Entrevista a Mons. Jourdan, obispo Administrador Apostólico de Estonia en El Espejo (COPE)

Hoy en El Espejo han hablado con Mons. Philippe Jourdan, obispo Administrador Apostólico de Estonia, sobre su país, del que se ha dicho que es el país más ateo del mundo. Mons. Jourdan participará también en la presentación del libro “El baile tras la tormenta”, de RIALP, que recoge testimonios sobre la fe en los países bálticos y Rusia.

Enlace a la entrevista en COPE.

"La herencia política y económica ha desparecido pero en la vida espiritual aun es muy fuerte porque mucha gente reconoce que no tiene ninguna tradición religiosa", reconoce Mons. Jourdan en 'El Espejo" de COPE.

Estonia tenía una tradición protestante, con lo que los católicos son una minoría, apenas 6000 personas. "El catolicismo ha estado desarraigado y prohibido durante dos o tres siglos. Es la dura realidad. Gracias a Dios ahora las relaciones con los hermanos luteranos han cambiado mucho", explica. En Estonia poco más del 14 % de los habitantes forma parte de la Iglesia Luterana Evangélica y un porcentaje parecido de las Iglesias Ortodoxas. Se calcula que hay 10.000 musulmanes, 6.000 baptistas, 6.000 católicos y unos mil judíos. A Estonia se le denomina "el país menos religioso del mundo", aunque el testimonio de Mons. Jourdan y otros testimonios recogidos en el libro "El baile tras la tormenta" cuestionen esa afirmación.

Mons. Jourdan nació un 30 de agosto de 1960 en Dax, Francia. Tiene 54 años. Estudió Ingeniería en París y después hizo el Doctorado en Teología por la Universidad Pontificia de la Santa Cruz, en Roma. Durante ese periodo convivió en Roma con el beato Álvaro del Portillo. Había conocido al Opus Dei en su etapa universitaria.

Monseñor Philippe Jourdan fue ordenado sacerdote con 28 años y su primera etapa de ministerio pastoral transcurrió en París hasta que en 1996 fue nombrado Vicario General de la Administración Apostólica de Estonia. En 2005 fue nombrado Obispo Titular de Pertusa y Administrador Apostólico de Estonia. Fue uno de los últimos nombramientos de San Juan Pablo II, por el que se convirtió en el segundo obispo católico en Estonia tras la reforma protestante del siglo XVI.