«Formo a mujeres empresarias en Kenia para evitar que los jóvenes emigren en pateras»

La filósofa congoleña y profesora universitaria Antoinette Kankindi denuncia que la igualdad entre hombres y mujeres «es más legal que real» tanto en España como en el país africano.

Opus Dei - «Formo a mujeres empresarias en Kenia para evitar que los jóvenes emigren en pateras»Antoninette Kankindi, premio Harambee 2017 - Isabel Permuy (ABC)

ABC «Formo a mujeres empresarias en Kenia para evitar que los jóvenes emigren en pateras»

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La filósofa congoleña y profesora universitaria Antoinette Kankindi, recientemente galardonada con el Premio Harambee 2017, es una mujer entusiasta e incansable. Desde hace 12 años forma a futuros abogados en la Universidad de Strathmore en Nairobi (Kenia). Les enseña Ética y Filosofía Política. Pero su verdadera pasión es ofrecer herramientas a las mujeres empresarias para que sus pequeños emprendimientos se conviertan en motor de desarrollo para sus comunidades.

Kankindi se encuentra estos días en Madrid para recibir este galardón que le ha sido concedido por su promoción de la mujer africana. Desde hace dos años, esta profesora lidera el proyecto «African Women Leadership», que por su enorme trascendencia social ha recibido financiación del Fondo de Acción Urgente-África.

«Sueño con un liderazgo femenino con mucha integridad ética y responsabilidad social»

¿Qué es el proyecto Africa Woman Leadership?

Su objetivo es ofrecer a las mujeres herramientas de liderazgo para que lleven adelante iniciativas de desarrollo comunitario. Pero la formación que reciben es integral porque pretendemos prevenir la corrupción, que es bastante generalizada en todas las esferas en Kenia. Lo que buscamos es que estas mujeres no se encierren en el individualismo o en el éxito personal, sino que sus emprendimientos les abra horizontes para ayudar a los demás. Esperamos que tengan desde el comienzo de su actividad empresarial una responsabilidad social muy concreta para sacar adelante a su propia gente porque en definitiva son ellas las que crean empleo y evitan que los jóvenes caigan en la delincuencia. Con la formación de estas mujeres empresarias también evitamos que emigren en pateras.

¿Cuál es la situación de la mujer en África y especialmente en Kenia?

No es acertado decir que la situación de la mujer africana es la misma en todo el continente porque cada país tiene un desarrollo distinto, pero existe un punto en el que es bastante similar. Es el campo de la educación. Podemos afirmar que en los procesos de escolarización, la mujer ha ido un poco más atrás que el hombre.

¿Cuál es el papel de la mujer?

Su papel es similar al de otras culturas: ser pilar de la familia y de la sociedad. En Kenia, por ejemplo, los alumnos que se quedan en la escuela es porque son apoyados económicamente por sus madres. En el medio rural también son las mujeres las que consiguen más ingresos que los hombres. Las mujeres son una fuerza social muy grande y por eso yo siempre digo que son el motor de la sociedad. Pero para que un motor funcione hay que ponerle gasolina y un proyecto como el mío ayuda a potenciar ese motor.

¿Qué tienen en común las mujeres que usted forma?

Son jóvenes. Tienen entre 24 y 34 años. Están recién graduadas de la universidad y todas ellas se ven como empresarias. Quieren quedarse en el país y emplear a otras personas. A mi me gustaría que tuviesen más en común. Sueño con un liderazgo femenino con mucha integridad ética y mucha responsabilidad social.

«El feminismo radical nos plantea un gran reto porque potencia tanto que la mujer sea igual al hombre que terminamos sacrificando cosas que son fundamentales para nosotras»

¿Cuál es el reto de la mujer en Kenia?

Son los mismos que en España. Allí hablamos mucho de igualdad pero es una igualdad más legal que real como sucede aquí. Para llegar arriba en tu carrera hay que batallarlo mucho y la diferencia de salarios entre hombres y mujeres sigue estando allí. Otro de los retos nos lo plantea el feminismo radical que potencia tanto que la mujer sea igual al hombre que solo competimos contra ellos y vamos sacrificando cosas que son fundamentales para nosotras como mujeres. Son retos similares a los de aquí. Aquí hay un mayor número de mujeres que ha conseguido estudiar, las nuestras siguen siendo muy rurales y su acceso a la escuela es más difícil.

En España tenemos un problema muy grave que es la violencia de género. Muchas mujeres mueren a manos de sus parejes. ¿Cuál es la realidad en Kenia?

No tengo conciencia de ese problema en Kenia. El peligro que tenemos son las chicas que crecen en las chabolas y no siguen estudiando porque no tienen recursos. Una persona que no ha tenido la oportunidad de estudiar corre más riesgo de sufrir todo tipo de violencia, en la prostitución, en la trata de personas o a través de las mafias de la emigración. La emigranción se ha vuelto un negocio porque hay gente que está como al acecho ofreciendo un panorama bonito y diciéndoles a las mujeres que si se van a Europa van a ganar dinero para luego esclavizarlas.

¿Es Kenia un país emisor de emigrantes?

Por un lado es un país de acogida de refugiados, sobre todo los que proceden de Somalia. Pero también hay mucha gente joven que sale del país por el bajo o casi inexistente nivel de empleo. Por eso los jóvenes que no quieren irse optan por montar sus propias empresas o negocios.