El funeral por la joven Belén Langdon, marcado por el dolor y la esperanza

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Hace apenas unos meses se escenificaba una estampa similar. La familia Langdon Del Real, que estos días sufre la pérdida de su hija Belén -la cuarta víctima de la tragedia del Madrid Arena- ocupaba el primer banco de la catedral de Alcalá de Henares. Estaban los nueve, no faltaba ninguno. Su padre había venido desde Brasil.

Con emoción en el rostro seguían todos la ceremonia, una de las más importantes de su vida, presidida por el obispo de la diócesis Juan Antonio Reig Plá. Su hermano Borja, con tan solo 24 años, se ordenaba sacerdote. "A los cuatro ya lo tenía claro", comentaba en su homilía Reig Plá, mientras su familia asentía con asombro y alegría.

Hoy a las 11 de la mañana esta escena ha estado en el recuerdo de los familiares y amigos que les han acompañado. El propio Reig Plá ha presidido la misa funeral por la joven en la que los Langdon Del Real ocupaban el mismo banco y su hermano sacerdote, junto al obispo, celebraba la Santa Misa.

El féretro con los restos mortales de Belén se ha colocado en la nave central cerca de sus padres y hermanos.

"Junto al cuerpo de Belén ahora sin vida encendemos esta llama". Con estas palabras del obispo se ha roto el silencio en una ceremonia marcada por el dolor y la esperanza, por el llanto, el desconsuelo y la serenidad de todos los asistentes.

Consuelo a los familiares

"Sin comprender tus designios aceptamos tu voluntad y te pedimos que acojas a nuestra hermana en tu reino y que a sus familiares les consueles", ha continuado Reig Plá.

En la homilía, el obispo de la diócesis de Alcalá ha recordado los últimos días de Belén en el Hospital Universitario 12 de octubre, en los que él mismo estuvo junto a la familia. "Cuando sucedió este acontecimiento yo no estaba. Pude hablar con su hermano Carlos que me dijo: No se preocupe Señor Obispo, estamos en paz. Luego pude estar con ellos en la UVI. Hubiéseis visto el Cielo si hubiérais estado allí", ha confesado desde el púlpito.

Sus palabras han estado marcadas por el cariño, ánimo y consuelo a sus padres y hermanos.

Las compañeras y profesoras del colegio Aldeafuente les han acompañado en los primeros puestos de la iglesia. También ha habido palabras para ellas. "No os preocupéis, Belén va adelante con alas de águila".

La celebración se ha concluido con unas palabras de agradecimiento de Borja, su hermano sacerdote, "a los que estáis hoy aquí y a los que no". En especial, al personal del hospital 12 de octubre, a los clubes juveniles de la prelatura del Opus Dei, al colegio Aldeafuente y a sus compañeros del seminario.

Tras el funeral, se ha celebrado el entierro en el cementerio de Carabanchel donde familiares y amigos se han podido despedir de la joven Belén.