"Cada hogar cristiano debería ser un remanso de serenidad, en el que, por encima de las pequeñas contradicciones diarias, se percibiera un cariño hondo y sincero, una tranquilidad profunda, fruto de una fe real y vivida". San Josemaría nos invita a vivir el matrimonio con fe y confianza en Dios, a pesar de las dificultades. Cuatro familia nos cuentan cómo han superado los obstáculos que la vida les presenta.