Albaydar cumple 50 años

El centro de secretariado Albaydar cumple medio siglo de vida en los que ha procurado formación a mujeres que concilian trabajo y familia

Lo que identifica a Albaydar no lo hace tan diferente del resto de escuelas empresariales ni tan excepcional en el contexto social en el que vivimos. Pero para la sociedad sevillana de 1956, que fue cuando Albaydar comenzó su andadura en la capital andaluza, la existencia de este centro fue todo un “boom” por su carácter innovador y por su proyecto fundacional: impulsar la promoción de la mujer en los ámbitos social, familiar y laboral, y su incorporación a la vida profesional. 

Entrada a Albaydar

“Todo lo que ha hecho Albaydar ha sido capacitar a la mujer para que sea realmente libre. Que no tenga que dejar una posibilidad interesante porque no esté preparada. Ahora se le denomina conciliación, pero esto es lo que Albaydar viene haciendo desde sus inicios”, aclara Matilde Sánchez, directora actual de este centro de secretariado.

De las aulas de Albaydar han salido más de 2.000 chicas convertidas en ayudantes de dirección. En el 57, una mujer con un trabajo fuera de casa rompía el esquema social y familiar español. Hoy día las direcciones de las empresas con más de una decena de trabajadores cuentan con más hombres, que cobran un 35,6% más que sus compañeras, según datos del Instituto Nacional de Estadísticas. Las mujeres ocupan un espacio ínfimo en el peldaño más alto en la jerarquía de una empresa.

Diplomadas de Albaydar

Albaydar nació como Escuela de Hogar y Arte, situada en el centro de Sevilla, en la calle Jesús. En los sesenta se incorporan los estudios de decoración de interiores, influidos por las mejores escuelas francesas de diseño. Poco después comienzan a impartirse cursos de auxiliar de clínica, de puericultura, dependientas y cocina. El 100% de ellas, según el centro, trabaja ahora en la Seguridad Social. A principio de los setenta arrancan los estudios de Secretariado. 50 años separan la primera de la última alumna del centro educativo. La sociedad no ha evolucionado tanto como la empresa.