Antoinette Kankindi asegura que la verdadera ayuda a las jóvenes africanas es su acceso a la educación

La Premio Harambee 2017 necesita 50.000 euros para formar a cien emprendedoras en los próximos cinco años.

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La Rioja Antoinette Kankindi asegura que la verdadera ayuda a las jóvenes africanas es su acceso a la educación

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Antoinette Kankindi, pese a su juventud, es una experimentada profesora universitaria empeñada en facilitar la incorporación de la mujer africana al selecto club de los emprededores. Su trabajo y es fuerzo ha sido reconocido con el Premio Harambee 2017 a la Promoción e Igualdad de la Mujer Africana, galardón que ha recogido de manos de Teresa de Borbón Dos Sicilias, presidenta de honor de la fundación que otorga los premios.

Con su proyecto African Women Leadership, Kandinki propone educar a las jóvenes del continente, lo que considera que es "la verdadera ayuda que necesitan", en lugar de recibir alimentos, ropa o enseres. "El objetivo es reducir la desigualdad, favoreciendo la educación de la mujer, su acceso a la escuela y a la universidad", explica esta filósofa congoleña, profesora de Ética y Filosofía Política de la Universidad de Strathmore, en Nairobi (Kenia). “Se trata de impulsar medidas para garantizar la autonomía económica de la mujer y que tenga un empleo digno, compatible con su familia, que le sirva para permanecer trabajando por el bien de su país sin llenar las filas de Inmigración de otros países occidentales", apunta.

El Premio Harambee, que cuenta con el patrocionio del laboratorioPierre Fabre, significa para Antoinette Kankindi "un reconocimiento" a los "pequeños esfuerzos que he realizado, pero que tienen un cierto impacto y valen la pena", y a la vez que le supone una proyección para conseguir fondos para financiar su proyecto. Necesita 50.000 euros para formar a 20 jóvenes empresarias “que pueden hacer muchas cosas en el desarrollo de la mujer, tanto en el medio rural consiguiendo recursos para que su familia para llevar a sus hijos a la escuela, y para en sus empresas den empleo a las jóvenes en los barrios más pobres de Nairobi”. De esta manera, las jóvenes "podrán costearse sus propios estudios que les darán acceso a una vida mejor", detalla la premiada.

"Lo que pretendemos es crear puentes entre la mujer urbana y la mujer rural, de forma que todas seamos ciudadanas en una sociedad democrática y seamos capaces de liderar microempresas". Kankindi destaca que "la integridad personal y pública es esencial como muestra de la responsabilidad social".

Durante 2014 y 2015 pasaron los cursos de formación de African Women Leadership 28 jóvenes. El año pasado no pudo poner en marcha la formación por falta de financiación. Las alumnas de Kandinki solo eran keniatas, sino procedían de distintos países africanos, como República Democrática del Congo, Camerún, Costa de Marfil, Sudán del Sur o Kenia. "Por eso mi suelo es conseguir 50.000 euros anuales, durante cinco años, para formar cien mujeres, cuyo impacto puede ser increíble", afirma. "La mujer africana siempre ha estado en un segundo plano, pero a la hora de decidir siempre eran consultadas, de manera que su papel siempre ha estado detrás y nunca en el candelero", concluye.