“No es válido juzgar a la empresa sólo por su dimensión económica”

El gran canciller de la Universidad de Navarra recuerda a los directivos la prioridad de las personas.

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Expansión “No es válido juzgar a la empresa sólo por su dimensión económica”

“La empresa es una gran transformadora de la sociedad y de las personas, para bien o para mal”, advirtió ayer en Barcelona el gran canciller de la Universidad de Navarra, monseñor Fernando Ocáriz, en un congreso con motivo del 60 aniversario del IESE, bajo el lema La empresa y sus responsabilidades sociales.

“La función de la empresa en la sociedad hay que buscarla en el servicio a la persona, que es a la vez el destinatario, el creador y el realizador de todo lo que llevan a cabo” , afirmó Ocáriz, que enumeró como componentes de esta función “las personas, el propósito u objetivo que las mueve, la dirección del proyecto, y la inserción en el amplio ámbito de la sociedad en la que participan”.

En contraste con la “visión utópica” sobre el papel de las empresas, constató: “Los medios de comunicación nos recuerdan cada día sus errores”.

“Hay, desde luego, razones para esa visión pesimista –admitió– porque conocemos bien las debilidades y errores de que somos capaces los seres humanos”. “Pero ésta no es la última palabra”, aseveró. En coherencia con la definición de la empresa como “comunidad de personas”, afirmó que “no es válido juzgarla sólo por una parte de sus resultados, sólo por aquellos que tienen una dimensión económica, en términos de beneficios, rentabilidad, eficiencia o cuota de mercado”.

“Las personas –dijo el también prelado del Opus Dei– han de ser protagonistas y destinatarios de las acciones de las empresas”.

Personas

Sobre la tarea de los directivos, destacó “la necesidad de que tengan muy presente que toda persona es importante, no sólo ni principalmente por lo que aporta a la empresa, sino por lo que es en sí misma”.

Ocáriz aseguró que ni el IESE ni la Universidad de Navarra tienen una concepción propia en materia económica o social y dijo: “Hay muchas teorías compatibles con los supuestos antropológicos y éticos de la doctrina social de la Iglesia Católica”.