Calentamiento global. Conflictos armados. Corrupción. Desigualdad. Estos son algunos de los retos que más preocupan a los jóvenes. Las recientes protestas y denuncias ante las injusticias sociales demuestran que los jóvenes ya no están dispuestos a quedarse callados y salen a la calle a gritar. ¿Basta con eso? Muchas veces su energía se ve mal encauzada en agresivas manifestaciones o en intrascendentes peleas virtuales. Activismo de sillón, le llaman. Nadie puede negar que tienen una inquietud social, pero falta dar el paso a la acción.
Emilio Llaguno, coordinador del University Center Summit, menciona que hay tres tipos de jóvenes: los que quieren actuar, pero al primer obstáculo –que, por cierto, siempre hay– se rinden. Están aquellos a los que los problemas sociales ni les vienen ni les van; ellos viven tranquilos a pesar de que todo arda a su alrededor. Y finalmente están los que se preocupan por la situación actual y toman la decisión de actuar. A estos valientes jóvenes no los detiene nada, ni siquiera una pandemia.
Con la mira en esta gran inquietud social que muestran los jóvenes, desde hace cinco años se lleva a cabo el UCS en Monterrey, un congreso que ofrece conferencias con invitados de lujo y conferencistas internacionales, concursos de todo tipo, convivencias, y hasta meditaciones. Los temas que tratan están dirigidos a esas inquietudes que azotan su día a día. En la primera edición se habló de la corrupción en México; el segundo año trataron los avances tecnológicos como una herramienta para apoyar el desarrollo; en el tercero explicaron el valor del fracaso como medio para llegar al éxito; y, el año pasado, trataron la mediocridad: los jóvenes parecen preocuparse por todo, pero no hacen nada.
Este año, la temática será: «Retos a los que se enfrentan los jóvenes del siglo XXI», en el que se tratará, entre otros, el problema de la relativización de la juventud. Para complementar, se impartirá un curso llamado «Defender la fe sin levantar la voz», que tiene las miras puestas en cambiar la apatía de muchos jóvenes que, ahogados en información falsa y un ambiente que todo lo considera ‘relativo’, terminan prefiriendo la tibieza de abandonar sus convicciones.
También, para darle continuidad al congreso, se organiza un Talent Show que busca acrecentar la convivencia de los jóvenes y un concurso de proyectos sociales. El concurso premia a los mejores proyectos de labor social en Monterrey.
En resumidas cuentas, University Center Summit reconoce en los jóvenes su papel de protagonistas y la necesidad de entender que ese papel no se cumple con gritos, sino con acciones concretas. Acciones que deben tener como fin un mejor futuro para todos, siempre defendiendo la verdad y mostrándose firmes ante las mareas ideológicas que tanto peso tienen hoy en día.