornada Científica Guadalupe: Mujer y Ciencia en África, un encuentro que puso en valor el papel de las investigadoras africanas como motor de desarrollo para todo un continente.
La fecha no fue casual: la jornada se celebró entre dos hitos del calendario, el aniversario de la beatificación de Guadalupe Ortiz de Landázuri (18 de mayo) y el Día de África (25 de mayo).
La conclusión más rotunda del encuentro fue clara: la unión entre mujer y ciencia en África es clave para mejorar la vida de millones de personas. Becas científicas, cooperación internacional y proyectos médicos sobre el terreno fueron los tres ejes de una jornada que reunió a investigadores, profesionales sanitarios y representantes institucionales en torno a una misma convicción: África tiene talento y hay que apoyarlo.
32 becas para impulsar a la mujer científica africana
En 2019, coincidiendo con la beatificación de la química española Guadalupe Ortiz de Landázuri, Harambee ONGD creó las Becas Guadalupe, un programa de ayudas de movilidad dirigido a científicas de África subsahariana para realizar estancias de investigación fuera de sus países, siempre con compromiso de retorno. Siete años después, el programa ha concedido ya 32 becas.
El vicepresidente de Harambee ONGD, Ramón Pardo de Santayana, resumió la filosofía del programa con una idea sencilla y poderosa: "África tiene talento. Si ayudas a los africanos en lo que ellos necesitan, haces desarrollo; por eso el primer desafío es escuchar".
Damaris Nduta: "A problemas africanos, soluciones africanas"
Quizá el testimonio más inspirador de la jornada fue el de Damaris Nduta Wachira-Mbui, investigadora keniata que trabaja actualmente en el Cima Universidad de Navarra gracias a la Beca Guadalupe 2026. Damaris habló con cercanía de la beata que da nombre a la beca y con la que comparte vocación: "La beata Guadalupe es mi amiga, tenemos cosas en común, como ser químicas".
La investigadora explicó que la beca le ha abierto puertas que en Kenia permanecían cerradas por falta de financiación y equipamiento. Gracias a ella ha podido realizar nuevas investigaciones, colaborar con equipos profesionales de primer nivel e incluso cumplir uno de sus sueños: combinar la química y la medicina. "Me ha permitido realizar nuevas investigaciones en el Cima, porque no tenía presupuesto para realizarlas. Es maravilloso", aseguró.

Damaris no ocultó los retos que ha afrontado a lo largo de su carrera. A la escasez de recursos se suma un obstáculo que conocen bien muchas científicas: la dificultad de conciliar la maternidad con la investigación. "Hay personas que no creen en la capacidad de combinar la maternidad. Soy madre de seis hijos vivos, e incluso hay gente que me ha dicho o que deje de investigar o que no me quede embarazada. Es una cuestión de orden", relató con naturalidad.
También compartió cómo ha hecho frente a momentos de enorme dureza personal, como la pérdida de dos hijos, y su receta para seguir adelante: "Con perseverancia, pidiendo ayuda a otras personas y con la gracia de Dios". Su mensaje a las jóvenes africanas que quieran dedicarse a la ciencia fue directo y contundente: "Los problemas africanos requieren soluciones africanas. Si no lo intentas, no lo consigues. Empieza, pero empieza ahora, llénate de coraje, busca ayuda, un mentor".
Evitar la fuga de cerebros: el gran desafío
La catedrática de Química Inorgánica de la UNED, Rosa María Martín-Aranda, ofreció una panorámica de la ciencia en África, un continente que ha crecido de forma notable en las últimas décadas pero que aún afronta retos significativos: falta de financiación, fuga de cerebros y desigualdades en el acceso a la educación científica, especialmente para niñas y mujeres jóvenes.
Su propuesta pasa por impulsar proyectos científicos conjuntos entre instituciones europeas y africanas, en condiciones de igualdad, y por apostar por programas de movilidad y becas que permitan crear redes de talento capaces de regresar y liderar proyectos locales.
Proyecto DerMalawi: la ciencia que salva vidas
La jornada dedicó un espacio destacado al proyecto DerMalawi, una iniciativa de cooperación médica impulsada por la Clínica Universidad de Navarra con el apoyo de Harambee ONGD, centrada en la prevención y el tratamiento del cáncer de piel en personas con albinismo en Malawi.

La dermatóloga Alejandra Tomás recordó la extrema vulnerabilidad de esta población y la importancia del diagnóstico precoz: el cáncer de piel es la principal causa de muerte entre las personas con albinismo en el país, pero una intervención temprana y relativamente sencilla puede resultar curativa. Solo en 2025, dermatólogos españoles atendieron en Malawi a 120 pacientes y extirparon 70 tumores malignos. La teledermatología y la colaboración con equipos locales están resultando herramientas fundamentales para agilizar diagnósticos y coordinar tratamientos.
Quien visite la Clínica Universidad de Navarra en Madrid podrá acercarse al proyecto a través de la exposición fotográfica DerMalawi, que muestra el trabajo realizado sobre el terreno.
Guadalupe Ortiz de Landázuri: una pionera que inspira
El decano del Colegio de Químicos de Madrid, Iñigo Pérez-Borja, cerró la jornada con un homenaje a la figura de Guadalupe Ortiz de Landázuri, una de las primeras mujeres en estudiar Química en España y referente para muchas profesionales de las disciplinas STEM.
Pérez-Borja destacó su espíritu pionero —su tesis doctoral versó sobre el aprovechamiento de residuos de cáscaras de arroz para fabricar material refractario, un ejemplo temprano de economía circular— y subrayó su compromiso con la formación de nuevas generaciones.
Pero lo que más valoró el decano fue algo más difícil de medir: su alegría. "Ella siempre se estaba riendo", recordó, evocando la frase que la beata tanto repetía: "Y tan contenta".

