«El Papa tiene una energía con la que muchos jóvenes se pueden identificar»

Donal, Jack, Niall o Mairead son algunos de los centenares de voluntarios que han trabajado en el Encuentro Mundial de las Familias, que se ha celebrado en Irlanda. Llegados de diversos condados, cuentan qué ha supuesto para ellos esta experiencia.

En primera persona
Opus Dei - «El Papa tiene una energía con la que muchos jóvenes se pueden identificar»

Bastantes estudiantes y jóvenes profesionales que asisten a centros del Opus Dei en Irlanda decidieron emplearse a fondo durante el Encuentro Mundial de las Familias en Dublín, que tuvo lugar la semana pasada: formaron parte de los miles de voluntarios que ayudaron y actuaron en el evento.

Uno de ellos, Donal, cuando se le preguntó por qué había querido ser voluntario, explicó que al principio había dudado un poco pero cuando escuchó que le daría la oportunidad de actuar ante el Papa en Croke Park el sábado, inmediatamente te decidió y se inscribió para trabajar durante toda la semana.

Donal es uno de los más de 200 voluntarios que llevaron banderas al comienzo del evento. También participó en uno de los bailes coreografiados de la noche. No era nada sencillo portar las banderas por el estadio. Implicó un plan muy elaborado para el cual tuvieron que comprometerse a ensayar en varias ocasiones durante las semanas anteriores y para muchos de estos ensayos tuvieron que recorrer bastantes kilómetros.

A medida que transcurría la semana, y los voluntarios comenzaban a asumir sus puestos correspondientes en el Congreso, todos podían sentir la atmósfera alegre y animada de las miles de familias que llegaban a Dublín desde todos los rincones del mundo.

Sabiendo que ésta era una experiencia inolvidable para todos, los voluntarios no escatimaron esfuerzos para llevar a cabo sus tareas con gran diligencia, y con una sonrisa. Entre una serie de tareas, se involucraron directamente en el cuidado de familias con niños y jóvenes, en Children's Global Village, la carpa de YouCat y Teens Space. También realizaron otras tareas, como llevar cargas pesadas, apilar cientos de sillas, verificar los pases de los peregrinos en los puntos de acceso y ocuparse de la seguridad en los terrenos del complejo.

Ben, un estudiante de la República Democrática del Congo que se alojaba en el Centro de Estudios Ely, estaba muy agradecido por la oportunidad de ser voluntario. Le ayudó a salir de sí mismo -aseguró-, así como a crecer en confianza y asumir nuevos desafíos con iniciativa personal. El espíritu de servicio que encontró entre todos los voluntarios parecía tener un efecto magnético sobre él.

A dos de los voluntarios, Niall de Kerry y Mairead de Galway, se les pidió que describieran su fe como jóvenes católicos en el contexto de este evento para los medios de comunicación nacionales y regionales. Durante una entrevista con un periódico nacional, Mairead explicó que mientras los líderes de la iglesia lamentan el declive de la religión entre los jóvenes, ella piensa que podría ser una bendición disfrazada: “No necesariamente creo que sea algo malo”, dice ella. “Hoy en día las personas pueden elegir libremente ir a Misa porque quieren y no porque sus vecinos lo esperan de ellos”. Niall le dijo a otro reportero: “Creo que el Papa Francisco tiene una mente muy pastoral y está trayendo una nueva energía con la que muchos jóvenes se pueden identificar”.

Lo más destacado de la semana para el grupo de voluntarios fue poder acercarse al Papa durante el Festival de las Familias en el estadio Croke Park y en la Misa final en el Parque Phoenix. Al escuchar al Papa hablar sobre el perdón en la familia, Jack comentó que iba a tener un efecto positivo en su relación con sus muchos hermanos, ayudándole a superar las diferencias naturales y los desacuerdos típicos de cualquier familia.

Para Lauren, del condado de Kildare, poder orientar a los peregrinos en el camino hacia y desde la misa fue una experiencia extremadamente gratificante. Estaba tan impresionada por la resistencia, la paciencia y la alegría de los miles de personas que encontraba, pues muchos de ellos llevaban varias horas caminando.

Reflexionando sobre los muchos incidentes de la semana, otro Jack indicó que para él, ser voluntario en el Encuentro Mundial de las Familias y la visita del Papa abrió un nuevo capítulo en su vida: “¡Esto era todo tan nuevo para mí! Definitivamente ha sido una experiencia que me cambió la vida: ¡Gracias, Santo Padre!”.