Para sorpresa de los médicos, el niño salió sin secuelas

Cuando a mi sobrino le fue detectada una enfermedad autoinmune, empecé a acudir a Guadalupe.

Opus Dei - Para sorpresa de los médicos, el niño salió sin secuelasPhoto: DVIDSHUB — Flickr (CC)

Hace 3 meses nos enteramos de que mi sobrino, de 1 año y 4 meses, tenía una enfermedad autoinmune, que atacaba principalmente a las células rojas del cuerpo. No sabíamos el origen y los médicos se encontraban confundidos pues nadie en la familia tiene antecedentes similares.

Mi sobrino se atendió en un hospital gubernamental, donde los recursos no son de la más alta calidad y fue muy conflictivo llegar al diagnóstico. Mientras se le hacían variados estudios de la sangre, mi sobrino empeoraba. Llegó a tener niveles de hemoglobina de 3 g/dL.

Comencé a rezar la estampa para pedir la intercesión de Guadalupe desde que entró al hospital.

Comencé a rezar la estampa para pedir la intercesión de Guadalupe desde que entró al hospital. La hemoglobina seguía bajando y las plaquetas descendían, sin poder acertar los médicos con el tratamiento. Yo continúe rezando la estampa a Guadalupe. Fue necesario colocarle en 2 ocasiones un catéter central y, a pesar de las bajas plaquetas, no hubo complicaciones. Finalmente los médicos dieron con el diagnóstico: Síndrome de Activación de Macrófagos.

Se inició el tratamiento. Era necesario colocarlo en un cubículo aislado, ya que tendrían que disminuir las células del sistema inmune y había riesgo de infección. También había riesgo de que el tratamiento o el mismo síndrome dejaran secuelas. Fue un mes completo de luchar contra el padecimiento y los medicamentos eran cada vez de mayor potencia. Se llegaron a emplear altas dosis de medicamentos para quimioterapia, que en un niño de un año pueden alterar de forma importante otros órganos.

Continuamos con la oración y a nuestras amistades les pedíamos que rezaran también la estampa a Guadalupe.

Continuamos con la oración y a nuestras amistades les pedíamos que rezaran también la estampa a Guadalupe. En el punto más álgido de la enfermedad fue necesario transfundir sangre a mi sobrino. Finalmente, el medicamento hizo efecto y empezaron a subir los niveles de hemoglobina y plaquetas.

Guadalupe hizo un milagro redondo, porque, para sorpresa de los médicos, el niño salió sin secuelas a pesar de las altas dosis de medicamento. Tampoco salió con secuelas por el síndrome. Estamos muy agradecidos con Guadalupe, por venir a México y por interceder desde el Cielo para la curación de mi sobrino.

A.M., México, 6 de marzo de 2018

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