«La democracia liberal que nos imponen en África parece que necesita corrupción»

“Cuando hablo de liderazgo de la mujer africana quiero decir que volvamos a la familia, la solidaridad y la hospitalidad”, afirma Antoinette Kankindi, premio Harambee a la Promoción e Igualdad de la Mujer Africana 2017.

Opus Dei - «La democracia liberal que nos imponen en África parece que necesita corrupción»Antoinette Kankindi, premio Harambee a la Promoción e Igualdad de la Mujer Africana 2017

La Nueva España «La democracia liberal que nos imponen en África parece que necesita corrupción» (PDF)

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Antoinette Kankindi es profesora de Ética Política en la Universidad Strathmore de Nairobi, la capital de Kenia, y lidera el proyecto African Women Leadership convencida de que es imposible mejorar la vida en cualquier lugar de África si no se mejora la situación de las mujeres y de la juventud. La mujer, asegura, es el auténtico motor de África.

Ayer, en el Palacio de Congresos del Recinto Ferial de Asturias “Luis Adaro”, Antoinette Kankindi protagonizó una charla-coloquio, organizada por Harambee, con la colaboración de la Federación de Empresarias y Directivas Asturianas, en la que explicó el proyecto que está llevando a cabo.

Su proyecto es ambicioso, teniendo en cuenta la extensión de África, su variedad de países, de religiones...

África es muy variada, pero en los valores fundamentales de la sociedad tenemos los mismos. En la práctica de la vida ordinaria, la mujer en África subsahariana tiene las mismas preocupaciones, el mismo peso social y los mismos desafíos. Cuando digo el liderazgo de la mujer africana quiero decir que volvamos a lo que tenemos en común, que son los valores de la familia, de la solidaridad y de la hospitalidad, que son los mismas en todas partes y sirven para superar los desafíos que trae el cambio de una sociedad tradicional a una moderna, que sigue siendo tradicional en el medio rural pero se hizo moderna en las ciudades, lo que está creando un desequilibrio tanto en la familia como en las personas.

¿Nada tiene que ver la religión, por ejemplo el Islam?

No, yo trabajo en Kenia, que es un país que tiene una de las poblaciones musulmanas más fuertes de África subsahariana, pero la mujer musulmana se encuentra con el mismo problema al nivel de la familia, a la hora de vivir la solidaridad. No es un tema religioso, es humano.

¿Qué daño hizo el colonialismo en África?

Hizo muchísimo daño, pero si hablamos de los principios que configuran la sociedad, el colonialismo destruyó el sistema de autoridad y poder en África. Suelo repetir que la autoridad y el poder en África se unían en una persona, que era la que llevaba la comunidad, pero tenía que ser una autoridad procedente de la sabiduría, es decir, el más sabio gobernaba la comunidad. Pero el colonialismo vio que en África había una idea de poder y autoridad que se unía en una persona y dijeron, no, nada de eso, es el sistema con el que acabamos en la Revolución Francesa. Pero lo sustituyeron con un sistema más controlador, con una autoridad que se impone a las personas dividiéndolas primero. La división que el colonialismo introdujo en las sociedades africanas bajo el pretexto de cambiar el sistema de poder lo ha destruido todo, por eso todos los occidentales dicen que las tribus son un problema de África, pero no es un problema, la tribu es una parte de nuestra identidad, pero al dividir las tribus se creó el tribalismo, o sea, unas contra de otras.

¿De ahí procede la corrupción que vemos desde hace mucho tiempo en gobiernos africanos?

La corrupción viene de muchas cosas. Hay dos tipos: primero, para poder controlar a la gente hay que comprarla y comprar a unos para que vayan contra otros. Es decir, va con el saqueo y el robo, incluso con mecanismos oficiales. El segundo tipo de corrupción, que se difunde muy rápidamente, es una cosa que, en discusiones con mis colegas, suelo repetir: la democracia liberal que nos imponen desde fuera en África parece que necesita corrupción.

¿Por qué?

Los políticos de la democracia liberal necesitan dinero y no son hombres de negocios, por eso no tienen dinero, y los que tienen dinero les compran, a todos los niveles. El dinero controla a los políticos, que es lo que expande la corrupción muy rápido, como la lluvia. En resumen, un tipo de corrupción está animada por el mercado y la otra simplemente por la división.