«Entusiasmarlas con este trabajo»

“La herencia de Mons. Escrivá de Balaguer”, escrito por Luis Ignacio Seco.

A mí me parece –dice Salomé, la empleada del hogar– que para que haya amistad, a las personas las tiene que unir algo, y, por supuesto lo que más nos puede unir es el trabajo. Por eso las amigas que tengo son también empleadas del hogar, como yo. Lo primero que hago es entusiasmar a mis amigas con este trabajo... No les puedo hablar de que lo santifiquen sino les gusta, si no lo quieren... Hay que empezar por la base y explicarles la importancia y la dignidad que tiene dentro de la familia. Les insisto mucho en el sentido de que traten de especializarse. El prestigio no nos lo va a dar nadie si no nos lo damos nosotras mismas... Luego les explico las alegrías que pueden dar en una casa, lo felices que pueden hacer a la gente que allí vive, les enseño lo que he aprendido... Entiendo la amistad así, como un lazo muy fuerte. Les hablo de que con el trabajo que ellas tienen y que hacen todos los días, pueden ser santas. Les explico que hay que procurar hacer este trabajo con la mayor perfección posible para poder de esta manera ofrecérselo a Dios...

En general –añade Salomé– suelen entender bien el Opus Dei. Muchas amigas mías que no pertenecen al Opus Dei se parten la cara por defenderlo. Una vez les comenté que después de conocer el Opus Dei tan bien como ellas lo conocían, después de conocer los fines sobrenaturales y la sencillez de su espíritu, que no es más que vivir bien las enseñanzas del Evangelio, no podían consentir algunas barbaridades que se oyen a veces por ahí, sin darse cuenta del dado que pueden hacer... Pues una amiga mía de diecisietc años estaba sirviendo la mesa. Sus señores tenían gente para cenar y empezaron a hablar del Opus Dei. Comentaban que todos eran banqueros, políticos, y que .sólo les importaba el dinero y la política. Entonces esta chica les dijo que eso no era verdad, que ella asistía a una Escuela de Hogar y Cultura y que conocía a montones de chicas del Opus Dei que eran empleadas del hogar y que lo único que les importaba era la vida interior, la formación. Luego me comentaba que ni sus señores ni sus amigos volvieron a hablar para nada de esté tema. "Yo me acordaba de todo lo que tú nos habías dicho, y ¿cómo me iba a quedar callada?"... Mis amigas descubren unos horizontes infinitos. Les suele impresionar mucho cuando les hablo de filiación divina. Les explico que a Dios hay que hablarle como a un Padre, y tratar de portarnos bien, no por miedo a que nos vaya a castigar, sino porque le queremos... Generalmente les llama la atención el interés que demuestra el Opus Dei en ayudarles espiritualmente.