Hay algo más que Ciencia del Suelo

Francisco Ponz. MI ENCUENTRO CON EL FUNDADOR DEL OPUS DEI. Madrid, 1939-1944

José María Albareda era hombre que amaba a su patria y deseaba que se estableciera cuanto antes la paz y volviera el país a la normalidad, pero tenía una visión muy serena y objetiva de las cosas. En un tiempo de exaltación colectiva en ambos bandos, en el que todo el mundo tenía puesto su interés en la marcha de la contienda, él me estuvo hablando en aquel largo paseo de que la guerra sería algo pasajero y que de cara al futuro había cosas más importantes. Me hizo ver que era preciso ocuparse de la elevación científica y cultural del país y de que la paz se edificara sobre una base verdaderamente cristiana. Había que prepararse para servir a los demás haciendo cada uno su trabajo lo mejor posible, no por afán de brillo humano, sino como generosa aportación al progreso de la sociedad. Para eso importaba mucho formarse bien, procurar vivir de acuerdo con la fe, poner empeño en el estudio y evitar caer en la pérdida de tiempo y en el abandono que suelen acompañar a las situaciones bélicas.

Me animó a vivir las prácticas de piedad que pudiera y a mantener correspondencia con él cuando me encontrara en el frente de guerra, por si podía darme la dirección de algún amigo suyo que estuviera próximo. Insistió mucho en que aprovechara mi periodo militar para estudiar un idioma, aconsejándome en concreto el alemán. Mis protestas de que iba a ser imposible llevarme libros de gramática en el reducido macuto de soldado de que disponía, quedaron desbaratadas con su consejo de que me comprara un diccionario Liliput, pequeñísimo; él me mandaría unas cuartillas con ejercicios y las raíces de las palabras alemanas más usuales.

Esa extensa conversación con Albareda, aunque no contuvo ninguna referencia explícita al Opus Dei, reflejaba a las claras, en mucho mayor grado que cuando paseaba con él por Madrid antes del comienzo de la guerra, el espíritu que animaba a don Josemaría Escrivá. Luego supe que en sus charlas de dirección espiritual, el Fundador de la Obra le mostró que podía santificarse en su trabajo: "Ese es tu sitio: el laboratorio y la cátedra son los lugares de tu encuentro con Cristo", le había dicho un día. Al conocer el Opus Dei, había comprendido que su dedicación a la Ciencia del Suelo encontraba su justificación plena si estaba movida por el amor de Dios. Ya durante la guerra, había podido mantener relación en Madrid con Isidoro Zorzano y con otros de los primeros miembros del Opus Dei, y con el propio don Josemaría Escrivá. Incluso asistió a los ejercicios espirituales que éste dirigió para unos pocos de forma un tanto itinerante a finales del verano de 1937. Pidió la admisión en el Opus Dei por esos días, el 8 de septiembre.

Durante los ocho meses transcurridos desde entonces hasta nuestro encuentro, la relación de José María Albareda con don Josemaría Escrivá fue muy intensa y próxima, en situaciones muy difíciles, llenas de penalidades y escaseces, que exigían total fe en Dios y en aquel sacerdote santo. Esto explica que al hablar José María conmigo en Zaragoza fluyera de él con espontánea naturalidad el espíritu del Opus Dei, y que la amistad que nos teníamos tuviera por su parte marcada intencionalidad apostólica. Su misma recomendación de que estudiara un idioma respondía a los consejos que daba don Josemaría Escrivá, tanto para aprovechar el tiempo de guerra en algo útil para la formación profesional, como, sobre todo, para preparar la expansión de la Obra a otros países en cuanto fuese posible.

Aunque -no sé si por timidez o delicadeza- nunca se lo pregunté después, estoy seguro de que José María Albareda habló a don Josemaría Escrivá de aquel encuentro conmigo, teniendo en cuenta que ambos vivían en el Hotel Sabadell de Burgos durante esos meses de 1938. Quizás incluso ya antes de la guerra civil, cuando se dirigía espiritualmente con él, le habría hablado de mí y de los paseos que nos dábamos por Madrid. Por algo me decía el Fundador del Opus Dei años después: "¡Cuánto nos has costado, cómo te resistías!".