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La alegría cristiana

«Alegraos siempre en el Señor; os lo repito alegraos» (Flp 4, 4) exhorta san Pablo a los cristianos de Filipo para recordarles que son «ciudadanos del cielo» (3, 20).

Paciencia de Dios, impaciencia de los hombres

La paciencia es aquella virtud que nos ayuda a esperar y gracias a la cual los cristianos podemos ser sembradores de paz y de alegría, porque conservamos la serenidad en los momentos difíciles y transmitimos a quienes nos rodean

Donde Dios nos quiere: crear la unidad de vida (II)

Segunda entrega sobre la unidad de vida. El autor reflexiona sobre la necesidad de aceptar el lugar en el que Dios nos ha puesto y ahí buscar Su presencia.

La puerta de la humildad

"Venid a mí, que soy manso y humilde de corazón". Dios se ha hecho pequeño, para que podamos ser grandes, con la grandeza verdadera: la humildad de corazón.

Ejemplos de fe (VIII): Marta y María

La fe es abrir las puertas a Cristo, hospedarle en la propia casa, compartir la mesa con él, dejar que entre hasta lo más íntimo del alma. Así lo hizo la familia de Betania compuesta por Marta, María y Lázaro, de quienes se habla en este editorial.

Maraca: virtudes en 500 metros

"Cada persona debía convertirse en un factor de cambio". Con este objetivo Valeria, una joven médico venezolana con otras colegas y amigas emprendió un proyecto en la Isla Maraca para mejorar las condiciones de higiene de sus habitantes.

Iniciativas

Formación de la personalidad (IX): Crecer: un proyecto en familia (II): Los detalles del hogar

En esta segunda parte del editorial "Crecer en familia" se afrontan otros elementos que se aprenden en el hogar: la buena educación, la disciplina, el humor, la vida de oración, etcétera.

Formación de la personalidad (VIII): Crecer: un proyecto en familia (I)

Nadie llega al mundo por accidente; cada uno vale mucho, lo vale todo. El valor de la propia vida se aprende, sobre todo, en la familia, lugar para la forja de la personalidad.

​Formación de la personalidad (VI): una vida en diálogo con los demás

Saber escuchar y estar abierto a las opiniones de los otros, son condiciones indispensables para vivir la caridad. Sólo así el diálogo mutuo será ocasión ordinaria de acercarse a la Verdad. Nuevo texto de la colección sobre “Educación de la personalidad”

La sonrisa y la alegría

Sonreír porque Dios sonríe, sonreír porque con mis defectos soy cómico, sonreír porque los demás lo necesitan. Son las tres sonrisas que deben caracterizar a un cristiano.