El Papa Francisco saluda a los jóvenes de la ONG Universitarios para el Desarrollo

En una audiencia general el Papa Francisco celebró el trabajo que realiza un grupo de profesores, profesionales y estudiantes, inspirados por el mensaje solidario de san Josemaría, desde hace más de 20 años en numerosas ciudades de Argentina.

Recién llegado de su viaje apostólico por África, el Papa Francisco saludó a los jóvenes de Universitarios por el desarrollo: “De modo particular saludo a los Universitarios para el Desarrollo que trabajan en zonas carenciadas de Argentina y misionan en El Bolsón, Río Negro, y La Viña, Salta”.

Desde hace más 20 años Universitarios para el Desarrollo trabaja con jóvenes de distintos puntos del país, procedentes de decenas de universidades distintas, organizando actividades de voluntariado en contextos vulnerables con el objetivo de promover la inclusión y la amistad social.

“De modo particular saludo a los Universitarios para el Desarrollo que trabajan en zonas carenciadas de Argentina y misionan en El Bolsón, Río Negro, y La Viña, Salta”.

Cada verano, jóvenes voluntarios se ponen al servicio de los demás y organizan viajes de solidaridad con el objetivo de aportar al desarrollo local de las comunidades. Ya se realizaron más de 34 viajes solidarios y
aproximadamente 100 instituciones fueron beneficiadas con las actividades que realizan, tales como la construcción de jardines maternales, hogares para niños, capillas, salones de usos múltiples, reparaciones en escuelas y hasta una escuela de carpintería comenzada desde cero.

“Pasás 10 días trabajando al rayo del sol, picando, yendo a buscar ripio al río, haciendo mezcla, realizando un trabajo físico al cual no estás acostumbrado, estás sumamente cansado pero estás sumamente contento, es una felicidad que es difícil de explicar”, cuenta Pipo, un mendocino de 24 años que un verano fue por casualidad -y sin muchas ganas- a “La Viña”, Salta, con Universitarios para el Desarrollo, y terminó encontrándose con “una experiencia increíble que me sirvió muchísimo en lo personal”.

Hay otro trabajo fundamental que se realiza y que no se puede medir en
números. Nicolás Gallo, miembro de Universitarios para el desarrollo cuenta que, además del trabajo material, parte del tiempo está dedicado a lo social: “salir al encuentro de la gente, escuchar, charlar, abrirnos y
enriquecernos mutuamente”. Las tareas solidarias que se emprenden están orientadas al desarrollo de las personas del lugar, generando medios de capacitación que posibilitan más trabajo y contribuyen al crecimiento de cada uno y de cada una.

Además, las actividades tienen un valor agregado: su impacto espiritual. Se promueven los sacramentos (bautismos, matrimonios, reconciliación) en las comunidades, de acuerdo con el párroco local, y los voluntarios pueden participar de grupos de oración y charlas sobre la vida cristiana, la solidaridad y el espíritu de servicio.

Además de los viajes del verano, se organizan durante el año, los
“Voluntarios por un día”, para replicar en la propia ciudad el servicio
solidario aprendido en las vacaciones.


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