1 @ 1, ayuda personalizada a inmigrantes en Barcelona

“Terral” realiza cursos para la promoción de la mujer en el barrio del Raval

Caterine es colombiana, tiene 18 años y lleva cinco viviendo en el barrio del Raval de Barcelona. Está estudiando segundo de Bachillerato y ya piensa en la Universidad. Pero la mayoría de gente que vive en este barrio ‑la mitad de la población es inmigrante‑ no consigue terminar los estudios secundarios, la tasa del paro se sitúa en torno al 40%, existe un alto índice de delincuencia y de problemas con la drogas.

El tesón de Caterine y su inteligencia le han ayudado a continuar sus estudios, pero ella reconoce el gran respaldo que le proporcionan en 'Terral', un centro cristiano que tiene como principales objetivos proporcionar instrumentos de proyección académica, laboral y personal a las mujeres y niñas del barrio.

“Terral” es un espacio para mujeres que con frecuencia se encuentran en una situación de doble inferioridad: por inmigrantes y por mujeres. Dispone de unas 60 voluntarias, de las cuales el 70% son universitarias, y el resto profesionales y jubiladas. Uno de los programas que realizan para jóvenes, y del que se beneficia Caterine, es el [email protected] Se trata de ofrecer un seguimiento personalizado a cada alumna, no sólo en los estudios, sino que también implica una relación humana de cada alumna con una voluntaria.

Fabi,economista y madre de familia, explica que "se trata de apoyarlas en todas sus inquietudes, guiarlas para que se sientan capaces de alcanzar sus objetivos. Por ejemplo, si una chica destaca en la cocina, se intenta conseguirle una beca para una escuela de restauración o de hostelería".

Caterine también valora las instalaciones que tiene para estudiar, una biblioteca luminosa y silenciosa, en comparación con el piso en el que vive con su familia. "Gracias al apoyo personal que me ofrecen, me siento más motivada por los estudios para conseguir un futuro mejor", asegura la joven colombiana.

Las niñas que acuden al centro tienen carencias afectivas, falta de recursos económicos y una autoestima muy baja. "Es fácil que piensen: 'Para qué me voy a esforzar si mi ropa es fea, mi casa un desastre y haga lo que haga todo da lo mismo"', explica Fabi, que pone todo su empeño en que las niñas superen sus frustraciones. "Lo difícil es un primer acercamiento, porque te rechazan, pero cuando ganas su confianza tienes que mantenerla ayudándolas en lo que necesitan". 

Las niñas esperan con ilusión el taller de cocina que les da Fabi cada viernes por la tarde. Hacen un plato rápido para tomarlo como merienda. Hoy, por ejemplo, toca pastel de galletas con nocilla y nata. Se trata de pasar un rato divertido y que las niñas no estén en la calle. Y es que lo que más cuesta es conseguir que adquieran el hábito de acudir al Centro cada semana. En cambio, durante el mes de julio, ninguna se quiere perder el “casal de verano” para niñas de 4 a 14 años. Tiene un gran éxito, con más de 100 inscripciones. Se paga una cuota muy baja o reciben una beca que les permite abonar los transportes para trasladarse a la piscina o ir de excursión. La actividad se puede hacer gracias a la colaboración de numerosas voluntarias, la mayoría universitarias, que también llegan de otras partes de España, incluso de Italia.

Todas las actividades que se realizan buscan educar en valores, como la generosidad, el compañerismo, la ayuda mutua, el trabajo en equipo... Para Fabi seria más sencillo educarlas en la fe cristiana, diciéndoles: “Jesús está pidiendo que te esfuerces; mira cómo El sufrió, y tú también tendrás tu recompensa. Pero tenemos chicas de distintas religiones, entre ellas, un gran número de musulmanas, y por tanto debemos respetar sus creencias".

Ayuda material y espiritual

El Centro Terral, en la calle Nou de la Rambla, inauguró oficialmente sus nuevos locales el pasado 30 de noviembre, pero empezó a funcionar en una pequeña sede hace cinco años. “Terral” es un centro de actividades que depende de la ONG Iniciativas de Solidaridad y Promoción, que se constituyó en el año 2002, con motivo del centenario de san Josemaría Escrivá de Balaguer, fundador del Opus Dei. Cuentan con el apoyo que les ofrece una Fundación del barrio, Raval Solidari, constituida en el año 1998, que garantiza la viabilidad económica de sus proyectos. 

La Fundación aglutina la iglesia de Montalegre, antigua Casa de la Caridad, confiada a la Prelatura hace 30 años. Allí empezó la labor social que se ha ido realizando a lo largo de estos arios en el barrio. Primero se creó un banco de los alimentos, que ahora ayuda a unas 200 familias. Recoge comida de los colegios de la Obra y de donaciones. A través de voluntarios, y en colaboración con la asistenta social, se hace un seguimiento de las familias más pobres para cubrir sus necesidades materiales y, después, se les ofrece acudir a los centros para chicos y chicas donde se pueden formar y así tener acceso al mercado laboral.

Las personas que lo desean reciben atención pastoral en la parroquia de Montalegre, donde participan en la Eucaristía dominical y se prepara a los niños para la primera comunión y la confirmación. "También ha habido bautismos y conversiones, y es que con el testimonio cristiano del día a día, las chicas se preguntan el porqué lo haces y se sienten interpeladas", asegura Victoria.

Saber llevar la casa

El programa más solicitado de “Terral” es el de Gestión del Hogar, un nuevo curso paro madres que duro tres meses, con sesiones teóricas y prácticas. Se les dan todos los instrumentos paro que tengan una formación que les ayude a ser empleadas del hogar: la cocina autóctona, cómo poner una lavadora, planchar, limpiar, etc. También se les imparten nociones de nutrición, desde cómo alimentar bien a los niños, hasta administrar bien el dinero. Por ejemplo, es más sano y barato darles pan con chocolate para merendar que comprarles un bollo industrial. 

Los cursos son impartidos por profesionales ‑existe un convenio con el Instituto Catalán de la Mujer‑ y aunque no se encargan de buscarles trabajo, con una buena preparación y referencias se les facilita el caminar. "Si la madre está contenta, y (leva mejor su casa, repercute en el bienestar de toda la familia", afirma Victoria Guindulain, que se muestra satisfecha de la aceptación de este curso. También destaca el proyecto [email protected], que facilita el acceso de las mujeres con menos oportunidades a las tecnologías de la información y de la comunicación.

En este sentido son básicas los clases de alfabetización (catalány castellano), de las que ya se han beneficiado un total de 16 alumnas, que han recibido una atención personalizada. La mayoría ya ha encontrado su primer trabajo. Para la responsable de este Centro, “el idioma es básico paro la integración de los inmigrantes. También es recomendable para las que no trabajan fuero de casa, porque así se evita la formación de guetos".