Nuevo beato para el Opus Dei

El primer sucesor de San Josemaría Escrivá de Balaguer, fundador del Opus Dei —prelatura de la Iglesia Católica—, monseñor Álvaro del Portillo, será beatificado el 27 de septiembre, en Madrid, España, ocasión propicia para recordar los proyectos sociales y educativos que impulsó en Guatemala.

CIUDAD DE GUATEMALA- Álvaro del Portillo sintió la llamada de Dios al Opus Dei a través del ejemplo y la palabra de San Josemaría, quien al valorar su fortaleza y caridad lo llamaba cariñosamente saxum —roca, en latín—. Los fieles también le llamaban don Álvaro. Vivió con gran fidelidad el mensaje del fundador del Opus Dei: buscar a Dios en el trabajo profesional, en la vida familiar y en las relaciones sociales.

"La preocupación de monseñor por la lucha contra la pobreza abarcaba todos sus frentes: el espiritual, el humano, el económico, el moral y el profesional", refiere Luis Roberto Sarmiento, de la Oficina de Información del Opus Dei Guatemala. Uno de sus principales aportes fue su visión por la búsqueda de la mejora integral de cada persona, al verlas siempre como merecedoras de todo el apoyo, porque son, ante todo y principalmente, hijos de Dios, añade.

Esta misión se ha cumplido a través de los años con la Escuela Agrícola Utz Samaj, en Tecpán Guatemala, Chimaltenango, la cual nació bajo su tutela a finales de los años 1980, al animar a los fieles del Opus Dei a emprender una labor de promoción humana para campesinos, con el fin de formar al trabajador rural en aspectos técnicos, empresariales y humanos. De la labor de Utz Samaj se benefician unas 50 mil familias del área.

En 1961 se fundó el Centro Educativo Técnico Laboral Kinal, zona 7, pero en 1985 monseñor Del Portillo animó a los promotores a construir una amplia sede. Este centro ofrece a jóvenes de escasos recursos enseñanza secundaria y carreras técnicas, además de cursos de capacitación y actualización para adultos. Allí estudian unos mil 500 jóvenes y alrededor de 500 adultos.

Otras labores promovidas por Monseñor son el Centro Universitario Ba-lanyá, zona 14; la Residencia Universitaria Verapaz, zona 13; la construcción de la sede del entonces Instituto Femenino de Estudios Superiores —germen de lo que ahora es la Universidad del Istmo—, y el fortalecimiento de la labor que desarrolla la Fundación Junkabal, zona 3.

"Don Álvaro no tuvo oportunidad de visitar estas instituciones. Sin embargo, cuando los directores del Opus Dei viajaban a Roma les preguntaba concretamente por esas labores, y en sus cartas se notaba que seguía de cerca la marcha y desarrollo de ellas", cuenta Sarmiento.

Visitas

Además de impulsar diversas labores apostólicas y asistenciales en Guatemala, monseñor Del Portillo visitó dos veces el país. La primera, en febrero de 1975, durante ocho días, para acompañar a San Josemaría. La segunda, el 23 y 24 de mayo de 1983, en una breve escala de camino entre México y Colombia. Fueron apenas 26 horas, pero aprovechadas con intensidad, en las que sostuvo reuniones con grupos de fieles del Opus Dei, originarios de varios países centroamericanos. Además, acudió a rezar ante Nuestra Señora del Rosario del templo de Santo Domingo, zona 1.

En sus viajes pastorales, que lo llevaron a los cinco continentes, predicó a miles de personas el amor a Dios, a la Virgen, a la Iglesia y al Papa, y transmitió con simpatía el mensaje cristiano de San Josemaría, acerca de la santidad en la vida ordinaria.
"Una de las principales trascendencias de la beatificación de Monseñor será, con seguridad, el deseo de secundar su ejemplo al ayudar a los más necesitados y de ejercicio de la caridad cristiana", dice Sarmiento.

Ceremonia

La ceremonia de beatificación de monseñor Álvaro del Portillo se celebrará el 27 de septiembre, en Valdebebas, Madrid, y será presidida por el prefecto de la Congregación para las Causas de los Santos, cardenal Ángelo Amato. Se espera la participación de fieles de 80 países. En Guatemala se transmitirá en directo por el canal EWTN, a las 4 horas —12 horas de Madrid—.

FRASES Y TESTIMONIOS DE SU VIDA

El sacerdocio no es una carrera —escribió en 1986—, sino una entrega generosa, plena, sin cálculos ni limitaciones, para ser sembradores de paz y de alegría en el mundo, y para abrir las puertas del cielo a quienes se beneficien de ese servicio y ministerio”.

“Fue un sacerdote celoso, que supo conjugar una intensa vida espiritual fundada sobre la fiel adhesión a la roca que es Cristo, con un generoso empeño apostólico que lo convirtió en peregrino por cinco continentes”. Papa Francisco

“Desde el primer momento me impresionó su porte distinguido, su recogimiento, su profunda humildad... y su sencillez. Era a la vez muy amable y acogedor; atendía con bondad”. Sor Teresa Margarita

“Era un hombre con puntos de vista claros, lleno de serenidad interior y repleto de bondad y cariño. Era amable y directo, pero al mismo tiempo conservaba la gravedad de un hombre de Iglesia”. Cardenal Joszef Glemprase

“Al advertir su presencia amable y discreta al lado de la dinámica figura de Monseñor —Josemaría Escrivá de Balaguer—, me venía al pensamiento la modestia de San José”. Sacerdote agustino John O’Connor

Elevación a los altares

Milagro

La Santa Sede ha reconocido como milagrosa la recuperación del niño chileno José Ignacio Ureta Wilson tras un paro cardíaco de más de media hora, el 2 de agosto del 2003. Con daños cerebrales y una hemorragia masiva, no solo continuó viviendo, sino que mejoró su estado general.

Sus padres rezaron con gran fe y pidieron la intercesión de monseñor Álvaro del Portillo. Cuando los médicos daban por muerto al infante, su corazón comenzó a latir de nuevo. A pesar de la gravedad del caso, el niño, ahora de 11 años, lleva una vida completamente normal.

Proceso

El cardenal arzobispo de Santiago de Chile decretó el 22 de julio del 2008 el nombramiento de un tribunal diocesano para la investigación del caso del niño José Ignacio Ureta, cuya supervivencia no tenía explicación médica. El 15 de enero del 2010, la Congregación para las Causas de los Santos sancionó la validez de las actas procesales. En julio del 2013, el papa Francisco ordenó la publicación del decreto de la Congregación con el que se declara que la cura del menor es un milagro por intercesión de Álvaro del Portillo.

POR BRENDA MARTÍNEZ / Guatemala