Einsiedeln

“Tiempo de caminar”, libro de Ana Sastre sobre el fundador del Opus Dei.

Hasta 1960 no comenzará de modo estable un Centro del Opus Dei en Suiza. Pero unos años antes, del 22 al 26 de agosto de 1956, varios de sus miembros se reunirán con el Padre en Einsiedeln, para celebrar el II Congreso General de la Obra. Han venido de países muy distantes: Irlanda, Italia, Portugal, Estados Unidos, España, Francia... Este pequeño lugar, rodeado de montañas, está situado en el Cantón de Witz, a 60 kilómetros de Zürich y a 250 kilómetros de la frontera de Italia, por Como.

Más que un pueblo, la existencia de Einsiedeln responde a una profunda devoción arraigada en Centroeuropa. Es un lugar de peregrinación; su población fija, apenas sobrepasa los ocho mil habitantes. El centro de interés lo constituye un gran Monasterio benedictino construido en 1735. Fue el arquitecto suizo Kaspar Moosbrugger quien diseñó la monumental Klosterplatz y la Basílica, barroca, en honor de María de Einsiedeln. Dos torres encuadran la fachada, bombeada, a la que se llega por una gran escalinata que arranca de la plaza; una fuente de doce caños sobre la que se entroniza también una imagen de Nuestra Señora, da la bienvenida a los peregrinos que llegan continuamente.

Frente al Monasterio se han construido hoteles. Uno de ellos, el Pfauen, dará albergue durante estos días de agosto a los miembros del Opus Dei que se reúnen en este lugar de meditación: ante la presencia de la Virgen escoltada por los pinos y las montañas silentes, cubiertas de flores en la estación de verano.

Las calles que abocan a la plaza se encuentran invadidas por comercios que ofrecen un recuerdo a los visitantes. El Padre siente un gran cariño por este lugar escondido en el corazón de Suiza; por esta Virgen morena, grácil, de pelo dorado y gesto suave, que se reviste con toda solemnidad los días de fiesta. La Gnadenbild (imagen milagrosa) será testigo excepcional de esta reunión, en la que se va a hacer balance de los caminos emprendidos y proyectos de nuevas metas.

Además de otras muchas áreas de trabajo, como corresponde a una expansión que, en diez años, se ha abierto camino en varios países del mundo, en este II Congreso General de Einsiedeln se decidirá que el Consejo General del Opus Dei -del que una parte ha residido en Madrid hasta ese momento- se instale en Roma, puesto que las tareas de dirección así lo aconsejan. Desde 1946, el Padre, con don Álvaro, vive en la Sede Central de Roma; pero el resto del Consejo General ha permanecido en Madrid. También a partir de 1953, la Asesoría Central de la Sección de mujeres se trasladará definitivamente a Roma.

El Papa conoce este II Congreso General del Opus Dei en Einsiedeln y les envía su bendición, deseando que Dios derrame luz sobre el trabajo de esta asamblea; para que en total unidad de espíritu continúe, cada vez con más fruto, la intensa labor de la Obra. Imparte, sobre el Padre y todos los congresistas, su Bendición Apostólica.