Cardenal Stanisław Dziwisz, Cracovia. Secretario personal del Papa Juan Pablo II .
Venía D. Álvaro con frecuencia a almorzar con el Santo Padre. El Papa por un lado querría hablar sobre diferentes cuestiones y también quería agradecer la participación del Opus Dei en la vida de la Iglesia. ¿Qué me llamaba la atención? Sobre todo la gran responsabilidad por la vida de la Iglesia, por la Iglesia misma, querer acompañar a todas las acciones a la Iglesia a través de la oración, a través de la fidelidad a la doctrina.
Monseñor Carlos Amigo Vallejo. Cardenal emérito de Sevilla.
Vi un hombre sencillo, amable, piadoso. De esas personas con las que uno está a gusto, no se cansa de hablar con él. Y desde luego un maestro, un maestro de muchas cosas. Yo creo que las lecciones que nos dio, de saber relacionarse con unos y con otros. De en momentos difíciles tener una enorme serenidad... Creo que es una lección que en la Iglesia tenemos que agradecer.
Pat Anderson. Colaboradora de Monseñor Del Portillo en la dirección del Opus Dei. Recuerdo que cuando él viajó a Tierra Santa, en marzo de 1994, cuando estaba a punto de marcharse, nos dijo entre otras cosas que el Santo Padre quería que el Opus Dei fuera a Kazakistán. Él nos dijo: hijas mías no sé lo que va a pasar, necesitamos un milagro, pero el Santo Padre quiere esto. Por lo tanto debemos hacerlo. Es una de tantas manifestaciones en su vida del servicio a la iglesia.
Vittorio Messori. Escritor. Entrevistó a don Álvaro para su libro "Opus Dei. Una investigación". Recuerdo a don Álvaro como una figura paterna, una figura cortés y afectuosa. Lo recuerdo como un verdadero sacerdote.
Joaquín Navarro-Valls. Portavoz de la Santa Sede (1981-2006) .
Colette Kenmogne. Ama de casa (Camerún)
Estoy segura de que está en el cielo. Porque él ha combatido un buen combate y nos ha enseñado a poner al Señor en todas partes, a través de nuestras actividades, como cumbre de nuestras actividades. Y estoy segura de que hoy merece la recompensa que el Señor ha preparado para todo el mundo.
Scott Hahn. Escritor y teólogo
Cuando él voló por encima de Nueva York, vio la Estatua de la Libertad. Y cuando vio la Estatua de la Libertad dijo: "Ahora que la veo pienso que habría que poner en la otra costa la Estatua de la Responsabilidad*". Nos animó a todos nosotros, los católicos americanos, que veamos la importancia de comunicar con la verdad de la fe...
*La frase retoma una idea atribuida a Viktor Frankl, autor de El hombre en busca de sentido.